17/02/2020 Lans

Luis Zubelda: "La verdad y la falta de respeto no las negocio"

En una entrevista con Télam, el DT granate reconoció su admiración por Marcelo Bielsa y consideró al fallecido Ramón Cabrero, al que reemplazo en su debut como entrenador, como su "maestro".



Por Nicolás Roggero, Julio Martínez y Jerónimo Granero

El entrenador de Lanús, Luis Zubeldía, sostuvo que "la verdad y la falta de respeto" no las negocia en el trato con los dirigentes y los futbolistas.

El pampeano, nacido en Santa Rosa, lleva ese ideario a cada acto de su carrera: no altera su rutina tras los entrenamientos y charla con cada hincha que se le acerca. En esa línea, invitó Télam a su sala de trabajo, que está contigua al gimnasio y al vestuario local. Allí se hizo la entrevista.

La gorra con sus iniciales "LZ" estuvo en su cabeza durante la hora de charla brindada en una oficina llena de pizarras y con cinco mandamientos que sus equipos tienen que cumplir "como sea": jugadores que eludan; rematadores; pelota parada; circulación segura; e intensidad defensiva.

"Estamos en siete u ocho puntos, por eso peleamos el torneo", destacó.

Zubeldía arrancó como entrenador en junio de 2008 cuando Lanús le dio el buzo y Nicolás Russo, presidente en la actualidad y en ese entonces, le pidió que sea el Marcelo Bielsa de Lanús. Una década después, con el club complicado en los promedios, regresó porque cuando "te llaman de tu casa tenés que estar". Su contrato terminará en junio aunque "todavía" no sabe si renovará.


-Luis, contactaste a Bielsa antes de ir al Alavés en 2017 y te dijo qué cosas no podés negociar ¿en qué ya no cedés y en qué sí?

-No negocio la verdad y la falta de respeto de los dirigentes, ni de los futbolistas. Puedo entender que no me contrates los cinco jugadores que pedimos por diferentes razones, pero vamos a tirar las cartas sobre la mesa. Por ejemplo, en Alavés, que era un club prolijo y ordenado, contrataron a dos futbolistas antagónicos a lo que pedimos y lo pagamos con el despido a la cuarta fecha, y ellos con una media temporada para el olvido. Mi paso por ahí fue una gran frustración.

-¿El vestuario es sagrado?

- Va más allá de dónde se plantea. En Barcelona de Ecuador me pasó que el presidente vino cuando terminó el partido y me recriminó una cosa en el vestuario. Le dije que lo hablábamos en la semana, yo no tengo problemas, pero son las formas. Se lo dije una vez y a la segunda vez lo quería agarrar del cuello. Después me fui porque yo también pasé la línea del respeto. El respeto no lo negocio, los valores y el decirnos la verdad.

-Para irte a España dejaste Independiente de Medellín, donde sos muy querido, ¿te arrepentiste?

-Sí, me arrepiento porque me dejé llevar por las luces de Las Vegas y era lógico para ese momento. Visto con el diario del lunes me equivoqué y en Medellín tuve un equipo competitivo, que disfruté mucho. Ahora, ¿cómo le digo que no a Europa cuando se me dio la chance y nunca jugué allá? Cuando apareció me subí al tren sin mirar que la dirigencia de Alavés echó a un montón de entrenadores en poco tiempo.

-Mencionaste mucho a Bielsa, ¿que representa en tu carrera?

-Bielsa es la persona más influyente en mí y creo que en todos los entrenadores del fútbol argentino. Y debe estar en el top ten del mundo en cuanto a influencia. Todo aquel que vio sus trabajos, tuvo la chance de hablar con él o ser su dirigido te va a decir esto. No podemos no reconocer a una persona que se entregó al máximo a la profesión. La mayoría está a años luz de lo que es él como entrenador porque reúne muchas condiciones, que es muy difícil en una sola persona, y que es un orgullo.

-Te tocó sustituir a Ramón Cabrero en 2008, ¿cuánto cambió tu visión en la profesión en estos 12 años?

-El entorno del jugador está mucho más grande, más agrandado, hay más intereses, hay más exposición. Incluso, ese jugador, cuando sale del entrenamiento, tiene un entorno que le hace saber que no está conforme que vaya al banco. Antes no existía eso. En eso hay que estar alerta. Si me decís dónde está el punto a trabajar, es en el entorno del jugador.

-Sufrís el estrés, ¿querés igual llegar a los 70 años siendo entrenador?

-El estrés es el gran punto a tener en cuenta en esta profesión. Es muy peligroso y tengo que estar atento a disminuirlo. Se choca mi pasión con el estrés, obvio que no le temo pero está presente y lo tomo en cuenta. Por ahora es más fuerte mi pasión.

-¿Quién fue Cabrero?

-Mi maestro. Todas sus acciones y enseñanzas las tengo presente. Lo extraño mucho. Recuerdo cada forma de reaccionar y me sirve en la vinculación con los planteles.

-¿Por qué dijiste que te gustaría ir a trabajar a Estados Unidos?

-Tal vez acá no se conoce tanto de la liga de Estados Unidos, yo viajé a ver cómo se trabaja y es increíble realmente. Quedé impactado de ver cómo crecen y sembrar ahí para que continúe es un desafío. La liga de Inglaterra tal vez pueda llegar en un momento tras mucho recorrido, hoy la veo lejana y es un sueño. Obviamente los gustos varían con el paso del tiempo.

-Viste de cerca cómo se trabaja allá y cómo se vive, ¿las diferencias económicas con Argentina sentís que achican la brecha deportiva?

-La economía en Argentina fue un desastre en los últimos cuatro años y los clubes lo pagaron caro. Todos vimos en la calle cómo aumentó la gente viviendo ahí, el crecimiento de la pobreza. A nosotros como institución nos partió al medio, pasarán varios años para que todo se acomode. Y así aparecen ligas que no existían, con otra moneda, y te llevan a todos. En definitiva el fútbol es de los jugadores y si ellos se van todo cae. A mayor dinero, mejor fútbol. Acá la fórmula es vender dos mínimo por año, entre cinco y 10 millones de dólares y con eso mantenés la malaria o los gastos operativos más algunos refuerzos.

-Mencionaste el tema de la economía de los últimos años, ¿cómo te atraviesa la política en tu vida?

-Quiero un país más justo, con más oportunidades, con comida, educación y salud, que brillaron por su ausencia en los últimos cuatro años.

-¿Qué pasa con la homosexualidad y el silencio en el fútbol?

-Puede que el contexto siga atrasado en ese aspecto pero si un jugador viene a planteármelo no me cambiaría en nada. Hasta ahora nunca me pasó.