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23-11-2019 19:58 - Uruguay

La derecha, a un paso de regresar a la presidencia después de 15 años

Este domingo 2,7 millones de uruguayos están llamados a las urnas para decidir quién los gobernará durante los próximos cinco años. 

Por Hernn Campaniello
Por Hernán Campaniello
23-11-2019 | 19:58
Telam SE

Uruguay celebrará mañana la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en las que el opositor Partido Nacional del candidato Luis Lacalle Pou se perfila como claro favorito a desbancar a la formación izquierdista Frente Amplio, de Daniel Martínez, en el poder desde hace 15 años.

Este domingo 2,7 millones de uruguayos están llamados a las urnas para decidir quién los gobernará durante los próximos cinco años. Un balotaje con dos opciones claras: progresismo o derecha, pero también para definir que orientación tomará el país en política internacional ante una candente situación regional.

El opositor y favorito en las encuestas, Luis Lacalle Pou, ostenta una diferencia de entre cuatro y ocho puntos porcentuales por sobre el socialista Martínez en las encuestas de intención de voto dadas a conocer este semana.

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En la primera vuelta, el pasado 27 de octubre, el oficialista Martínez logró un 39,75 por ciento de los votos, ante al 30.33 por ciento de Lacalle Pou, quien intentará por segunda vez llegar a la Presidencia tras un primer intento fallido en 2014 frente al actual mandatario Tabaré Vásquez, quien finalizará su mandato en marzo del año próximo.

Pese a la victoria del FA en la primera vuelta, el posible giro del electorado se cimienta en las alianzas alcanzadas entre cinco partidos conservadores y de ultraderecha, como el sorprendente Cabildo Abierto del ex general del Ejército Guido Manini Ríos, más algunos movimientos sociales de izquierda.

La variopinta coalición que apoya a Lacalle Pou, que también incluye al Partido Colorado, el Partido de la gente y el Partido Independiente, le otorgaría el caudal de votos necesarios para privar al FA, en el poder desde 2005, de continuar al frente del país más pequeño de Sudamérica después de Surinam.

En caso de victoria, Lacalle Pou se convertirá en uno de los pocos nacionalistas al frente de Uruguay en la era contemporánea, dado que en el siglo XX solo tres políticos de la formación (también conocida como Partido Blanco) fundada en 1836 llegaron al poder. El último, fue su padre, Luis Alberto Lacalle Herrera (1990-1995), quien culminó su mandato hace casi 35 años.

El pasado miércoles, los candidatos cerraron sus campañas con alusiones a la crisis en Argentina, fuertes acusaciones cruzadas y afirmando que cada uno de ellos es el único que podrá gobernar “para todos” los uruguayos.

"Uruguay está harto de gobernantes que nunca tienen la culpa de nada, y siempre ponen excusas ante el más mínimo problema", aseguró el nacionalista Lacalle Pou el miércoles en su acto de cierre de campaña en la ciudad de Las Piedras, departamento de Canelones, al norte de Montevideo.

"Hay un hartazgo del país de una sola verdad, el Uruguay quiere tolerancia, quiere muchas verdades, quiere que nos llevemos bien, no quiere un país dividido, se cansó y nos mandó un mensaje”, añadió Lacalle Pou de 46 años, abogado, ex senador y ex diputado.

Más allá de prometer una reforma fiscal profunda, la prioridad de Lacalle Pou será frenar la creciente ola de inseguridad, luego que se disparara a un 45 por ciento la tasa de homicidios entre 2017 y 2018, una cifra récord, en un país que ha sido referencia de progreso en América del Sur.

Por su parte, Martínez, de 62 años, ingeniero, ex ministro e intendente de Montevideo hasta abril último, atacó a sus rivales, al señalar que se han unido "solamente para enfrentarse" al Frente Amplio y que no conforman una "coalición estable".

Apoyado por una militancia efervescente y presente en las calles de Montevideo, Martínez aseguró poco antes del inicio de la veda electoral que el FA -junto a sus aliados progresistas- es el único que puede hacer política para todos y no para algunos.

"Tenemos la certeza de que vamos a tener a los aliados en el Legislativo, para gobernar siempre pensando y poniendo en el centro de velos, como decía Artigas, a los más infelices para que sean los más privilegiados", remarcó en su cierre de campaña en La Florida, al norte de la capital uruguaya.

Asimismo, cargó contra las propuestas de ahorro público que promueve el candidato opositor.

“Dicen que achicar el gasto público se puede hacer sin que tenga efectos negativos. Pensar que achicar el Estado se va a hacer sin el costo social para las mayorías es por lo menos ser ilusos. ¿Y saben cómo termina esto? Como en Argentina, como en Brasil, como lo que está pasando en nuestra dolida América Latina", lanzó Martínez.

El candidato del FA llamó a sus seguidores a hacer un "maracanazo”, en alusión a la mítica hazaña de la selección uruguaya de fútbol que en 1950 dio vuelta la final del Mundial ante Brasil en Río de Janeiro.

"Los invitamos al sueño de que esto sea como en el Maracaná, todo está en nuestra contra aparentemente. Todo parece que fuera a ser en nuestra contra, pero de la misma forma que tuvimos 11 leones que en Maracaná dieron vuelta la historia vamos arriba Maracaná, vamos a ganar el 24 de noviembre", expresó la semana pasada en un acto en el Chuy, ciudad fronteriza con Brasil.

Para los analistas, Lacalle Pou será el nuevo Presidente

A dos días de la segunda vuelta de la elección presidencial en Uruguay, analistas coinciden en que la misma ya se encuentra definida y dan como ganador al candidato del Partido Nacional (PN), Luis Lacalle Pou, a pesar de que esperaban el balotaje más reñido de la historia.

En la primera jornada de veda, las canales de televisión y las radios uruguayas dejaron de emitir publicidades y noticias de campaña, tras un mes intenso desde la primera vuelta del 27 de octubre, donde los dos candidatos multiplicaron sus apariciones públicas.

Sin embargo, en las calles el clima electoral sigue omnipresente por la posibilidad de continuar con las volteadas o con el colorido que aportan los automovilistas con sus autos decorados decorados con las banderas rojas, azules y blancas del oficialista Frente Amplio (FA) o las blanquicelestes del favorito PN.

Hoy los diarios locales apoyados en las cinco encuestas publicadas ayer en el cierre de la campaña coincidieron en dar por hecho la victoria de la oposición tras 15 años de gobierno frenteamplista, algo que sale a La Luz al conversar con militantes de uno u otro partido, de la desazón oficialista a la indisimulable pero cauta alegría de los simpatizantes del sector nacionalista.

Pero la sensación de definición anticipada no solo se siente en las calles y se trasluce en los medios de comunicación, también es marcada entre analistas políticos de diferentes lineas de pensamiento.

"Esperábamos el balotaje más reñido de la historia pero la diferencia de la primera vuelta fue contundente. El domingo la distancia será mayor de lo que todos creíamos, como mínimo de cinco puntos pero podría llegar a ser mayor a ocho. Estos últimos años el FA perdió la iniciativa y a diferencia de las legislaturas anteriores no tiene un solo logro del cual jactarse", le dijo a Télam el politólogo Eduardo Bottinelli en la sede de la consultora que dirige Factum, en El Barrio sur de Montevideo.

"El sistema electoral uruguayo es de los más exigentes del mundo. Para ganar en primera vuelta hay que obtener el 50% de los votos más uno del total de votantes, es decir en blanco y anulados entran en la misma bolsa", añadió.

"El FA realizó una campaña electoral muy floja, perdió un caudal de votos importantes y pese a que hace cinco años en campaña Tabaré Vázquez decía que Uruguay no se detendría, se detuvo, se ancló y se rompió la magia en momentos donde la oposición hizo todo lo que debía hacer políticamente para llegar al gobierno", afirmó, por su parte, el politólogo Adolfo Garcé.

Ambos analistas coincidieron en que un factor determinante para explicar la caída del FA fue la salida del Gobierno del ex vicepresidente Raúl Sendic por corrupción.

"La caída de Sendic fue un golpe a la ética del FA, algo referencial que lo diferenciaba del resto de los partidos. Pero lo que más lo afectó fue su torpe manejo de la situación", estimó Bottinelli.

En este punto también coincidió Garcé.

Más allá de los pasos en falso del FA y su desgaste tras 15 años en el poder, la figura de Lacalle Pou, hijo del ex presidente Luis Alberto Lacalle Herrera, pasó en cinco años de perder el balotaje presidencial del 2014 a encontrarse a un paso de llegar a la presidencia, es valorada por los analistas.

"Lacalle Pou es sumamente inteligente, un político de raza que logró sacarse de encima el peso de ser ´hijo de´, generó una grieta con su padre, que fue un típico liberal de los años 90 que siguió al pie de la letra el consenso de Washington, lo apartó de su entorno y a los amigos de su padre también", aseveró Garcé.

Es un liberal moderno y por su estilo, franco, cordial y sincero, terminó sacándose de encima el peso de tener un padre y un apellido con una historia política que es parte de la historia política del país", manifestó Garcé, quien además es profesor universitario

"Creció mucho, aprendió en estos cinco años al frente de la oposición y se convirtió en el candidato natural del sector. Demostró mucha cintura política para aglutinar apoyos tan disímiles y unir a toda la oposición", manifestó Bottinelli.

Según Bottinelli los avatares de la región "difícilmente influyan en Uruguay, a pesar de ser un país permeable a los vaivenes del mundo", porque "en teoría, el desmoronamiento de la derecha en Argenitna y Chile y la incertidumbre que genera el Brasil de Bolsonaro tendría que haber favorecido al Frente Amplio y no a la oposición conservadora".

Está el temor de las feministas, los grupos que bregan por los derechos de la comunidad LGTBI tras la sanción de la ley de transgéneros, quienes defienden la despenalizaciones y la liberación del consumo del cannabis y la despenalizaciones del aborto, frente al nuevo gobierno conservador y su ecléctica alianza.

"No veo posibilidad a que se retiren derechos adquiridos, creo que primero el status quo, nada se tocará o modificará pero no habría leyes en torno a derechos individuales. No se puede retroceder en torno a los derechos, esa batalla cultural la ganó el FA", expresó Garcé.

De su lado, Bottinelli consideró que la ley del aborto corre riesgos de ser modificada por las luchas internas en una coalición que a dos días de una elección que ya siente ganada puertas adentro comienza a buscar repartir los espacios de poder y conformar posturas antagónicas.

No obstante, una modificación de la ley del aborto podría convertirse en un problema social para el casi seguro nuevo Gobierno, como lo anticipan centenares de coloridos y amenazantes carteles en las calles del centro de Montevideo, que afirman que si tocan las leyes de derecho habrá resistencia popular.

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