02/01/2020 opinin

La herencia energtica que nos deja Macri

Sobre cuál es el panorama energético que recibió el gobierno de Alberto Fernández, opinó para Télam el Dr. Federico Bernal, director general del Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo (OETEC).

Federico  Bernal

Por Federico Bernal

Las nuevas autoridades del Poder Ejecutivo Nacional han enviado al Congreso el Proyecto de Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva en el marco de la Emergencia Pública. En ella se encuentran las primeras medidas a ser debatidas de cara a un giro de 180 grados en materia energética y tarifaria.

La herencia -esta vez sí- es muy pesada. Pero además, altamente preocupante de cara al grave retroceso que se ve registrado en cada uno de los indicadores energéticos a evaluar. Y en esto queremos ser categóricos, porque se trata, no solo de números en una planilla de excel, sino de la realidad de millones de argentinos y argentinas víctimas del neoliberalismo en el poder y sus nefastos efectos sobre la energía.

Yendo a los datos concretos, Argentina necesita para funcionar casi la misma energía eléctrica que en 2014. La generación se desplomó 9% en el primer semestre de 2019, ubicándose 5,6% por debajo de la de igual período de 2015. El descenso fue tan drástico que en el acumulado a junio se generó 0,9% menos de energía eléctrica que la requerida por el país en 2014. En el acumulado al mes de noviembre, la generación de energía eléctrica cayó 5,3% interanualmente.

Por otra parte, el consumo de electricidad a nivel nacional está hoy por debajo de 2015. Al primer semestre del 2019, la demanda de todas las categorías de usuarios se desplomó 7,3%. En el acumulado a noviembre, la demanda total cayó 3,6%. La caída es tan drástica, que la demanda se ubica 2,1% por debajo de la registrada en 2015, mismo período.

En relación al consumo de naftas y gasoil en el mercado interno, éste se encuentra a niveles de 2015. Se desplomó 4,4% interanualmente en el acumulado a junio, nivel mercado interno. Fue la peor caída al menos desde 2010. En los últimos meses se registró una muy leve recuperación. No obstante, y a pesar de los cuatro años transcurridos, el consumo al mes de octubre está casi como en 2015 (1,4% arriba). Asimismo, en materia de elaboración, los números están por debajo de 2015. Al mes de octubre, la elaboración cayó 1,8% interanualmente, siendo 2,1% inferior a la de 2015, mismo período.

Por el lado del consumo nacional de gas natural, estamos también por debajo de 2015. El gas entregado total (todo el sistema) cayó en el primer semestre 8,2%. Se trató de la peor caída desde 1994. El consumo a septiembre de 2019 (últimos datos disponibles), cayó 6,1% interanualmente, siendo 0,8% menor al de 2015. Los hogares argentinos consumieron la misma cantidad de gas que en 2010. En el acumulado a junio, el gas demandado por hogares argentinos (entregado por las licenciatarias de distribución) cayó 6,2% respecto de 2018. En relación a 2015, la caída es de -7,1%.

A su vez, nos encontramos ante la peor expansión de la red de gas domiciliaria de la historia. La incorporación de nuevos usuarios a la red de gas domiciliaria para el primer semestre del 2019 se redujo interanualmente 1,6%. Es la menor incorporación de nuevos usuarios desde 2002 e, insólitamente, la menor desde la era Macri. Al avanzar todavía más en 2019, la debacle se profundiza: entre 2016 y agosto de 2019 (últimos datos disponibles), la incorporación de nuevos usuarios residenciales es la más baja de la historia, 36% menor a la del mismo período anterior (2012 - Agosto 2015) y 46% menor a la del máximo histórico (2008 - Agosto 2011).

Esa es la pesada herencia energética que nos deja Macri. La política tarifaria recibida debe llegar a su fin porque es incompatible con un modelo de desarrollo, esto es, con un mercado interno pujante y en expansión, una economía autosuficiente y diversificada y un pueblo con movilidad social en permanente ascenso.

Para ello, el sistema energético y tarifario debe volver a poner a la energía al servicio de la promoción humana, la economía, la industria y la producción, alejándola definitivamente del carácter mercantil y ajustador que tuvo durante los últimos cuatro años.



(*) Bioquímico y Biotecnólogo de la Universidad de Buenos Aires (UBA), especializado en Microbiología Industrial. Director General del Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo (OETEC). Investigador de la Universidad Nacional de Lanús
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