23/02/2020 entrevista a gabriel vommaro

"El PRO tiene una dinmica que trasciende a Mauricio Macri"

El investigador, autor de dos libros sobre el PRO, afirma que Macri "tiene la responsabilidad de haber hecho lo posible" para que Juntos por el Cambio "se mantenga unida y competitiva".

Por Silvia Morales


El sociólogo, Gabriel Vommaro, autor de dos libros sobre el PRO, consideró que el partido tiene "una dinámica propia que trasciende a (Mauricio) Macri", advirtió que en el espacio hay liderazgos como el de Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal que estaban "supeditados" a la candidatura y triunfo del ex presidente, pero destacó que "terminado ese proceso, aparece la multiplicación de ambiciones políticas de los líderes".

En una entrevista con Télam, el investigador afirmó que Macri "tiene la responsabilidad de haber hecho lo posible" para que Juntos por el Cambio "se mantenga unida y competitiva" y resaltó que ese espacio "le respira en la nuca a la actual coalición de gobierno, que no puede sentirse que la tiene atada".

Vommaro, de 43 años, es doctor en sociología de la École des Hautes Éstudes en Scienses Sociales (París), investigador independiente del Conicet y docente de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Es autor de los libros: "Mundo Pro" y "La larga marcha de Cambiemos".

 

-Vommaro, ¿el PRO es un partido personalista?

-Es un partido que nace en torno al liderazgo de Mauricio Macri y en su construcción partidaria va incorporando otros líderes políticos que no discutían el liderazgo de Macri. Todos ellos entendían que su principal activo político era la figura de Macri y su principal proyecto y objetivo político era la figura presidencial de Macri. Los años de construcción partidaria, desde el 2002 cuando todavía no era el PRO, hasta el 2015, esas dos cuestiones quedan muy claras. Yo diría que sí es un partido personalista...pero con el correr de los años adquirió una heterogeneidad interna, una dinámica interna, que desbordó la figura única de Macri.

-¿Entonces, dejó de ser un partido personalista?

-Esas figuras están desde hace mucho tiempo, pero estaban supeditadas al objetivo fundamental del PRO que fue el de la candidatura y triunfo de Macri y luego su gestión presidencial. Terminado ese proceso lo que aparece ahora es la multiplicación de ambiciones políticas de los líderes, ya no dependientes de la figura de Macri. Los liderazgos estaban, pero supeditados, y las ambiciones dependían todavía del objetivo principal que era la presidencia de Macri, su llegada y desarrollo presidencial.

-¿Tiene proyección política el PRO sin Macri?

-Lo que cambia ahora es que el partido ya no se organiza solamente en torno a un proyecto personal de su líder, y eso trae diferentes consecuencias. Una muy importante es que el liderazgo de Macri ya no es un liderazgo superpuesto al principal activo político. Macri sigue siendo un líder relevante en el PRO. La actual conformación de la interna lo muestra; cuando él reúne a su mesa chica da cuenta que sigue siendo una figura convocante, relevante, respetada dentro del partido. Lo que cambia es que ya no es ni el único ni el principal activo político que tiene el partido de cara a la sociedad, por lo tanto no es el único posible ni tampoco el más probable candidato que puede ofrecer PRO dentro de cuatro años. Y eso, en un partido muy organizado en torno al tema electoral, tiene un peso muy importante y hace que el peso que tienen los otros políticos con ambiciones presidenciales, Vidal, Larreta, sea mayor. Lo que sí sabemos es que el partido parece tener una dinámica propia que trasciende a Macri, con lo cual tiene futuro o tiene un presente, que no gravita en torno a Macri. En qué medida eso se va plasmar en buenos o malos resultados electorales, eso no sabemos todavía.

-¿Cómo se explica el 41% de los votos en las últimas elecciones presidenciales?

-Ese porcentaje expresa, más o menos, la unificación del voto no peronista, en sus diferentes vertientes, con los votos del centro derecha en sus formas diferentes. Todo eso puede dar un 35, 40 por ciento según las épocas, cuando sumás todo el universo electoral vinculado con esas dos cuestiones, con el no peronismo, el antiperonismo, más el centro derecha clásico. El gran mérito de Macri y de Juntos por el Cambio fue juntar todo eso en una única oferta electoral; y, a pesar de cuatro años de bastante mala performance económica y de gobierno en general, haber mantenido buena parte de ese caudal al final del camino. Estamos frente a una coalición política que supo aglutinar y mantener unido y y ofrecer una oferta unificada a ese conjunto de electores que hasta ahora, después de la caída de la Alianza en su momento, del radicalismo y de la debacle de otras posiciones como López Murphy, Cavallo, que hasta ahora votaba disperso, no encontraba una oferta unificada y en condiciones de competirle al peronismo, que es el gran adversario. Más aún si pensamos en el peronismo en su versión de los Kirchner para acá, que es una versión progresista del peronismo.

-¿Esos votos son de Macri o de Juntos por el Cambio?

-Ese 41% es de Juntos por el Cambio, de la coalición unificada. Expresa el no peronismo en una versión de centro derecha, porque el peronismo viró a centro izquierda y, al mismo tiempo, Macri tiene la responsabilidad de haber hecho lo posible para que esa coalición se mantenga unida y competitiva. Entre las Paso y octubre hizo todo lo posible para evitar una dispersión del voto que habían construido en 2015. Lo logró a medias, porque perdieron y bajaron su caudal respecto a la segunda vuelta, pero lo logró porque Juntos por el Cambio sigue siendo una coalición competitiva, que le respira en la nuca a la actual coalición de gobierno, que no puede sentirse que la tiene atada. Estamos frente a una situación en la que hay dos grandes coaliciones, una peronista y otra no peronista, una de centro izquierda y otra de centro derecha. Y lo que aparece es que ninguna de las dos tiene la vaca atada. Las dos requieren trabajar mucho en la construcción de alianzas, coaliciones sólidas, y en la buena performance de gobierno, en ofrecer bienes públicos de calidad, porque sino hay otra que le puede competir y ganar.