06/01/2019 Holanda

Rotterdam prohibe el acoso contra mujeres y disidencias

Después de la primera sentencia judicial, emitida la semana pasada por un caso de acoso callejero a varias mujeres, el municipio anunció una ampliación de su plan de acción para prohibir los piropos y todo tipo de acoso en las calles a lesbianas, gays, transexuales y bisexuales, también víctimas frecuentes de este tipo de comportamiento.


El concejal liberal, Bert Wijbenga, advirtió: "No hay ciudadanos A, B o C. Debemos aceptarnos unos a otros como iguales. Esto se aplica también a las personas transexuales que se enfrentan a problemas en el trabajo, o a los gays que quieren ir de la mano el sábado por la noche sin tener que afrontar violencia o comentarios".

Un tribunal de Rotterdam condenó por primera vez a un hombre de 36 años a pagar una multa de 200 euros por intimidación callejera, una sanción suspendida hasta la reiteración del delito porque el juez tuvo en cuenta las circunstancias personales del acusado, su preparación intelectual y su falta de recursos económicos.

No fueron las propias víctimas las que denunciaron el caso, sino los guardias desplegados en la ciudad contra el acoso sexual, quienes presenciaron la situación y actuaron como acusación ante el tribunal. El acusado, que se declaró ante el juez como soltero y en busca de pareja, espetó a un grupo de mujeres frases del tipo: "Hola, guapa, ven aquí", "Eh, cariño" o "Bella, qué guapa eres", y además se sentó a su lado, dirigiéndose a ellas y haciendo gestos de besos y silbidos.

"Lo dije como un cumplido. No sabía que era punible", afirmó en su defensa el ciudadano, que prometió "no volver a lanzar piropos en la calle" a las mujeres porque, como le recriminó el magistrado, este acoso "hace que ellas estén incómodas o no quieran salir más".

Este tipo de afirmaciones, silbar, perseguir o acosar a una persona por la calle es un delito multado con hasta 4.100 euros o tres meses de prisión y tanto Rotterdam como Amsterdam han desplegado a decenas de oficiales especializados en investigación, vestidos de civiles, para controlar y vigilar en las calles.