02/08/2019 Centro Cultural Konex

Abre la Feria de Editores, con ms de 250 sellos independientes

La octava edición de este encuentro se llevará a cabo entre este viernes y el domingo próximo. Habrá charlas literarias y sobre el lenguaje en tiempos de disputa política.

La octava edición de la Feria de Editores se llevará a cabo entre este viernes y el domingo en el Centro Cultural Konex de Buenos Aires, con la participación de unas 250 editoriales del país y de América Latina y charlas literarias y sobre el lenguaje en tiempos de disputa política, entre otras actividades.


Concebida como un espacio para conocer de primera mano los catálogos de las editoriales, esta feria refleja el panorama del sector independiente a partir de una idea curatorial contundente, ya que son los propios editores quienes atienden sus stands.

Además, la selección de las editoriales responde al criterio de representar un arco robusto de temáticas, figurar un proyecto claro e incluir sellos de otras ciudades, destacan los organizadores.


Sin señalética ni luminaria que los diferencie, los stands presentarán del mismo modo sus catálogos. Serán unos 250 sellos, de los cuales unos 35 son de provincias, entre ellas Córdoba, Neuquén y Santa Fe, mientras que otros 30 vienen de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, España, Perú y Uruguay.

Detrás del catálogo hay una persona pensando una estética, proyectando recorridos de lecturas

Victor Malumián, de Ediciones Godot

"La Feria empieza con la necesidad de tener un espacio propio para editoriales pequeñas donde puedan tener una relación con el lector, un feedback, una vez al año. Y que se entienda que detrás del catálogo hay una persona pensando una estética, proyectando recorridos de lecturas y no un mercado planificado por modas ni por un focus group", explica Victor Malumián, editor en Ediciones Godot y uno de los organizadores.

"Se trata de una instancia de encuentro porque entendemos perfectamente que nuestros aliados son los libreros y las libreras, que son el canal de venta por excelencia para catálogos como los nuestros, que tenemos libros que perduran a lo largo del tiempo y no buscan el alto impacto de coyuntura", puntualiza.

Desde aquella primera edición de 2013 en FM La Tribu hasta la última, en 2017 cuando recibieron 11.000 personas en el Konex, la feria tuvo un "crecimiento paulatino" e incorporó talleres para profesionales del sector, charlas para todo público, un espacio "mini" para niños y ahora suma por primera vez el programa "Fellowship", que significará la visita de cuatro editores para conocer el mercado local.

De este modo, la gran novedad de este año será la llegada de dos editores de América Latina, de uno de Francia y otro de Alemania que resultaron seleccionados en el programa de becas y llegarán al país para conocer el panorama editorial, intercambiar experiencias y enriquecer los catálogos por la compra de derechos, entre otras actividades.


En cuanto a las charlas para todo público, un plato fuerte de esta edición será la presentación de Reginaldo Ferreira da Silva, el escritor brasileño conocido como Ferréz, referente del movimiento de literatura marginal, el sábado próximo a las 19.30.

Para el domingo a las 18, Beatriz Sarlo y Santiago Kalinowski debatirán sobre el lenguaje en tiempos de disputa política.

"Cuando comenzamos veníamos de hacer muchas ferias por año, de ir personalmente, entender qué pasaba, qué cosas eran buenas y qué malas. Y nos dábamos cuenta que necesitábamos un espacio para ofrecer contenidos que representaran a nuestras editoriales", sostiene Malumián, fundador del sello Godot en 2008 junto a Hernán López Winne.

"Para muchos editores, hacer ferias de 15 días los complica un montón. Por un lado, a las editoriales pequeñas que viven de lo que hacen, las inmoviliza, no pueden editar ni corregir. Mientras que aquellos que no viven de las regalías que genera la venta de libros tienen otros trabajos y pedirle al empleador tantos días es imposible", apunta.


Durante los tres días de feria se prevé repartir 5.000 catálogos de forma gratuita con información de librerías donde se venden los libros de las editoriales expositoras, con lo que se apunta a sumar a quienes trabajan día a día con los lectores: las librerías.

"A veces los contextos más adversos terminan, por razones difíciles de entender, propiciando eventos de estas características. Cuando peor está la mano, más se torna una especie de refugio para editores como salida colectiva", sostiene Malumián acerca de la difícil situación del sector editorial.


Una escena descentralizada y heterogénea

La oferta de sellos argentinos que participarán de la 8° Feria de Editores (FED) mantendrá su diversidad a partir de un panorama heterogéneo descentralizado, con propuestas que van desde la editorial santafesina El Salmón a la platense Pixel, pasando por Tanta ceniza, de Neuquén, y la marplatense Letrasudaca a la mercedina De acá.

La FED se consolida como un lugar donde la bibliodiversidad y el contacto directo con quienes piensan y hacen los libros, supera las crisis y lógicas de mercado.

Motivos y fines de sellos como Econautas divergen en su origen y proyección pero tienen en común "la apropiación de un sector editorial" a partir de "lógicas de acción y asociación propias", vinculadas a lo "colectivo, horizontal y cooperativo" y propuestas que escapan a la tiranía homogeneizadora del mercado, dice a Télam Paulina Aliagay, desde el patagónico Espacio Hudson.

Con 10 años recién cumplidos, la editorial cordobesa Caballo Negro forma parte de la constelación que se hace posible en esta feria, dando cuenta de una federalidad poco presente en las ofertas mainstream y posibilitando el acceso a títulos de otra forma inhallables.

Surgida de un proyecto pequeño e informal de Alejo Carbonell, Caballo Negro contó con amigos entrañables que además fueron socios adecuados para un catálogo que desarrolla varias líneas, incluso dentro de cada colección: "A veces publicamos por pura intuición y el libro queda solo hasta que aparece otro que dialoga con él y lo reverdece", dice sobre el sello que lleva publicados 50 títulos, "15 de los cuales han superado con creces la primera edición".

"Evita fuera del balcón", de Paco Jamandreu, y "Pescar por fin tu corazón inquieto", que reúne la poesía de Emma Barrandeguy, son algunos de los que se presentarán en la FED, donde decir independiente "es más un gesto de pereza que una definición", advierte Carbonell: "Somos editoriales pequeñas, nada más".

Aliaga habla de "una marca de independencia" que "en su origen fue una suerte de eufemismo para 'outsiders' de un sector concentrado", una marca vinculada a la idea de "avanzar hacia otras maneras de hacer". Editar desde ese lugar, dice, "es contribuir a una heterogeneidad que complejiza la mirada, incorporando los clivajes y debates actuales de la sociedad, lo que hace efervescencia".

"La hipercentralización de la oferta esteriliza contenidos y deja fuera grandes grupos de 'lectorxs' -insiste Aliaga-. El hallazgo de joyas o sorpresas es un componente activo que comparten 'editorxs' y 'lectorxs' de la FED. Un valor incalculable, por su timing para leer una coyuntura y a la vez darle cauce".

Nacido con el deseo de difundir la literatura patagónica y conectar regiones periféricas entre sí y con núcleos urbanos que concentran la producción, Espacio Hudson lleva 100 títulos publicados, entre ellos "Reuëmn", que en mapudungun significa 'agitar las olas', una antología de mujeres poetas mapuches selk'nam y yámanas que estará en la FED.

Que "en un escenario complicadísimo" la FED demarque un crecimiento exponencial (7.000 visitantes en 2017 y 11.000 en 2018) responde a lo que habilita: "Circulación de libros, de relaciones personales y puesta en común y actualización de actividades que por definición son solitarias", apunta Eric Schierloh desde Barba de abejas.


"Que en de cada editorial esté el catálogo completo también es un valor", agrega Schierloh, aunque, sobre todo, su emancipación responde "al trabajo de los organizadores. Sin eso, esta feria no dura ni dos ediciones", sentencia Carbonell.

La feria "sostiene un ala importante de la edición de sellos chicos, pero el consumo sigue en estrepitosa caída y el costo de los insumos para producir es irrisorio", señala desde Santa Cruz, Pablo Moreno, fundador de Caleta Olivia.


El objetivo de Caleta "fue y sigue siendo difundir poesía que nosotros mismos compraríamos: textos de calidad y trabajo sobre la palabra -asegura Moreno-. La poesía nunca será masiva y basta con eso para definir un catálogo", en su caso, muy diverso, con 112 títulos publicados, como 'Tarda en apagarse', de Silvina Giaganti, que vendió más de 3.000 ejemplares, y 'La edad dorada', de Diana Bellessi". Ambos en la FED.

El panorama se complica con la falta de políticas vinculadas al libro

Eric Schierloh, de Barba de abejas

"El panorama se complica con la falta de políticas vinculadas al libro", aporta Schierloh, creador del sello dedicado a la traducción literaria en formato libro-objeto, que llevará a la feria un singular volumen del poeta beat David Meltzer, "Ladrido: una polémica & El arte/El velo".

Esas dificultades, advierte Carbonell, "en un futuro inmediato tendrán otras consecuencias: cuando los pequeños editores están acorralados dejan de experimentar y van a lo seguro, es un movimiento casi involuntario, pero esa retracción terminará generando lectores más conservadores".

"Editar sería abogar por un hecho meramente cultural -agrega Moreno-, pero las urgencias transforman todo y hoy editar es lidiar con un contexto hostil donde a veces todo no alcanza. Para lo que falta, para eso está el editor".