28/09/2019 Filba

M. John Harrison: "El objetivo del lenguaje es ser capaces de construir experiencias virtuales"

El escritor británico autor de algunas de las obras de horror y ciencia ficción más destacadas de la literatura inglesa actual aseguró durante su primera visita a la Argentina como invitado del festival Filba, que "lo escrito es el reino de lo inexistente".

 Nacido en Reino Unido en 1945, M. John Harrison es reconocido por haber escrito sagas emblemáticas sci-fi como la de "Viroconium" y por pertenecer a una generación de escritores que le devolvió el sexo y la política al género de lo extraño, el terror y la fantasía, con libros de culto considerados obras maestras como la novela "El curso del corazón".

La extraña "Preparativos de viaje" es otra de las obras icónicas de este escritor, cuya literatura está influenciada por autores como Borges y también por actividades como el alpinismo, al que se dedicó por años. "La invocación y otras historias" contiene muchos de los cuentos realistas que escribió a partir de su experiencia escalando montañas.

"Durante años hice alpinismo y seguí escribiendo solo lo suficiente como para poder pagar las cuentas y seguir escalando, me convertí en una especie de buscavidas para poder sostener esa obsesión", contó a Télam quien integró la mítica revista New Worlds, que dirigida por Michael Moorcock renovó la ciencia ficción en los años 60.

- Télam: ¿Cómo se despertó esa obsesión tan fuerte como la de la escritura?
- M. John Harrison: Había leído mucho libros sobre alpinismo, hacía mucho trekking, vivía en Londres, una amiga me anotó en un curso de alpinismo que empezamos un miércoles. Estuve dos horas pasándola bien hasta que me caí de una de las palestras y dije ¡qué bueno está esto, qué experiencia! Comenzó con la adrenalina y con la idea de que se puede zafar, de que si tu técnica y equipamiento son lo suficientemente buenos podés caerte y aún así sobrevivir. Tuvo que ver con estar presente en el momento y con escribir sobre eso después, aunque fue una paradoja, porque hasta cierto punto lo hice para escapar de la escritura, para poder salirme de la ficción e ingresar a lo real, pero empecé a escribir sobre eso. Creo que escalar y escribir pueden ser opuestos, por eso me comprometí tanto, era la tensión que existía entre las dos actividades lo importante.

- T: ¿En la escritura encuentra experiencia física o eso está por fuera para usted?
- M.J.H: Es difícil saberlo, porque el punto de escribir y, de hecho, el objetivo del lenguaje es que nos vuelve capaces de construir experiencias virtuales. Y para mí eso es un problema, parte mía quiere que haya una distinción bien clara entre la experiencia y lo escrito, que es el reino de lo no existente. Cualquier cosa que forma parte de un discurso es solamente lingüística, por eso intento creer que hay un mundo de la experiencia y un mundo de lo virtual, experiencia y discurso. En el momento en que hacía alpinismo tenía 35 años y me parecía muy importante establecer una distinción clara en eso, pero ahora lo importante para mí es la oposición continua, la tensión que sigue existiendo entre realidad y fantasía. En aquel momento buscaba una respuesta sencilla.

- T: Esa certidumbre sería lo contrario a lo que ocurre en sus relatos.
- M.J.H: Muchos escritores sin admitirlo tienen el mismo problema, especialmente los de ficción y en particular los de ciencia ficción y fantasy. A los 30 mi mayor ambición era no escribir sobre personas que se pegaban en la cabeza con espadas, porque nunca lo había hecho, llevaba una vida común y corriente en una casa común y corriente y, al fin de cuentas, escribir sobre alpinismo era escribir sobre algo que conocía. Es muy fácil perder la noción del mundo si escribís ficción y sobre todo fantasy, y con el alpinismo es simple: estás sobre o fuera de la roca, mientras que la escritura, como yo la entiendo, formula preguntas epistemológicas y no es tan fácil saber si estás pegado o despegado de la roca.
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