21/02/2020 Teatro Cervantes

El devenir entre el irse y el quedarse en "Adela duerme serena"

Algo está por romperse o perderse en el frágil relato teatral de la obra escrita por Teo Ibarzábal, con dirección de Andrea Garrote, que subió a escena en su segunda temporada en el Teatro Nacional Cervantes.


Algo está por romperse o perderse en el frágil relato teatral que teje "Adela duerme serena", escrita por Teo Ibarzábal y que con dirección de Andrea Garrote subió a escena en su segunda temporada en el Teatro Nacional Cervantes, donde se puede ver de jueves a domingos a las 21 en la sala Orestes Caviglia.

El relato, que se desarrolla entre recuerdos, visiones cercanas al sueño y la leve materialidad de un pueblo de provincias, está protagonizado por Amanda Busnelli, Valentino Grizutti, Federico Marquestó, Laura López Moyano, Mariano Sayavedra y Emilio Vodanovich.

"En 'Adela duerme serena' la familia está marcada por el devenir entre el irse y el quedarse, que es un tópico que marca a las familias que viven en los pueblos", contó Garrote a Télam sobre la obra que plantea el conflicto entre una madre, un padre y dos hijos.

"Partir a buscar nuevos horizontes, a estudiar, a vivir otras cosas o tan sólo partir por no soportar más la repetición de los días que se confunden de tan iguales. Quedarse es también una decisión que se reafirma varias veces", asegura Garrote sobre la propuesta cuyo texto ganó un concurso organizado por el Cervantes y la sociedad de autores Argentores, en 2018.

"Otro aspecto central de la obra -agregó la directora- es el manejo del tiempo discontinuo. En ese juego, el pensar el tiempo se vuelve sensible más que teórico, por eso es una obra que es simple y profunda, una virtud de este texto".


Telám-¿Cuál fue el tratamiento que realizó usted en la puesta, cómo trabajó el traslado del texto al escenario, qué elementos priorizó y cómo pensó la obra?
Andrea Garrote -El texto no planteaba un espacio definido y me pareció importante darle un marco, construir la casa, anclar la obra a una época porque quería acrecentar la identificación emocional con la familia, y dar marcas de los diferentes tiempos que maneja la obra. Uno de los elementos más atractivos de la obra es su trabajo sobre la percepción del tiempo en la vida de una persona. Quería que los espectadores compartieran el desconcierto de Adela. Por eso agregué el personaje que interpreta Amanda Busnelli, contiene todo el tiempo pasado y presente. La empatía que produce su estar ahí tan sólo desprendiéndose de su historia es muy conmovedora.

T-¿La puesta de un texto teatral es siempre una interpretación del director?
AG- Sí, claro. Hay una traducción obligada, hay elementos nuevos que pueden cambiar o reforzar o volver literal la poética y los sentidos del texto. Creo que la clave de una buena dirección es ampliar los sentidos y la teatralidad acompañando la esencia. En ese trabajo muchas veces los directores y actores terminan conociendo mejor las fragilidades y virtudes de los materiales que los autores, sobre todo de aquellos que no participan del montaje.

T-¿Qué lugar ocupan los actores en el traslado de un texto a una puesta?
AG- Los actores son para mí los únicos artistas imprescindibles del rito teatral. Deben entender en el cuerpo los relatos contenidos en la obra, el lenguaje elegido. Es el momento del gran descubrimiento de la obra, el trabajo con ellos sobre los sentidos, subtextos, estados y ritmo son los que conforman una nueva escritura.

T- ¿En esta reposición de "Adela..." hay elementos nuevos respecto de su estreno a fines del año pasado
AG- En los reestrenos la clave es la recuperación de los ritmos y detalles ganados en el devenir de las funciones. Pero claro, al separarse un tiempo de los materiales, la mirada se refresca y algunas cosas maduran, una línea de relación que se ve más.