14/03/2020 maltrato y torturas

La historia de dos casos testigo en crceles del Sistema Penitenciario Federal

El procurador penitenciario adjunto nombró a un detenido que tras ingresar en buen estado de salud quedó cuadripléjico al sufrir un golpe en la cabeza; y a un preso de 31 años, quien padece de cáncer testicular avanzado y le niegan irse a su casa.


Un detenido que ingresó saludable al penal federal de Marcos Paz y quedó cuadripléjico al sufrir un golpe en la cabeza y otro preso que padece un cáncer avanzado y le niegan irse a su casa son dos casos testigo de las torturas y maltrato en las cárceles federales sobre los que trabaja la Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN) con el fin de lograr sus arrestos domiciliarios.

Así lo aseguró el procurador penitenciario adjunto, Ariel Cejas Meliare, al reseñar el caso de Miguel Ángel Juárez Herrera, un detenido de nacionalidad peruana que ingresó a la cárcel de Marcos Paz en buen estado de salud, en 2018 sufrió un traumatismo de cráneo y en la actualidad padece de cuadriplejía y un trastorno neurocognitivo que disminuyó sus funciones mentales.

"Esto fue producto de una requisa, un traslado o un recuento, ahora está en silla de ruedas, lo bañan y acompañan los presos, y el Servicio Penitenciario dice que está simulando", contó.

Cejas Meliare contó que en esa unidad carcelaria "cada celda tiene su ventanal y una mirilla donde el agente penitenciario puede ver hacia el interior", por lo que si bien el hombre "está vigilado y filmado permanentemente, no hay ni un registro que determine que se lo haya visto moverse por sí solo".

El funcionario dijo que a pesar de que no hay un informe al respecto, "lo peor es que el juzgado cree exactamente lo mismo" que el Servicio Penitenciario (SPF), lo que consideró "una crueldad muy grande".

"Estamos pidiendo su arresto domiciliario porque esto es una tortura continuada, todos los días es un acto de tortura, con todo lo que eso implica, y es urgente", explicó.

Sobre el otro caso, Cejas Meliare mencionó que se trata de un preso de 31 años de apellido Reynoso, quien padece de cáncer testicular avanzado, por lo que "le quedan meses de vida".

"En este caso, el Servicio Penitenciario sí trabajó muy bien e hizo un informe muy duro diciendo que él debería estar en arresto domiciliario", dijo el procurador adjunto, quien informó que incluso el fiscal que interviene en la causa contra Reynoso y el Cuerpo Médico Forense creen que debe aplicarse esa medido.

No obstante, dijo Cejas Meliare, es el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 28, a disposición de quien está el detenido, el que le niega el arresto domiciliario.

"El tribunal le sigue negando la domiciliaria, porque en su momento se le concedió ese beneficio y lo violó", indicó el procurador adjunto al considerar que los magistrados utilizan ese episodio como "excusa" para no permitir que continúe detenido en su vivienda, y que por ende "la responsabilidad de que esta persona se muera en la cárcel será suya".