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25-04-2020 14:22 - Internet

Se dispara la descarga ilegal de contenidos en cuarentena

La cantidad de archivos pesados a través de torrents mostró un incremento de casi el 40% en la Argentina desde el inicio del aislamiento social. Son cifras que se corresponden con el otros países con restricciones similares.

Por Nicols Biederman
Por Nicolás Biederman
25-04-2020 | 14:22
Telam SE

La descarga ilegal de contenidos audiovisuales en Argentina mostró un marcado incremento de casi el 40% desde el inicio del aislamiento social preventivo por la pandemia de coronavirus.

La cifra surge de un informe publicado en los últimos días por el sitio especializado Torrent Freak, que da cuenta de una correspondencia entre los números de Argentina con el de muchos otros países que atraviesan la misma situación sanitaria.

En concreto, el informe reporta que tres días antes del comienzo de la cuarentena decretada por el presidente Alberto Fernández se registraban en Argentina 508.000 descargas diarias a través de protocolos BitTorrent, que permiten el intercambio de archivos pesados punto a punto (p2p) en lugar de estar centralizados en un servidor, y que una semana después las descargas habían escalado hasta las 706.000.

En el mismo lapso también aumentaron la cantidad de direcciones IP compartiendo torrents, entre los que destacan las películas, las series y los videojuegos, de 179.000 a 254.000.

“Muchos proveedores de Internet han reportado un incremento en el uso de al menos 30% desde el principio de marzo, y estimamos que más de la mitad de ese incremento se debe a la piratería”, manifestó a Télam Javier Figueras, ejecutivo de la señal premium HBO y vocero de la Alianza Contra la Piratería de Televisión Paga, que nuclea a las principales empresas del sector en Latinoamérica.

La utilización de la palabra “piratería” por parte de las distribuidoras de los contenidos no es casual; tanto en Argentina como en el mundo la cuestión de la descarga de contenidos ilegales tiene diversos puntos de ingreso y uno de ellos es el ideológico.

Telam SE


La postura de los grandes estudios, productoras y las distribuidoras en ese sentido es clara y su semántica no admite debates: quienes difunden contenido por Torrent son “cibercriminales”.

“Aprovechan ingresos generosos estimados en más de 35.000 millones de dólares por año”, señaló el vocero de Alianza, y añadió que los “piratas” constituyen “uno de los problemas más grandes de la industria del entretenimiento”.

En las antípodas de esta posición se encuentra el ingeniero argentino de investigación en software Niv Sardi, autodefinido como “hacker activista del campo popular” que participó de la creación de PopCorn Time, una aplicación libre para ver películas y series que llegó incluso a irritar a Netflix.

Sardi desdeña el término “piratería”, y recomienda distinguir en el terreno de las descargas ilegales aquellos “que lo hacen por lucro y los que lo hacen por ideología”.

“La llegada de empresas de streaming con gran visibilidad debilitó principalmente a este último actor”, explicó el hacker a esta agencia, en referencia al “cambio de expectativas” que el modelo de Netflix produjo en los espectadores y cómo eso coincidió con el declive de sitios que militan la copia libre, como el popular The Pirate Bay.

Sardi afirmó que en el escenario actual, y pese al surgimiento de opciones innovadoras como PopCorn Time, puede verse más bien “una puja menor entre empresas comerciales y ‘piratas con fines de lucro’”, en una batalla cultural “que parece haberse inclinado a favor de Netflix”.

Acerca del impacto económico que acusa la industria, Sardi se mostró crítico: “Si bien este sector es desde hace más de dos décadas el más vocal en la demonización de la piratería, los intereses que representa no parecen sufrir ninguna crisis muy distinta a otras ramas de industria donde los despidos parecer ser más resultado de la mecanización que de la falta de ingresos”.

Justamente esta semana Netflix dio a conocer un informe financiero que destacaba que en el primer trimestre de 2020 sumó casi 16 millones de suscriptores nuevos; el doble de lo previsto y claramente gracias al tiempo que el público pasa en casa por la cuarentena.

Netflix dio a conocer un informe financiero que destacaba que en el primer trimestre de 2020 sumó casi 16 millones de suscriptores nuevos; el doble de lo previsto


Por su parte, Ariel Vercelli, investigador especialista en regulaciones y tecnologías (Inhus-Conicet/UNMdP), conversó con Télam acerca de la necesidad de sumar en estas problemáticas a varios de los actores centrales para estas discusiones sobre descargas y supuesto “pirateo”: las organizaciones de gestión colectiva, que reúnen a autores, actores, intérpretes (por ejemplo Argentores, Sadaic, Actores).

“No es del todo válido, ni cierto, el argumento sobre la piratería que utilizan las grandes corporaciones de las industrias culturales”, manifestó el experto, e indicó que muchos de los razonamientos que circulan en los medios “responden a posiciones cómodas y engañosas”.

Es que Vercelli plantea que buena parte del tráfico que hay en los sitios de Torrent no son lo que “supuestamente es copia ilegal”, porque circula mucho material “que si bien puede tener derecho de autor, y estaría protegido, está en una zona gris porque no se puede conseguir en otro lado”.

Documentales, tutoriales, obras libradas con licencia libre, viejos videjojuegos, obras intelectuales en el dominio público, obras liberadas bajo licencia Creative Commons u obras que no se consiguen en ningún otro lugar (más aún en época de pandemia), son algunos de los contenidos que pueden hallarse en esos sitios y que para el investigador deberían obligar a reconsiderar las acusaciones radicalizadas contra los Torrents.

“Lo primero que habría que desmontar es que estos modelos de negocio tienen una correspondencia y una fidelidad con los derechos de autor”, afirmó Vercelli, ya que “no es lo mismo atender las demandas de los guionistas o los actores nacionales, por ejemplo, que los de las empresas distribuidoras”.

Un modelo alternativo de distribución de contenidos

El aumento de la demanda de contenidos audiovisuales a partir del aislamiento social preventivo por la pandemia, pone nuevamente sobre la mesa la cuestión de la denominada "piratería" y deja en evidencia a un modelo de negocios que está lejos de no presentar fisuras.

"De los aproximadamente 89 millones de hogares latinoamericanos y caribeños, la piratería de señales corresponde aproximadamente al 27% y las estimaciones de la piratería online en Latinoamérica apuntan a unos 110 millones de usuarios, es decir el 50% de quienes tienen acceso a Internet en la región", argumentó Javier Figueras, vocero de las grandes empresas del sector de TV paga.

Para Niv Sardi, hacker y militante en barrios populares, las cifras entrañan un problema, pues ocultan la cuestión de la desigualdad social en materia de conectividad y acceso a la cultura por Internet.

"Las plataformas de streaming sólo funcionan con operadoras de telecomunicaciones grandes, en nuestro territorio esto se traduce en una imposibilidad de acceso tanto en las zonas remotas como en los barrios populares", explicó.

El doctor en Ciencias Sociales y Humanas e investigador de Conicet Ariel Vercelli propone un cambio de enfoque, e invita a considerar "modelos de negocios rentables e incluyentes", o sea que consideren a los creadores de contenido, atiendan la cultura local y den acceso pleno a toda la ciudadanía.

"Ese modelo de negocios no sólo es posible sino que es deseable", aseguró el especialista, quien agregó que para eso hay que "desanclar el modelo de los monopolios y la construcción más industrial a través de plataformas o de grandes corporaciones".

En este sentido, en vez de hacer lugar al concepto de piratería esgrimido por las grandes productoras -"engañoso" para el investigador- sería deseable que se pusieran en práctica políticas públicas "en una mesa amplia con todos los actores", que sea "una política de identidad cultural, eficiente, que consuma menos CO2, una red redundante, distribuida, que llegue a cada punto de Argentina".

"Es completamente falso que la gente piratea para robarle a los actores. No creo que alguien que tenga la posibilidad de pagarle centavos por una descarga no lo haga", opinó Vercelli con respecto de un modelo posible en el que, por supuesto, "se compense a quienes hacen un trabajo".

En el mismo sentido, Sardi reflexiona que para valorar el talento nacional y "las producciones más cercanas culturalmente", las autoridades "podrían comenzar por multiplicar la apertura de fuentes oficiales de contenido nacional y curar una lista de plataformas de intercambio 'seguras'".

Es decir, en lugar de combatir "las plataformas distribuidas de contenido" como reclaman las grandes productoras, para el hacker el Estado debería crearlas y así "competir en el territorio nacional con los gigantes de afuera".

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