26/01/2020 recital

Chango Spasiuk ratific en el Konex que hace msica "para celebrar, no para entretener"

El acordeonista se presentó en la noche del sábado en la Ciudad Cultural Konex ante unas 1.200 personas.


La obra que el acordeonista Chango Spasiuk creó y moldea cada día desde hace más de cuatro décadas tuvo anoche una nueva sede de exploración al aire libre de Ciudad Cultural Konex, donde ante unos 1.200 espectadores ratificó la idea que la rige: “hacer música para celebrar pero no para entretener”.

Y por ello y aunque el calor y la humedad apretaron y los ritmos bailables y pegadizos de las polcas, los shotis y los chamamés propusieron pasajes de danzas y palmas, el recital nunca dejó de ser un viaje musical bello, sugerente y cuestionador.

Es que Spasiuk ha ido construyendo un mundo sonoro en movimiento que se permite atravesar tradiciones y rupturas en un ejercicio tan natural como gozoso y estimulante.

Entonces la simpleza de géneros que varias veces presentó como “para mover las patas” o alertando acerca de “lo peligrosas que son las polcas porque dan ganas de casarse” son, en las mismas manos que impulsaron el acordeón en el centro del escenario, un material sensible e inspirador.



Para conseguir ese efecto antes esencial que especial hay un ensamble de instrumentos y talentosos ejecutantes con los que Chango dialoga y juega en un lance que además interpela a la audiencia para proponer una escucha activa y hacer carne que, como expresó promediando la velada, “hacemos música no para entretenernos sino para celebrar”.

Acompañado por Diego Arolfo en guitarra, Marcos Villalba y Javier Martínez Vallejos en percusión, Eugenia Turovetzky en violoncello, Pablo Farhat en violín y Matías Martino en piano, el misionero desató una vertiginosa fiesta que comenzó a las 19.55 y se extendió por casi dos horas, bien al filo del horario límite para los espectáculos en el lugar.

Todavía con el sol imperando sobre el cielo de la zona del Abasto porteño, la apertura fue explosiva con “Shotis de las tunas”, siguió la evocación del primer acordeón del oriundo de Apóstoles desde el que comandó “Siete higueras” y “Laguna totora”, la denuncia de “Tarefero de mis pagos” entonada por Arolfo y la explosión de “Tierra colorada” tras una extensa e insinuante intro del violón de Farhat.

A partir de la polca “Alegría que hace llorar” se sumó el piano de Martino a la formación y, poco después, la climática “Los hermanos” pareció empalmar el demorado atardecer urbano de las 20.30 con las imágenes de ese mismo momento del día proyectadas en la inmensa pantalla ubicada al fondo del tablado que vistió cada pasaje de la puesta.

“Su voz es irrepetible y única y por eso la traemos virtualmente al escenario”, anunció como prólogo a escuchar a Mercedes Sosa cantando “Solo para mí” que Chango compuso junto a Víctor Heredia y el grupo ejecutó acompañando el registro de la tucumana.

El momento de las invitadas añadió voces a la propuesta ya que primero se sumó Sofía Viola para entonar “Mis noches sin ti” y levantar la temperatura con “A mi Corrientes porá” y enseguida se agregó la francesa Mandy La Rouge quien lució su caudal expresivo en “El cosechero”.

Y poco después también irrumpieron tres vocalistas ucranianas que habían acompañado a Chango en la presentación de “Pino europeo” (el proyecto de música electrónica que lo unió a Chancha Vía Circuito para revisitar “Polcas de mi tierra”) en diciembre de 2017 en la disco Niceto y que ayer cantaron “Canción de amor” y “Vetañek”.

En ese abanico donde por ejemplo evitó referencias explícitas a su experiencia sinfónica en el Teatro Colón en 2014 pero muchos de los arreglos sí sostuvieron aquella impronta, hubo lugar para dos festivos momentos de protagonismo del acordeón en los clásicos chamameceros “Kilómetro 11” y “El toro”.

En medio de ambos y antes de un cierre con más polcas, también cupieron la versión con aires de bossa nova de “Seguir viviendo sin tu amor” coreada por los asistentes y una nueva aproximación a la poderosa maravilla plasmada en “Tierra colorada”, una de las piezas emblema de Spasiuk.