08/07/2020 Cuarentena

Alicia Stolkiner: "Tener incertidumbre hoy es un acto de normalidad"

Titular de la cátedra de Salud Pública y Salud Mental de la UBA, Stolkiner analizó los efectos que produce la aparición del coronavirus y aseguró que "no se puede analizar el impacto psicológico de la cuarentena sin el impacto de la pandemia".

Por Ivn Federico Hojman

Alicia Stolkiner, titular de la cátedra de Salud Pública y Salud Mental de la Facultad de Psicología de la UBA.
Alicia Stolkiner, titular de la ctedra de Salud Pblica y Salud Mental de la Facultad de Psicologa de la UBA.

Alicia Stolkiner, profesora titular de Salud Pública y Salud Mental de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), aseguró que "tener incertidumbre en un momento en el que no se sabe qué va a pasar es prácticamente un acto de normalidad" mientras que se mostró preocupada por "las personas que ni reparan en lo que está pasando", en alusión a la pandemia de coronavirus, y que "llaman a una fiesta o a marchas", dado que "la negación es una factor de riesgo en la salud mental".

Télam: ¿Cuál es el impacto psicológico de la cuarentena cuando ya pasaron más de 100 días?

Alicia Stolkiner:
 No se puede analizar el impacto psicológico de la cuarentena sin analizar el de la pandemia. Se intentó separar las dos cosas con objetivos políticos. Estamos en una situación de catástrofe mundial. La medida que se tomó para bajar la mortalidad del virus, preservar la capacidad de respuesta del sistema de salud y evitar los contagios masivos simultáneos se tomó en todas partes del mundo y en donde no se tomó, la mortalidad se ha disparado de una manera incontrolable.

No se puede analizar el impacto psicológico de la cuarentena sin analizar el de la pandemia. Se intentó separar las dos cosas con objetivos políticos.


Alicia Stolkiner


Se han utilizado conceptos psicológicos para confrontar con la cuarentena y no es que estamos optando por los daños psicológicos, sino que la otra opción (la no cuarentena) es ver morir a personas sin atención médica.

T: ¿Qué análisis hace entonces del aislamiento?

AS:
Para todo el mundo se produjo una abismal transformación de la vida cotidiana. Yo lo pongo en tres categorías: el esfuerzo adaptativo, es decir, se generó un estrés de transformar la realidad y transformarse a uno mismo para adaptarse. Luego creo que todos estamos atravesando un duelo de una perspectiva de futuro que ya no va ser. Y también la empatía más profunda, que se produjo en un proceso colectivo de cuidado. No hay cuidado individual en esta circunstancia, el paradigma de esto es el uso del barbijo, que no protege a uno mismo sino a los demás de uno.

Para Stolkiner no se pueden analizar los efectos de la cuarentena sin analizar los efectos de la pandemia.
Para Stolkiner no se pueden analizar los efectos de la cuarentena sin analizar los efectos de la pandemia.


T:¿En qué sectores de la sociedad tuvo mayores efectos el confinamiento?

AS:
Los niños y adolescentes son un grupo particularmente afectado, que no quiere decir que son lo que peor están psicológicamente. La vida de los niños es una alternancia entre dos instituciones: la familia y la escuela, entonces alteró su vida en su proceso de desarrollo, donde tienen las primeras relaciones por fuera del ámbito familiar.

En los adolescentes se profundizó la nocturnidad y ha crecido la conexión por dispositivos, pero la conexión no reemplaza el cuerpo. Se las tratan de arreglar.

También no es menor que a mucha gente se les generó un conflicto entre la articulación de la vida familiar y la vida laboral, y otros cuyo trabajo e ingresos se derrumbaron. Esos son los casos más graves.
Stolkiner dialogó con Télam sobre la salud mental durante la pandemia y el aislamiento.
Stolkiner dialog con Tlam sobre la salud mental durante la pandemia y el aislamiento.

T: ¿Cómo se modificaron los vínculos?

AS:
El aislamiento social no necesariamente fue un aislamiento. Hay muchos vínculos que tienen más relación ahora que antes de la cuarentena. Mucha gente no la lleva mal estando solo, depende de la personalidad. Hay personas que extrañan la vida social y el contacto continuo con gente aunque no sean relaciones profundas. A todos en algún lugar les pasa que resignifican las relaciones.

T: Con el surgimiento de las terapias online, ¿cuál es el balance de esta experiencia?

AS:
El trabajo en salud mental no es solo atender pacientes. Se atiende en línea ahora, pero también hay equipos en hospitales y en instituciones públicas. El debate se dio por las personas que se atendían en consultas y ahí vemos que no toda la gente se tiene que atender virtualmente.

Las consultas podrían ser una actividad esencial, pero vamos a ver cuál es la posibilidad de hacerlo en situaciones de no riesgo. Yo no aconsejaría atender de manera presencial a un paciente en un grupo de riesgo.

Yo pasé todos mis pacientes a virtual pero también reconozco que hay crisis que no se pueden atender virtualmente.

T: Qué problemas están manifestando los pacientes?

AS:
Observo que hay una tendencia a momentos de tristeza, también hay dificultad del sueño. Hay además un agotamiento por el contexto y la incertidumbre, que tenerla en una situación que no se sabe qué va a pasar es prácticamente un acto de normalidad.

A mí me preocupan las personas que ni reparan en lo que está pasando y que llaman a una fiesta o a marchas. La negación es un factor de riesgo en la salud mental.

T: Como especialista en salud mental y epidemiología, ¿cómo imagina la pospandemia?

AS:
Esto no va a terminar rápidamente. Reconozco el nivel de sufrimiento importante que produce esta situación, pero eso no significa que necesariamente tenga que producir daños psíquicos permanentes. Ante semejante situación, la ausencia de malestar es un signo de alguna problemática de salud mental. El dolor del duelo, la angustia y la incertidumbre nos atraviesan a todos porque no hay nadie que lo pueda evitar.