24/01/2020 arte

Una exposicin indaga en la cultura visual del Ao Nuevo Chino

El Museo Nacional de Arte Oriental presenta la exposición "Las grullas del buen augurio", que indaga en la cultura visual y la rica simbología que atraviesa el Festival de la Primavera, más conocido como Año Nuevo Chino.

Por Mercedes Ezquiaga


El Museo Nacional de Arte Oriental presenta la exposición "Las grullas del buen augurio", un despliegue de esculturas, fotografías, relieves y otros objetos que indagan en la cultura visual y la rica simbología que atraviesa el Festival de la Primavera, más conocido como Año Nuevo Chino, cuya celebración comienza mañana con la primera luna nueva del año.

Se trata de la celebración más importante de la cultura china -la rata de metal define el año 4718- cuyo eco se expande a distintas partes del mundo pero que en su país de origen implica principalmente la reunión familiar para compartir junto a los seres queridos las promesas de fortuna, prosperidad y longevidad. Esto provoca que mil millones de chinos se trasladen para retornar al hogar, marcando la mayor migración humana en el mundo cada año.

La exposición invita a recorrer el pensamiento, las tradiciones y los símbolos auspiciosos que desde tiempos antiguos han animado las creencias cotidianas y los rituales colectivos más importantes del pueblo chino, tanto en el ámbito aristocrático de la corte como en la vida diaria del campesinado, en palabras de la curadora Verónica Flores.

Una pintura legendaria de la historiografía china, "Las grullas auspiciosas", oficia de disparador de esta muestra: un lienzo del siglo XII realizado por el emperador Huizong, quien aseguró haber visto 20 aves inmortales -grullas- sobre el cielo del palacio, "un modo de proclamar buenos augurios a sus gobernados", detalla en una recorrida exclusiva para Télam la historiadora Denise Obrador, especializada en arte oriental y productora del museo.

"La idea es pensar cómo cargamos a las imágenes de ciertos significados, es decir, poner en forma estática algo que ha sido efímero, como manera de hacer que eso perdure. Si bien las grullas no necesariamente están ligadas al año nuevo, sí lo están a los reinicios de un ciclo. Y el año nuevo es justamente el reinicio del ciclo de la cosecha. Por eso, todo lo que se pinta y se plasma es lo bueno; no hay representaciones de lo malo", explica Obrador.


Cada comienzo de año, la tradición china pide fortuna, prosperidad y longevidad, representada a través de distintos seres y formas, como por ejemplo las figuras poderosas del dragón y del fénix, la belleza resiliente de ciertas flores, así como los atributos de animales reales o mitológicos que debían traer suerte o proteger.

Según las antiguas leyendas chinas, Nian (que también significa "año") era una bestia mitológica que aparecía en las vísperas del año nuevo para castigar y asustar a los humanos, por eso, utilizaban tambores para ahuyentarla así como linternas rojas, una costumbre conocida hoy como show de linternas, que en Buenos Aires, por ejemplo, tendrá lugar el 9 de febrero.

"De allí que las celebraciones sean tan ruidosas y se reciban con alegres cantos y danzas, para espantar lo malo y atraer los bueno augurios", detalla Obrador sobre un festejo que cada vez gana más seguidores y que tradicionalmente se acompaña de la frase "Gongxi Facai" ("Feliz y próspero seas").

La fortuna está representada por el dragón, una criatura mitológica que tiene dominio sobre el cielo, la tierra y el agua, y que es por excelencia el símbolo del Emperador, mientras que el fénix chino, según la tradición, reina sobre el resto de las aves por su gracia y virtud, asociado así a la Emperatriz, la fecundidad y también a la prosperidad.

De este modo, las vitrinas del museo encierran piezas que abarcan un arco temporal amplio y que incluye sobres rojos con dinero, para hacer circular la fortuna; fotografías de tradicionales manjares chinos con las familias reunidas a su alrededor; monedas de plata con emblemas de dragón de la dinastía Qing, sellos de piedra tallada o amuletos con los doce animales del zodíaco.


También, el público se encontrará con bellísimas placas talladas de marfil y el relieve de figuras humanas reunidas en torno a un ciruelo; de botellas con forma de tortuga y esculturas de madera que representan a la deidad taoísta de la longevidad, un anciano portando un durazno, símbolo de la inmortalidad.

Ocurre que, en China, el paso del tiempo está asociado a la sabiduría, a la dignidad y al carácter resiliente de quien conquista las dificultades, lo que se representa con el jade, el pino, el bambú, el ciruelo y animales como la tortuga, conocida por su extensa vida.

La cultura visual de esta destacada festividad incluye también a las conocidas esculturas de leones de piedra o guardianes de puertas -tal como se ve en el acceso al Barrio Chino-, que custodian el límite que separa lo público y lo doméstico, pero también representan la idea de que una vez obtenida la fortuna y prosperidad, se debe cuidar lo conseguido.

En el marco de esta celebración, la Embajada de la República Popular China en Argentina lanzó la "Ruta del Año Nuevo Chino 2020", un itinerario cultural y gastronómico que ofrece diversas actividades -como por ejemplo la exposición en el Museo Oriental- y que propone a cada visitante conseguir, antes del 9 de febrero, al menos seis sellos en una suerte de "Pase cultural" con el que se puede participar por un viaje a China para 2 personas, entre otros premios.

Quienes visiten la muestra podrán, además, acceder a una parte de la reserva del museo que reabrió en septiembre de 2019 luego de pasar 18 años cerrado al público. Se trata de una sala tan preciosa como atestada de obras que, sin curaduría, invitan a un acercamiento espontáneo a piezas de arte de China, Japón, Corea, India, Persia e Indonesia.

Allí se pueden apreciar cascos de samurai, una pagoda budista, una escultura de guardián protector, estampas, botellas para tabaco, una figura de bronce de la deidad Ganesha y muchas otras piezas de la colección de tres mil piezas.
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