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Cómo se trabaja en Córdoba con varones violentos en medio del aislamiento social

El Centro Integral de Varones (CIV) de la provincia de Córdoba ya atendió más de 1.000 llamadas telefónicas de hombres durante la restricción de circulación. 

Por Silvina Molina
Por Silvina Molina
01-04-2020 | 16:57

El Centro Integral de Varones (CIV) de Córdoba atendió telefónicamente a 1.077 hombres durante los primeros diez días del aislamiento social obligatorio por coronavirus, como parte del programa de emergencia por la pandemia, tarea que realiza la institución estatal desde hace cuatro años trabajando también con violentos como parte de un plan integral para prevenir la violencia de género.

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"El Centro surgió como herramienta para darle protección a las mujeres, es una política pública, porque es un trabajo en paralelo al del Polo Integral de las Mujeres" que está destinado a las que están en situación de violencia, y "vimos que nos faltaba trabajar con los varones, para que reconozcan sus conductas violentas", explicó a Télam Claudia Martínez, ministra de la Mujer de Córdoba, de quien depende el CIV.

"Teníamos que focalizarnos también en ellos, porque lo que notamos es que reincidían con la misma pareja o con otras", añadió.

Los hombres llegan al CIV "derivados por la justicia, porque si no se los obliga, no participan. No reconocen su conducta. Tienen que identificar que ejercen violencia, por eso decimos que son hombres en situación de violencia, y porque además recibimos algunos que fueron violentados, que por supuesto, son los menos", explicó la funcionaria.

Cuando llegan al Centro "son evaluados por equipos de psicólogos, psiquiatras, trabajadoras sociales y abogados que hacen una evaluación de riesgo. Ellos tienen que entender que llegan allí por una medida cautelar, que si abandonan el tratamiento, informamos a la justicia y pueden quedar detenidos", explicó la ministra.

Reconoció que "estamos desbordados, porque tenemos 800 varones que semanalmente vienen a los 25 grupos coordinados por profesionales" por eso "vamos a empezar a descentralizar y estamos capacitando a municipios para que también repliquen este modelo de asistencial".
 


Los grupos "tienen distintos niveles, sirven para que se reconozcan en el relato del otro. Lo común es escuchar justificaciones y el no reconocimiento de sus actos violentos, lo que logran escuchando a otros varones. También notamos mayor adhesión al tratamiento cuando logran ver que sus hijas e hijos son también violentados, aunque nunca les hayan pegado pero sí a la mamá, o que los chicos pueden repetir esas conductas", analizó la funcionaria.

En los primeros diez días de aislamiento "1077 hombres fueron alcanzados por los programas del CIV, proyecto que llegó a más de 33.000 varones en los últimos cuatro años", según datos aportados a esta agencia por el Ministerio.

"El escenario del confinamiento pone en tensión los roles tradicionalmente asignados a los varones en el sistema patriarcal como proveedores del hogar y ocupantes del espacio de lo público. Ello potenciado por las vicisitudes económicas y sumado a las dificultades para reconocer y gestionar las propias emociones vinculadas también a mandatos patriarcales, puede incrementar la angustia, la frustración y también el surgimiento o el incremento de respuestas agresivas", analizó el psicólogo Pablo Rivarola, director del Centro.

En este contexto de aislamiento "quienes coordinan los grupos de varones crearon grupos de WhatsApp y les informamos por teléfono a los que asisten al Centro que las medidas de protección a las mujeres en situación de violencia se prorrogaron, por lo que no pueden violarlas", contó Martínez.

Incluso "nos encontramos que algunos volvieron a la casa de donde habían sido excluídos por orden judicial, cuando se decidió la cuarentena, por lo que estamos trabajando con los equipos del Polo Integral de las Mujeres, las comisarías y el Poder Judicial dándole apoyo a esas mujeres", agregó.

También contó que "estamos recibiendo llamados de niños alertando que hay un hombre violento en la casa, a veces dicen que es su papá, otras, refieren a una supuesta situación que le pasa a otra persona, por lo que estamos ajustando la escucha de las operadoras de los teléfonos de asistencia".

Sobre los resultados de estos cuatro años de trabajo del CIV, Martínez destacó que "no hubo reincidencias importantes, no hubo femicidios. Incluso hay varones que ahora traen a otros y dan testimonio ante sus pares".

En un principio, el proyecto "fue resistido porque se decía que sacamos dinero para las mujeres para darle recursos a los varones, pero ahora se entendió que esto es integral, que una herramienta más para protegerlas a ellas", resaltó la ministra.

También valoró que "es una iniciativa única en el país, que necesitamos validar científicamente porque tenemos protocolos y estadísticas que esperamos sean un aporte para frenar la pandemia de femicidios".

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