14/12/2019 msica

Dream Theater: una aplanadora que no diferencia entre el pasado y el presente

Con una combinación perfecta de virtuosismo y potencia, la banda estadounidense de metal progresivo dejó sin aliento al público que colmó el estadio Movistar Arena.

Por Hernani Natale

Con una combinación perfecta de virtuosismo y potencia, la banda estadounidense de metal progresivo Dream Theater dejó sin aliento anoche al público que colmó el estadio Movistar Arena, ubicado en el barrio porteño de Villa Crespo, en un show en el que mostró su nuevo material, "Distance over time", y celebró los 20 años de "Metropolis pt. 2: Scenes from a memory", acaso su mejor disco.

Aunque el concierto se dividió en dos partes para diferenciar los momentos destinados a cada placa, el resultado mostró que la banda mantiene un nivel muy alto y que coherente con su propuesta artística, más allá de algún leve cambio.

En tal sentido, el recital se destacó por la vibrante actuación de la banda, que mantuvo la intensidad a lo largo de casi tres horas de show y asombró por la precisión mostrada por cada uno de sus miembros en la ejecución de sus instrumentos.


El conjunto comandado por el guitarrista John Petrucci; que completan John Myung, en bajo; Jordan Rudess, en teclados; Mike Mangini, en batería; y el cantante James LeBrie; cumplió con esta su séptima visita a nuestro país, desde su primer show en 2005.

Como en todas aquellas ocasiones, la banda volvió a asombrar por su virtuosismo y allí se anota en pirmer lugar Petrucci, sublime tanto para disparar riffs, como para perderse en imposibles solos o rasguear con dulzura en tramos más calmos.

El guitarrista se trenzó en varios unísonos tanto con Myung como con Rudess, quienes además, en el caso del bajista destacó con líneas que creaban melodías alternativas; mientras que en el del tecladista mostró una versatilidad que le permitió aportar sonidos ligados a la música clásica o arremeter con furiosos arranques rockeros.

Mangini, por su parte, hizo gala de un vigor y un manejo de distintos colores en su toque que no necesitó de solos ni de grandes alardes para hacer sentir su presencia.

Finalmente, el cantante cumplió una muy buena labor, con una voz con la personalidad suficiente como para no necesitar de caer en lugares comunes del género, como el falsete agudo; a la vez que en su despliegue escénico evidenció que la estrella es la banda, a partir de su salida del escenario en los pasajes instrumentales.

A las 21 en punto, un video de corte futurista, anunció la primera parte del concierto, que comenzó con "Untethered Angel", siguió con "A nighmare to remember" y sumó algunos temas de "Distance over time", como "Paralyzed", "Barstool warrior", y "Pale blue dot"; además de "In the presence of enemies, part 1".

En esta primera parte, que se extendió por unos 55 minutos, las composiciones que sonaron se caracterizaron por sus estructuras complejas, su ausencia de estribillos y sus cambios de ritmos, en un estilo que encuentra a King Crimson como una de sus notables influencias.

Del mismo modo en que la banda puede pasearse por la vereda del metal sin la necesidad de caer en los clishés del género, también puede incluir a una calavera como símbolo en sus gráfica, sin que ello haga alusión al terror o el oscurantismo.

Así como en la primera parte las imágenes proyectadas en el fondo del escenario eran de carácter futurista y espacial; la segunda parte, que arrancó luego de un intervalo de 20 minutos, y que estaba dedicada al disco que cumple 20 años, mostró una estética diferente.

Una imágenes y una música que evocaban al cine mudo, para luego mutar en una suerte de historieta sobre un policial negro, fueron las gráficas elegidas para que se sucedieran mientras el grupo tocaba el famoso disco en su totalidad y respetando el orden original de las canciones.

Pero si bien en lo estético el cambio fue notable, en lo musical no se notaron grandes diferencias entre el pasado y el presente, salvo una estela floydeana en varios pasajes que parecen haber desaparecido en la nueva producción.

Además, en este pasaje, hubo unamayor participación del público, especialmente en "Home" y "One last time"; en tanto que la banda pareció alcanzar su mayor estado de gracia en "The dance of eternity" con una interpretación memorable.

Para el final, quedó para el bis "At wit´s end", también de la nueva placa, aunque todo ya había sido demasiado abrumador como para reclamar mucho más.