24/03/2020 opinin

La responsabilidad de los familiares de genocidas en la construccin de la memoria

En el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, opinó para Télam Analía Kalinec, integrante del colectivo Historias Desobedientes: hijos, hijas y familiares de genocidas por la Memoria, la Verdad y la Justicia. Ella es hija del represor Eduardo Kalinec y la Cámara de Casación Penal revocó las salidas transitorias de su padre ante su pedido.

Anala Kalinec

Por Anala Kalinec

El Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia nos encuentra este año de manera particular. La particularidad del contexto, virus, pandemia, miedo, desconcierto, incertidumbre, se contrapone a la colectividad de la repuesta necesaria.

Cuando nací, en 1979, en Córdoba, no podía darme cuenta que había una dictadura. Crecí, fui a la escuela y tampoco pude saber acerca de esos años tan oscuros de nuestro país en los cuales mi padre, por entonces un oficial joven de la Policía Federal, participaba en los grupos de tarea secuestrando, torturando y desapareciendo personas.

Durante los primeros veinte años de mi vida el 24 de marzo no significaba nada, no había forma, en función de mi mundo familiar y mi círculo social, de que pudiera significar algo.

En 2003, era una joven maestra de escuela privada. Recuerdo mi desconcierto al tener que trabajar con mis alumnos de 5° grado la nueva efeméride que se plantaba en el calendario escolar y que me obligaba a advertir la existencia del golpe cívico militar, el terrorismo de Estado, los crímenes de lesa humanidad y la existencia de lxs 30.000.

Unos años después, en agosto de 2005, mi padre quedaba detenido acusado de haber participado de esos horrendos crímenes en el circuito Atlético-Banco-Olimpo. En 2010, fue condenado a cadena perpetua.

Fue entonces que, con mucho pudor y en absoluta soledad, comencé a acercarme a la Plaza los 24 de marzo. Al principio no entendía bien por qué, pero sabía que tenía que ir. Y pude ver que ,del otro lado, ¿de la grieta?, una gran parte de la sociedad reclamaba Memoria, Verdad y Justicia.

Siempre lo digo y no me canso de decirlo: fue la lucha amorosa, constante e inclaudicable de las Madres, de las Abuelas, de lxs Hijxs, de Familiares y Sobrevivientes y su materialización en políticas públicas durante el gobierno de Néstor Kirchner lo que me permite hoy significar el 24 de marzo. Y es más: se lo permite también significar a mis hijos.

En 2017, el fallido intento del 2x1 tracciona y precipita la emergencia de Historias Desobedientes. Fue al calor de la lucha y al abrigo de una sociedad que no está dispuesta a permitir el retorno de la impunidad, que las hijas, los hijos y los familiares de los genocidas nos encontramos y decidimos conformar este colectivo que no tiene precedentes, como tampoco lo tiene el recorrido que en Argentina hemos hecho en materia de Derechos Humanos.

El 24 de marzo de 2018, bajo una bandera que nos identificaba como "Historias Desobedientes: hijas, hijos y familiares de genocidas por la Memoria, la Verdad y la Justicia" marchábamos por primera vez de manera colectiva quienes tenemos un vínculo filiatorio con los genocidas.

El trabajo colectivo y sostenido que venimos realizando desde hace ya casi tres años nos ubica hoy en un lugar de mucho compromiso y responsabilidad. Inauguramos un campo de estudio bastante inexplorado acerca de cuáles son las consecuencias de los crímenes de lesa humanidad al interior de las propias familias de los perpetradores, y, paralelamente, nos instamos a reflexionar acerca de cuál es la responsabilidad que tenemos desde esta condición de familiares de genocidas en la construcción de la memoria colectiva.

A su vez, reconocemos una importante función social del colectivo en virtud de que se ha convertido en un lugar de referencia para otres familiares de genocidas que por "vergüenza" o "culpa" no se animan a desobedecer los mandatos de silencio intrafamiliares. Nuestra existencia como colectivo y nuestros testimonios interpelan a las familias de los genocidas y, en muchos casos, colabora en la posibilidad de poder hablar o comenzar a cuestionar.

Este 24 de marzo no habrá movilización a la Plaza como consecuencia de los modos solidarios y comprometidos con el otro que hemos desarrollado. El cuidado mutuo nos protege y nos insta a recordar: es, como siempre, la solidaridad, la responsabilidad y el compromiso la mejor opción frente a cualquier mal.

* Analía Kalinec, integrante del colectivo Historias Desobedientes: hijos, hijas y familiares de genocidas por la Memoria, la Verdad y la Justicia.