17/06/2020 opinin

Beneficios indirectos del coronavirus?

Disfrutar de una ciudad sin congestiones, ruidos, menos siniestros de tránsito y polución sorprendió tanto que muchos nos preguntamos si no llegó la gran oportunidad de incorporar estos beneficios en forma permanente. Sobre los beneficios de la pandemia en términos de seguridad vial opinó para Télam el Dr. Alberto Silveira, presidente de Luchemos por la Vida.

Dr. Alberto Jos  Silveira

Por Dr. Alberto Jos Silveira

La pandemia del coronavirus quedará en la historia de la humanidad por muchas razones. Sus consecuencias negativas para la vida y la salud, económicas, sociales, políticas, etc. son todavía inimaginables. De todo ello se ocupan los medios las 24 horas de cada día. Pero en Luchemos queremos rescatar algunas derivaciones positivas y plantearnos el aprovechar sus beneficios en forma permanente.

Para los que vivimos en ciudades, la experiencia de la cuarentena nos ha sorprendido con algo positivo. Hemos visto por primera vez las calles casi sin gente y sin automotores, lo que nos ha permitido disfrutar de un aire más puro, del silencio o el canto de los pájaros en medio de la jungla de cemento. A muchos, el peligro del contagio y las restricciones para el uso del transporte público, nos han obligado a caminar para hacer las compras, por ejemplo.

Disfrutar de una ciudad sin congestiones, ruidos, menos siniestros de tránsito y polución ha sorprendido tanto que nos preguntamos si no llegó la gran oportunidad de incorporar estos beneficios en forma permanente.

El caminar debe ser redescubierto, no como una actividad relegada a quienes no tienen recursos para tener auto o pagar un taxi, sino como una actividad saludable, deportiva, libre de stress y relajante.

Antes que nada, es necesario cambiar nuestra mentalidad. Caminar o andar en bicicleta no eran vistos hasta ahora como medios relevantes de movilidad.

Una masiva reducción en el tránsito automotor es necesaria para disminuir las congestiones (y por distintas razones ecológicas, de salud, economía, etc.), no sólo en el número de viajes sino también el número de automóviles.

Una densa red de transporte público, eficiente, frecuente, seguro, que facilite una ágil y segura combinación con peatones y ciclistas es indispensable. Se necesitan redes completas de circulación para los peatones, confortables y seguras.

Este nuevo paradigma encuentra en nuestro país un obstáculo importante, ya que se da una situación inaceptable: los peatones debemos detenernos para dar la prioridad a los vehículos, y no al revés, como lo indican las leyes vigentes y las normas de seguridad vial, en todo el mundo.

Tal vez ha llegado la hora que en Argentina empecemos a entender y poner en práctica el actual paradigma de la movilidad, con un papel trascendente para el peatón. Pero para ello debemos dar primero todos unos pasos elementales de civilización y evolución: dar la prioridad a los peatones.

El control y la sanción de los conductores que no respetan la prioridad peatonal o conducen a una velocidad excesiva o violan los semáforos en rojo devienen esenciales.

Para que alguien elija caminar, tendrá que tener una vía segura y también atractiva, desde muchos puntos de vista. Un principio elemental para aumentar la seguridad y la tranquilidad de los que caminan es separarlos lo más posible del tránsito vehicular, disminuyendo al mínimo los encuentros de ambos, que se dan en general, al cruzar los peatones las vías vehiculares.

Áreas peatonales, veredas continuas, en buen estado y limpias, y el embellecimiento y prolijidad de las fachadas, la incorporación de árboles y plantas, y la instalación periódica de bancos, contribuirán a la atracción del trayecto peatonal, y hacer realidad la prioridad de la vida y la salud de todos.