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Hace setenta años nacía la Fórmula 1, con el Gran Premio de Inglaterra

Esta carrera fundacional la ganó el italiano Giuseppe Farina, seguido por su compatriota Luigi Fagioli, ambos con Alfa Romeo. Mientras que el gran Juan Manuel Fangio, también con la misma escudería, abandonó.

Telam SE
12-05-2020 | 12:00
Telam SE

La Fórmula 1, la máxima categoría mundial del automovilismo, cumplirá este miércoles setenta años en un contexto de inactividad por la pandemia de coronavirus, pero con una trayectoria que de menor a mayor acaparó la atención de los amantes de los "fierros" y la velocidad, desde aquella primera carrera disputada en Inglaterra.

El 13 de mayo de 1950, en la grilla de partida se alinearon 21 autos que arrancaron el primer Gran Premio de Fórmula 1, en el circuito inglés de Silverstone, y el parque contó con los equipos oficiales Alfa Romeo y Ferrari, y se completó con autos privados de la marca Maserati, los pequeños Gordini y los Talbot.


Desde ese día, la Fórmula 1 creció hasta ocupar todos los podios: el del poderío económico; el de la calidad de sus pilotos y técnicos; y el de la pasión popular.

En las discusiones entre seguidores fanáticos y simples espectadores a través de la TV, la gran aliada de la categoría para ser un fenómeno mundial, aún se hace competir -mezclando épocas y autos distintos- a Juan Manuel Fangio con Ayrton Senna para buscar al máximo referente de la Fórmula 1.

Pero lo cierto es que, entre el primer campeón, el italiano Giuseppe Farina (Alfa Romeo) en 1950; y el último, el británico Lewis Hamilton (Mercedes) en 2019, enormes pilotos pasaron por las pistas al comando de los autos que acapararon en sus carrocerías, cubiertas, vestimenta y cascos a los principales sponsors del planeta.

Terminada la segunda guerra mundial, en 1945, el AIACR (European Championship Season), entidad antecesora de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), dictó normas para el incipiente nacimiento de la Fórmula 1, y estaban referidas a la cilindrada de los monopostos especiales.

Básicamente, estableció que estaba permitido utilizar motores de 4.500 cilindradas cúbicas para autos sin compresor y a 1.500 cc para los que lo tenían. Esas reglas se mantuvieron hasta el comienzo del primer campeonato mundial.


En 1949, en París, el delegado Italiano Antonio Brivio propuso el nombre de Fórmula 1 para diferenciar a los autos de los otros especiales que se utilizaban en Europa, y planificaron el comienzo del campeonato para el año siguiente. El mundial de motociclismo, en tanto, ya había iniciado su actividad.

En ese mismo 1949 se realizó una temporada internacional en Buenos Aires con los mejores pilotos europeos, y el porteño Oscar Gálvez les ganó en el circuito callejero de los bosques de Palermo con un Alfa Romeo. Juan Manuel Fangio ocupó el segundo lugar.

Hasta que llegó el día del debut: 13 de mayo de 1950 en la pista de Silverstone, desde entonces emblemático autódromo británico.

Giuseppe Farina ganó la carrera, ante 60 mil espectadores, seguido por su compatriota Luigi Fagioli, ambos con Alfa Romeo, y por el inglés Reg Parnell, con Maserati. Fangio, también con un Alfa Romeo, abandonó.

El mismo Farina se convirtió en el primer monarca de la F1, que ya empezaba a conocer las habilidades y tesón del balcarceño Fangio, subcampeón a sólo tres puntos del italiano.

Tras ese mojón, la categoría comenzó a transitar un camino plagado de grandes hitos.

Para la Argentina, esa primera década de la Fórmula 1 supo a gloria: Fangio ganó cinco campeonatos del mundo, cuatro de ellos consecutivos, con distintas marcas (Alfa Romeo, Mercedes Benz, Ferrari y Maserati) y con un talento que deslumbró al mundo.


En 1960, la Fórmula 1 produce una innovación muy importante, como fue la de ubicar los motores en la parte posterior del monoposto, aunque don Enzo Ferrari se resistió al cambio porque decía que "nunca se debe ubicar el caballo detrás del carro".

El primer campeón con un vehículo de motor trasero fue el australiano Jack Brabham, con un Cooper. En 1966, Brabham se dio el gusto de coronarse con un auto propio.

Otro avance tecnológico se produjo en 1967, con el nacimiento del motor Cosworth, creado por los ingenieros ingleses Mike Costin y Keith Duckworth, basado en un impulsor Ford V8, que había "soñado" el dueño de Lotus, Colin Chapman.

A esa altura, la F1 ya era la "máxima" a nivel mundial. Y tuvo autos con turbo (tipo ventilador), de seis ruedas, con efecto suelo (ala de avión invertida), hasta una actualidad para el asombro: hoy se cambian neumáticos -en carrera- en cuatro segundos.

En los 70 años que festeja la F1, la escudería Ferrari fue la única que tuvo asistencia perfecta hasta hoy. El arrecifeño José "Pepe" Froilán González fue el primer piloto que, en 1951, hizo ganar a una Ferrari, para lograr el subcampeonato en 1954. En 1956, Juan Manuel Fangio salía campeón con la marca de Maranello.


La lista de grandes pilotos es extensa: Alberto Ascari, Graham Hill, Jim Clark, Jochen Rindt, Jackie Stewart, Emerson Fittipaldi, Niki Lauda, James Hunt, Jacques Villeneuve, Nelson Piquet, Mario Andretti, Alain Prost y el inolvidable Ayrton Senna, entre otros.

En las últimas décadas, los nombres destacados son los de Sebastian Vettel, Kimi Raikkonen, Fernando Alonso y Niko Rosberg. Pero los récords fueron pulverizados por el austríaco Michael Schumacher (7 veces campeón) y el actual monarca, Lewis Hamilton, que suma 6 títulos, y con perspectivas de seguir sumando.

Argentina tuvo en Fangio a su máxima figura en la historia de la categoría

En los setenta años que cumplirá mañana la Fórmula 1, en distintas etapas, Argentina tuvo a grandes figuras, encabezadas por el el quíntuple campeón mundial Juan Manuel Fangio, y a dos subcampeones, Froilán González y Carlos Reutemann.

Antes del comienzo del mundial de F1, en 1950, el 6 de febrero de 1949 el recordado Oscar Gálvez, con un Alfa Romeo, venció a los europeos bajo la lluvia en Palermo, en una carrera de verano que anticipaba el interés que despertaría en el mundo "tuerca" esa categoría.

El "Aguilucho" se dio el gusto de correr una carrera puntuable y fue en 1953, en el entonces autódromo "17 de Octubre" de la Capital Federal: con una Maserati fue quinto, detrás de Alberto Ascari, Luigi Villoresi, José Froilán González y Mike Hawthorn.

Dos años antes, en 1951, Fangio ganaba su primera corona con un Alfa Romeo. Entre 1954 y 1957, el popular "Chueco" de Balcarce hilvanaría cuatro títulos más con las marcas Mercedes Benz, Ferrari y Maserati.

Carlos Reutemann fue el piloto argentino que más lejos llegó en la F1 en los '70 y '80, ya que en 1981 fue subcampeón en la gran frustración de su carrera: al mando de un Williams, perdió el título por un punto a manos del brasileño Nélson Piquet en la última carrera del año, en Las Vegas, boicoteado por su propio compañero de equipo, Alan Jones.

"Lole" Reutemann había debutado en la Fórmula 1 en 1972, en el equipo Brabham, y pasó por poderosas escuderías como Ferrari y Lotus, sin poder obtener el ansiado título. Se retiró en los primeros meses de 1982.

El necochense Benedicto Campos debutó en la categoría, y le siguieron Alfredo Pián, Onofre Marimón, Alberto Crespo, Pablo Birger y Roberto Mieres.

El "play boy" y aristócrata Carlos Menditeguy debutó con un Gordini en Buenos Aires en 1953, y su mejor posición fue un tercer puesto en el Gran Premio de Argentina de 1957.

El santafesino Clemar Bucci (1954-1955), Jorge Daponte (1954), Roberto Mieres (1953-1955), Jesús Iglesias (1955), Alberto Rodriguez Larreta (1960) y Adolfo Schwelm-Cruz (1953), son algunos de los nombres que también corrieron en la máxima, aunque esporádicamente.

El tucumano Nasif Estéfano (campeón post mortem de Turismo Carretera en 1973), corrió en 1960 en la F1 en el Gran Premio de Argentina y después intentó competir en Europa con un De Tomasso, pero sin suerte.

El sanjuanino Ricardo Zunino corrió con Brabham y Tyrrel entre 1979 y 1981, en tanto que el santafesino Oscar Larrauri (1988-1989), con Brun, apenas pudo correr siete carreras en la máxima.

El porteño Miguel Angel Guerra (1981) apenas pudo recorrer 400 metros con su Osella en Dijon-Prenois (Francia), y el arrecifeño Norberto Fontana (1997), con un Sauber, disputó cuatro grandes premios.

El porteño Esteban Tuero (1998), con un Minardi, logró su mejor ubicación con un octavo lugar en Imola (Italia). El último argentino que se subió a un F1 fue el platense Gastón Mazzacane (2001), quien participó en 21 carreras con Minardi y Prost, y su mejor ubicación fue un octavo puesto.

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