07/01/2019 Literatura

Guillermo Martnez: "En la novela de enigma, el lector est obligado a desconfiar de todo"

Con la obtención del Premio Nadal por su obra "Los crí­menes de Alicia", el escritor argentino Guillermo Martínez reconquista un territorio esquivo a la literatura latinoamericana -en sus 75 ediciones solo cuatro autores del continente ganaron la distinción- y reivindica la novela clásica de intriga, "una forma más exigente que otras variantes del género, donde el lector está obligado a leer contra el autor".



Desde Barcelona, exaltado por el premio y todavía sin acusar recibo de las escasas horas de sueño, Martínez dialogó con Télam sobre las singularidades de esta novela que propone un reposicionamiento del policial clásico, aquel que palideció en los últimos años frente a la novela negra y otras versiones díscolas que consagran el trasfondo social de la trama por sobre la pesquisa detectivesca.

- Télam: ¿Ve este premio como la reivindicación de un modelo narrativo que había perdido terreno?

- Guillermo Martínez: Como lector, sobre todo en la adolescencia, la felicidad más grande me la daban las novelas de enigma. Y cuando decidí escribir "Crímenes es imperceptibles" recuperé esa sensación de felicidad que tiene que ver con esa evocación nostálgica de los libros de Agatha Christie, Sherlock Holmes o algunos de los títulos del Séptimo Círculo. Siempre me interesó tanto la novela de enigma como la psicológica en la línea de Patricia Highsmith, una variante que exploré cuando escribí "La muerte lenta de Luciana B.".

Me parece que hay una especifidad muy interesante en la novela de enigma que tiene que ver con un pacto mucho más exigente entre el lector y el autor. En la novela de enigma, el lector lee de algún modo contra el autor y no funciona la operación de seducción de los otros géneros. Por el contrario, acá el autor está en una confrontación de inteligencias con el lector.

Creo que hay algo del ilusionismo que tiene que estar presente en la literatura, por lo menos en la que yo más aprecio, algo que vaya más allá de las leyes de la razón. Borges hablaba en ese sentido de "la necesidad y la maravilla de la seducción". Eso es lo que me atrae del género de enigma.

- T: La novela coloca al lector en un estado de sospecha permamente, algo que tiene correlato con una escena donde la circulación de fake news y la posverdad marcan el pulso de los tiempos...

- G.M: Es que en el relato de enigma el lector tiene que encontrar por sí mismo los dobleces de los personajes: sospechar de todo. Hay como una especie de creación más personal del lector a lo largo de la novela. Así, el personaje que el autor presenta como simpático el lector lo tiene que tomar como más sospechoso que cualquier otro y así sucesivamente. En fin, creo que hay todo un terreno por explorar o para redescubrir de la novela de enigma que quedó un poco oscurecido en los últimos tiempos con el auge del policial más duro.


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