29/11/2018 G20

El TLC entre el Mercosur y la UE, una negociacin de 23 aos sin final a la vista

El tratado de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur que el gobierno argentino esperaba poder sellar al margen de la cumbre es un acuerdo que comenzó a ser negociado en 1995 y aún mantiene varios temas sensibles sin resolver.


Desde que los dos bloques regionales firmaron el Acuerdo Marco Interregional de Cooperación en 1999, los sucesivos gobiernos de los estados miembros se reunieron en rondas de negociaciones para elevar ese acuerdo base a un tratado de libre comercio, creando una de las zonas de liberalización más grandes del hemisferio occidental.

Las negociaciones fueron suspendidas en 2004, cuando la UE rechazó de forma tajante revisar su política agrícola -especialmente los importantes subsidios de algunos estados miembros, uno de ellos Francia- y ampliar las cuotas de acceso de algunos de sus productos.

En 2010, en el marco de la cumbre UE y América Latina en Madrid, los bloques regionales relanzaron las negociaciones, pero, dos años después, el diálogo volvió a paralizarse por razones muy similares.

Hace dos años, con el cambio de dirección política y económica en Argentina con el gobierno de Mauricio Macri y la asunción de Michel Temer tras la destitución de Dilma Rousseff, las negociaciones fueron retomadas y, según destacaron funcionarios argentinos, se levantaron muchas de las barreras que existían.

En aquel momento, la Comisión Europea defendió la posibilidad de un acuerdo comercial y destacó cuatro puntos: acceso más barato a materias primas, acceso preferencial al mercado sudamericano de servicios y reducción de aranceles para los productos que la UE ya exporta a los países del Mercosur.

Aún existen muchos puntos en disputa -propiedad intelectual, reglas de origen y tratamiento a las inversiones extranjeras-, pero sin dudas el gran obstáculo sigue siendo el comercio de productos agrícolas y ganaderos.

Mientras estos sectores son los más competitivos de los países miembros del Mercosur, varios estados europeos, principalmente Francia, se niegan a modificar su política de subsidios que protege a sus producciones agrícola y ganadera.