10/12/2018 Francia

Expectativa por anuncios de Macron para contener la ola de protestas

El presidente francés, Emmanuel Macron, hablará a la nación por primera vez desde el inicio de las violentas protestas que han sacudido al país y a su capital, rompiendo un silencio que agravó el malestar y desató pedidos de que renuncie.

 
Siguen las detenciones en las calles de Paris


Por el contrario, se espera que Macron anuncie medidas para reducir impuestos y mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores franceses, muchos de los cuales lo consideran un presidente que favorece a los ricos. 

El mandatario se ha visto obligado a actuar luego de cuatro semanas de protestas del movimiento de los "chalecos amarillos", que nació en el deprimido interior del país y se extendió a París con violentos desmanes que han asustado a turistas e inversores.

El presidente, un ex banquero de 40 años, recibió hoy en el palacio presidencial a líderes de sindicatos y cámaras patronales para oír sus demandas, pero no hubo representantes del movimiento, que es altamente inorgánico y carece de cabecillas.

Hoy, Macron tiene previsto dar un mensaje televisado a la nación, en sus primeras declaraciones en público desde que volvió al país tras la cumbre del G20 en Argentina, hace más de una semana.

Participantes de la reunión de hoy en el Elíseo dijeron que el mandatario no quiso revelar nada de sus planes pero pareció comprender la gravedad de la crisis.

Representantes de pequeñas empresas se han quejado del perjuicio que han sufrido las tiendas y otros comercios por las violentas protestas y los saqueos justo en la época de Navidad, cuando las ventas más crecen.

Herve Morin, un político de centro que encabezó un grupo de líderes regionales, dijo que Macron no dio ningún indicio de querer dimitir.

Morin dijo que urgió al presidente a cambiar "el método y el software" cuando comunica sus medidas al público francés, y que le advirtió que si no lo hacía, "el país corre el riesgo de caer en el caos", informó el canal Bmftv.

La Presidencia dijo que 37 personas se sentaron hoy a la mesa con el presidente y le contaron del impacto de las protestas de los "chalecos amarillos" sobre sus industrias, sindicatos, pequeños comercios y administraciones locales.

Entre las versiones que circulan sobre los anuncios de Macron figuran nuevos impuestos a gigantes tecnológicos como Google y Amazon, rebajas del impuesto sobre la renta, acelerar la prevista desaparición de la tasa por ocupar una vivienda, una prima de actividad para los trabajadores con remuneraciones más bajas o la exención de cargas.

El ministro de Finanzas, Bruno Le Maire, dijo hoy que el gobierno podría rebajar ingresos brutos o contribuciones a la seguridad social, pero se manifestó contrario a restaurar un impuesto a las personas con altos ingresos o a bajar impuestos a los jubilados, dos de las variadas exigencias de los "chalecos amarillos".

"Estamos listos a hacer cualquier gesto que funcione. Lo que es importante ahora es poner fin a la crisis y encontrar paz y unidad en nuestro país", dijo el ministro a la radio RTL.

Las consecuencias de las protestas ocurridas hasta ahora podrían costarle a Francia un 0,1% del Producto Bruto Interno (PBI) en el último cuarto del año, advirtió Le Maire.

"Eso significa menos trabajos, menos prosperidad para todo el país", dijo.

Las protestas comenzaron el mes pasado contra un aumento de impuestos al combustible -que Macron finalmente anuló la semana pasada- pero se han extendido a muchas otras cuestiones, a veces contradictorias, incluyendo a la renuncia misma del jefe de Estado.

Con más manifestaciones planeadas para el próximo sábado, policías agotados por la sobrecarga de trabajo exigieron hoy una paga extra.

"El Estado debería comprometerse a pagar horas extras", dijo el sindicato de policía UNSA en un comunicado.
Macron no enfrenta la reelección hasta 2022, y además su partido tiene mayoría absoluta en el Congreso.

Las principales atracciones turísticas de París, incluyendo la Torre Eiffel y el museo del Louvre, reabrieron ayer mientras empleados municipales limpiaban toneladas de escombros desparramados por las calles tras las protestas del sábado.

Las manifestaciones dejaron severas daños en la capital y otras ciudades. Al menos 71 personas resultaron heridas en la capital y casi 1.000 fueron detenidas.