18/02/2020 Mxico

El asesinato de una nia presiona al Gobierno para que detenga femicidios

El suceso se conoció horas después de que el presidente Andrés López Obrador le reclamara ayer a integrantes de grupos feministas que no vuelvan a pintar consignas en puertas y paredes durante las protestas.


El asesinato y tortura de Fátima, una niña de siete años hallada sin órganos dentro de una bolsa en Ciudad de México, disparó este lunes la indignación y la presión sobre un gobierno que se presenta incapaz de contener la crisis de violencia en un país con unos 90 homicidios diarios, diez de ellos femicidios.

Sin haberse recuperado todavía de la conmoción por el asesinato la semana pasada contra Ingrid Escamilla, descuartizada presuntamente a manos de su pareja, México amaneció con la noticia de un nuevo crimen escabroso, reseñó la agencia de noticias EFE.

El suceso se conoció horas después de que el presidente Andrés López Obrador le reclamara ayer a integrantes de grupos feministas que no vuelvan a pintar consignas en puertas y paredes durante las protestas contra femicidios, tal como lo hicieron días atrás en la sede del gobierno.

"A las feministas les pido, con todo respeto, que no nos pinten las puertas, las paredes, que estamos trabajando para que no haya femicidios, que no somos simuladores y que no esperen que nosotros actuemos como represores", había dicho el mandatario ayer por la mañana en conferencia de prensa.



El cuerpo de la niña, identificada como Fátima Aldrighett, de 7 años, fue encontrado en la alcaldía Tláhuac, un barrio popular en el sudeste de la capital.

Su desaparición había sido denunciada el 12 de febrero y, según vecinos, fue secuestrada al salir de la escuela.

Consultado sobre el caso, López Obrador dijo anoche que está trabajando para evitar estos casos y responsabilizó la situación del país a “una degradación progresiva que tuvo que ver con el modelo neoliberal”, que afirma querer transformar desde que asumió en diciembre de 2018.

Horas después, una tía de la menor, Sonia López, apareció entre lágrimas ante la prensa frente a la fiscalía general de Ciudad de México y responsabilizó a las autoridades mexicanas de lo sucedido.

En el barrio Xochimilco, también en el sur de la capital, padres de familia de la escuela a la que asistía Fátima reclamaron también que se hiciera justicia. “Este pueblo está olvidado, ya no puede uno salir a la calle, a la tienda, porque uno es asaltado”, dijo una madre al canal Milenio TV.
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