08/02/2020 Cine

"Judy" devuelve a la vida a una artista genial y atormentada

El estreno de la película por la que la estadounidense Renée Zellweger es la apuesta de muchos para alzarse con el Oscar como Mejor Actriz, pone al público en contacto con una estrella como Judy Garland, muerta a los 47 años en 1968.

Por Hctor Puyo

"Judy"

El estreno de "Judy", por la que la estadounidense Renée Zellweger es la apuesta de muchos para alzarse con el Oscar como Mejor Actriz, pone al público en contacto con una estrella como Judy Garland, muerta a los 47 años en 1968 y portadora de una vida absolutamente singular.

El film enfrenta a Garland con los fantasmas que la atormentaron desde joven y que la acercan a su personaje de "Nace una estrella" (1954), quizá su trabajo más recordado si se exceptúa la temprana "El mago de Oz" (1939), icónica por más de un motivo.

Una vida en la pantalla

Frances Ethel Gumm, tal su verdadero nombre, había nacido en 1922 en Minnesota y a los 13 años firmó, a través de su madre, un contrato abierto con Metro-Goldwyn-Mayer en tiempos en que Hollywood buscaba infantes como anzuelo para las boleterías.

Antes había cantado con sus hermanas en un trío llamado The Gumm Sisters en espectáculos populares y luego de su primer filme para la casa, el corto "Every Sunday" (1936), junto a otra prodigio, Deanna Durbin, pasó a secundar a Mickey Rooney en una veintena de títulos, ya que el actor y su personaje "Andy Hardy" se habían vuelto misteriosamente populares.

El caso de "El mago de Oz" es emblemático, no solo porque el relumbrante Technicolor era una novedad en el momento, sino porque con el correr de los años la comunidad gay comenzó a encontrar guiños de complicidad en sus extravagantes personajes y sus conductas.

La película fue uno de los grandes éxitos del cine y supo de numerosas reposiciones en épocas en que la programación de las salas era distinta a la actual; además tuvo ocho directores, de los cuales el único acreditado, Victor Fleming, debía correr de un estudio a otro porque también dirigía de a ratos "Lo que el viento se llevó".

Somewhere Over the Rainbow, de El Mago de Oz

Garland recibió por ese trabajo un Oscar especial, pero luego de varios años rompió contrato con MGM y, ya con su fama al hombro, se lanzó a realizar conciertos por diversos escenarios mundiales y a presentarse en la incipiente televisión.

Luego de un primer matrimonio, en 1945 se casó con el director Vincente Minnelli, con quien rodó "La rueda de la fortuna" (1944), "Campanas del destino" (1945), las multitudinarias "Las nuevas Follies de Ziegfeld" (1945) y "Cuando pasan las nubes" (1946) y tuvo a su primera hija, Liza Minnelli.

Luego del estreno de "El pirata" (1947), también de Minnelli, sufrió una grave crisis nerviosa, suspendió sus actividades artísticas y fue internada por primera vez en un sanatorio; habían comenzado sus desequilibrios psiquiátricos y hasta tuvo un intento de suicidio por corte de muñecas.

Convocada de nuevo por MGM filmó "Intermezzo lírico" (1948), junto a Fred Astaire, "La novia incógnita" (1949) y "Valle alegre" (1950), su último film con ese estudio.

Sus problemas fuera del cine y los escenarios iban creciendo: como había sucedido en 1949 con "La magia de tus bailes", donde fue sustituida por Ginger Rogers, su consumo de morfina para conciliar el sueño provocó que también fuera despedida de "Annie, la reina del circo" (1950), remplazada por Betty Hutton, y de "Boda real" (1951), cuyo papel fue asumido por Jane Powell.

En 1951, se divorció de Minnelli y comenzó una relación con su representante Sidney Luft, con quien se casó al año siguiente y tuvo a sus hijos Lorna y Joseph, al tiempo que cumplía largas giras europeas y batía récords de taquilla en salas de Broadway.

Su forma de vida y sus adicciones, que iban del alcohol a los somníferos, la enemistaron con su madre Esther -quien había firmado su primer contrato cuando ella era menor de edad- y la prensa se hizo un festín con el asunto.

Demoró cuatro años en ponerse de nuevo frente a las cámaras y lo hizo con "Nace una estrella" (1954), junto a James Mason y dirigida por el especialista en actrices George Cukor: ganó un Globo de Oro como mejor actriz de musical y fue nominada a un Oscar como mejor actriz, que terminó ganando Grace Kelly.

Curiosamente, su calidad de actriz fue reconocida al final de su carrera por papeles en películas independientes: "El juicio de Núremberg" (1961), de Stanley Kramer, "Un niño espera" (1963), de John Cassavetes, y "Amarga es la gloria" (1963), del británico Ronald Neame.

En 1969 su salud estaba muy deteriorada pero igualmente cumplió temporadas en teatros de Copenhague y Londres, hasta que el 22 de junio de ese año su cuarto marido, Mickey Deans, la encontró muerta en el baño de su hotel londinense, según la autopsia por una sobredosis de las píldoras que tomaba para dormir.