26/01/2020

Maternidad por trasplante de tero: "Son vivencias intensas y nicas que requieren ayuda"

La psicoanalista autora del libro "Deseo de hijo. Pasión de hijo", Patricia Alkolombre, destacó la importancia del "acompañamiento emocional" y la "ayuda terapéutica" a las mujeres que vayan a transitar por un trasplante de útero, un procedimiento quirúrgico aún en fase experimental en varios países a los que se sumará Argentina.

En todo el mundo, al menos 18 mujeres que padecían infertilidad por factor uterino absoluto lograron ser madres después de un trasplante de útero -dos de ellas en dos ocasiones- después de toda una vida de infertilidad por padecer el Síndrome Mayer-Rokitansky, una malformación congénita del sistema reproductivo femenino caracterizado por la ausencia de útero y de vagina.

"Son mujeres que en la adolescencia van a la consulta médica por la falta de menstruación y se encuentran con un diagnóstico que les dice que no sólo no van a tener nunca una menstruación sino que tampoco van a poder hijos", explicó esta integrante de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

Alkolombre destacó que el trasplante de útero es "una propuesta de avance científico que abre expectativas para ellas, que muchas veces "sintieron que les falta algo para ser mujer y tuvieron que elaborar una femineidad interior y profunda más allá de la biología'".

"Esta técnica les permitirá experimentar las vivencias de gestar un hijo, lo que para una mujer que nació con cero posibilidades de hacerlo, es abrir un universo enorme porque implica un cambio muy radical" en sus vidas, dijo.

No obstante, la especialista advirtió que "atravesar un trasplante" es una decisión que depende de la intensidad del "deseo de ser madre" y que debe ser tomada contando no sólo con "toda la información" sino también con "contención del entorno y ayuda terapéutica" porque porque "son vivencias sumamente intensas y únicas, con hay varias cirugías medio".

En tanto, Alkombre enfatizó que también es necesario el acompañamiento terapéutico para la donante, a la que debe movilizar "un deseo profundo de solidaridad con otra mujer", desde un lugar de "entrega total para brindar algo que tiene que estar aceptado, elaborado y comprendido".

"En la donante hay una vivencia de duelo (por el útero que se pierde), por más que la donación tiene que ver con dar. Todo lo que hace al cuerpo, requiere de elaboración", dijo.

"Toda experiencia que involucra al cuerpo, necesita algún tipo de tramitación o elaboración. En los trasplantes tradicionales también: puede ser o no traumático, pero requiere un plus para acompañar estas transformaciones", concluyó.

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