04/05/2020 Brasil

El capitn presidente y sus generales: el Ejrcito y su rol en la era del coronavirus

Fuentes cercanas a las Fuerzas Armadas dijeron a Télam que en el Palacio de Gobierno hay dos tipos de militares: los ministros uniformados (leales a Bolsonaro) y los generales que están en los cuarteles. Actualmente en el gobierno hay más militares que durante la dictadura (1964-1985).

Por Pablo Giuliano


El ex capitán paracaidista Jair Bolsonaro tantea los límites de las Fuerzas Armadas frente a posibles escenarios de como enfrentarse a un juicio político en el Congreso, una investigación en la corte o desafiar al contagio del coronavirus todos los fines de semana, abrazando a seguidores en Brasilia.

Incluso el diario Folha de Sao Paulo publicó con su mayor especialista en asuntos miilitares que Bolsonaro analiza cambiar al jefe del Ejército, general Edson Pujol, quien sería el más crítico a las ambiciones bolsonaristas de involucrar en sus políticas y decisiones 'anti-sistema' a los uniformados de dentro de las tres fuerzas.

La oposicin critic a Bolsonaro, que sigue su arenga anti cuarentena


El presidente participó el domingo desde la rampa del Palacio del Planalto de una segunda manifestación semanal que pedía el cierre del Congreso y del Supremo Tribunal Federal, supuestamente por no dejar actuar al jefe del Estado, que se ha convertido en un negacionista de la pandemia que ya causa más de 7.000 muertos y 100.000 enfermos.

Para muchos juristas, la actitud de Bolsonaro, que dijo que "las fuerzas armadas están con el pueblo" a su lado, mientras desfilaba con las banderas de Estados Unidos y de Israel en plena casa de gobierno de Brasil, es hacer equilibrio con un estado de excepción o un autogolpe lento.

Cada semana, Bolsonaro avanza mientras negocia con diputados y senadores llamados del 'bajo clero' para que, a cambio de cargos en empresas públicas, puedan funcionar como dique para bloquear los casi 30 pedidos de juicio políltico que están en el cajón del presidente de Diputados, Rodrigo Maia.


Sin embargo, el generalato de las Fuerzas Armadas que no forma parte del gobierno se ha negado a participar directamente, hasta el momento de las "aventuras de Bolsonaro". Basta recordar que el diputado Eduardo Bolsonaro, hijo famoso por ser un militante de Donald Trump, había dicho que a la corte suprema bastaba cerrarla "con un cabo y un soldado".

La influencia de los hijos ha ganado vigor desde que el ministro de Justicia Sérgio Moro renunció dando un portazo y acusó a Bolsonaro de querer imponer jefes en la Polícia Federal para tener acceso a investigaciones que involucran a sus hijos.

Es en ese marco que el Supremo Tribunal Federal vetó la designación como jefe de la Policía Federal de Alexandre Ramagem, un comisario amigo del presidente y jefe de los servicios secretos, ABIN. Bolsonaro acató, pero nombró hoy al comisario Rolando Alexandre, mano derecha de su primer candidato.

En un gobierno que filtra información errada a propósito para poder decir que 'la prensa miente', la movilización de decenas de personas del neofascismo con Bolsonaro desfilando con las banderas de Israel y Estados Unidos en pleno palacio de gobierno, no ha dejado conformes a los militares.

Según la prensa local, el general Pujol, jefe del Ejército, se negó a respaldar los actos de los fines de semana del bolsonarismo y el último viernes evitó abrazar a Bolsonaro en un acto: le dio el codo, como señal contra el contagio del coronavirus.

Pujol en marzo grabó un video donde dice que la pandemia es el mayor "desafío de esta generación" y puso a Ejército a disposición de los médicos.

Según dijeron a Télam fuentes cercanas a las Fuerzas Armadas, existen dos tipos de militares en el Palacio: los ministros uniformados que son leales a Bolsonaro y los generales que están en los cuarteles. Hay en el gobierno de Bolsonaro más militares que en la época de la dictadura militar (1964-1985).


En el gobierno se encuentra el jefe de gabinete, Walter Braga Netto, general retirado en mayo que tuvo poca autonomía de vuelo en la pandemia: intentó imitar un plan de obra pública de la ex presidenta y ex guerrillera Dilma Rousseff para opacar al ministro de Economía, el ultraliberal Paulo Guedes.

Bolsonaro respaldó a Guedes y no dudó en quemar a sus dos ministros más populares que se fueron con escándalo: Moro y el ex de Salud, Luiz Mandetta.

En los últimos días se acercó para respaldar al mandatario su vicerpresidente, Hamilton Mourao, un general que es el puente con China, principal socio atacado por la familia presidencial y varios ministros.
Además de Braga Netto, se encuentra el general en actividad Luiz Eduardo Ramos, ministro Secretario de Gobierno y articulador político.

Ramos le negó al portal Uol que sea candidato a asumir como futuro jefe del Ejército en lugar de Pujol. "El presidente ni siquiera levantó esa posibilidad", dijo.

El anterior jefe del Ejército, general Eduardo Villas Boas, es ahora asesor especial del gobierno. En 2018, un mensaje suyo por Twitter amenazando a la corte suprema fue considerado clave para que el Superior Tribunal Federal no liberara al opositor Luiz Inácio Lula da Silva, favorito para las elecciones vencidas por Bolsonaro en octubre de ese año.

La participación militar en un gobierno de un presidente que reivindica la dictadura militar y la tortura tiene vinculación directa con la Ley de Amnistía de 1979, que permitió la apertura política pero cerró para siempre las investigaciones para acusados de crímenes de lesa humanidad.

Es por eso que se ha naturalizado en la sociedad, salvo excepciones, que el presidente se abrace con quienes piden una intervención militar y el cierre del Congreso.