04/05/2020 Brasil

Bolsonaro nombra a un nuevo jefe de la Polica tras el veto de la Corte a su amigo

El nuevo jefe de la policía federal reemplazará a Mauricio Valeixo, cuya destitución por parte de Bolsonaro provocó la salida del gobierno del ministro de Justicia y Seguridad Pública, Sérgio Moro.

Por Corresponsal


El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, nombró este lunes a Rolando Alexandre como nuevo jefe de la Policía Federal, mano derecha de Alexandre Ramagem, quien fue vetado por el Supremo Tribunal Federal, por tratarse de un amigo que supuestamente iba a interferir en investigaciones sobre los hijos del mandatario.

Bolsonaro firmó un decreto esta mañana nombrando a Alexandre, quien era director de Logística de la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) y mano derecha de Ramagem, el jefe de los espías cuyo nombre vetado por la corte suprema, el Supremo Tribunal Federal.

El nuevo jefe de la policía federal reemplazada a Mauricio Valeixo, cuya destitución por parte de Bolsonaro provocó la salida del gobierno del ministro de Justicia y Seguridad Pública, Sérgio Moro.

Moro denunció a Bolsonaro de intentar manipular la Policía Federal para tener acceso a investigaciones en curso,algunas de las cuales puede tener vinculaciones con sus hijos.

El domingo, Bolsonaro había amenazado con nombrar pese a la decisión de la corte a Ramagem, lo cual iba a crear un conflicto de Estado, en el marco de una manifestación en contra el Supremo Tribunal Federal.

Hoy Bolsonaro recibió el respaldo del vicepresidente Hamilton Mourao y del ministro de Defensa, Fernando Azevedo e Silva,

Es que la designación del jefe de la Policía Federal había creado una crisis entre el gobierno y la corte: la decisión fue monocrática, del juez Alexandre de Moraes, a pedido del opositor Partido Democrático Laborista, del ex candidato presidencial Ciro Gomes.

El bloqueo al nombre de Ramagem había sido criticado también por el ex presidente y líder opositor Luiz Inácio Lula da Silva, quien dijo que el jefe del Estado tiene competencia para hacer nombramientos.

El vicepresidente Mourao dijo a Radio Gaúcha de Porto Alegre que en Brasil "hay una disputa de poderes y hay una gran presión hacia el Poder Ejecutivo", por lo que reclamó que "cada uno navegue dentro de sus límites".

Mourao también fustigó la decisión del juez de la corte Luis Roberto Barroso que el sábado acogió un pedido del opositor Partido de los Trabajadores y suspendió la expulsión de 34 diplomáticos venezolanos.

"El presidente tiene la responsabilidad de elegir a sus colaboradores, es el responsable de la política exterior y es por eso que se necesita armonía entre poderes", dijo Mourao, quien en los últimos tiempos se ha acercado a las posiciones de Bolsonaro luego de casi un año de diferencias en las declaraciones públicas.

La asunción del comisario Alexandre se hizo en una ceremonia reservada media hora después del decreto de designación, como una estrategia para evitar la judicialización.

El nuevo jefe de la Policía Federal es considerado el brazo derecho de Ramagem en la agencia de inteligencia.

Según el diario Folha de Sao Paulo, el nuevo director decidió cambiar al superinttendente de la fuerza investigadora en Río de Janeiro.

Este puesto según el ex ministro Moro era clave para Bolsonaro, que le pedía cambiar a la jefatura para poner a alguien e su confianza.

En Río de Janeiro la fiscalía investiga al senador Flavio Bolsonaro, hijo del presidente, por supuesto lavado de dinero y desvío de bienes públicos para las bandas parapoliciales, o milicias, como se las conoce en Brasil.

La supuesta interferencia de Bolsonaro en la policía Federal fue denunciada en sus ocho horas de declaración por parte de Moro el sábado pasado ante los investigadores.

La corte suprema de justicia abrió una investigación sobre las denuncias de Moro a pedido del fiscal general, que pidió también investigar si cometió delitos el ex juez de la Operación Lava Jato.

También está judicializado el caso del test de coronavirus realizado en marzo por Bolsonaro. El diario O Estado de Sao Paulo pidió los originales de los exámenes pero el gobierno se negó a entregarlos y apenas presentó una declaración firmada por los médicos presidenciales.

Un tribunal de apelaciones de San Pablo postergó por siete días esa obligación y pidió al gobierno mayores explicaciones del caso.