14/11/2018 Odebrecht

Dos muertos y una botella con cianuro jaquean al fiscal general de Colombia

La figura de Martínez quedó en el ojo de la tormenta cuando un programa noticias mostró una entrevista con el ingeniero asesinado, donde le contaba "que había unos contratos irregulares" en 2015.


La muerte del hombre que ayudó a destapar un multimillonario caso de corrupción en Colombia con la constructura brasileña Odebrecht y el posterior asesinato de su hijo, quien por error tomó una botella con cianuro del estudio de su padre, pusieron este miércoles en jaque al fiscal general de la nación, Néstor Martínez.

La Red de Veedurías Ciudadanas, un órgano de control ciudadano, denunció al fiscal general Néstor Humberto Martínez ante el Congreso por no haber denunciado millones de dólares en sobornos cuando era abogado del Grupo Aval, el mismo que quedó en el corazón del escándalo de corrupción, según el diario El Espectador.

Además, dirigentes opositores pidieron en las últimas horas que la Corte Suprema colombiana designe un fiscal ad hoc para el caso Odebrecht para evitar un conflicto de intereses, informó la cadena local Radio Caracol.

La figura de Martínez quedó en el ojo de la tormenta esta semana cuando un programa noticias de Canal Uno mostró una entrevista grabada con el ingeniero Jorge Enrique Pizano, de 84 años, que trabajó siete años como auditor de Ruta del Sol II -una obra gigantesca que comunica el centro con el norte del país- y poco antes de su muerte documentó años de corrupción.

"Yo le informé (a Martínez) que había unos contratos irregulares en la concesionaria", afirmó Pizano en la entrevista y recordó que en ese momento, en 2015, el hoy fiscal era abogado del Grupo Aval, el socio mayoritario de Corficolombiana, uno de los socios minoritarios de Odebrecht en la concesión de la Ruta del Sol II.

Martínez es fiscal general desde 2016 y, recién en julio de 2017, la Fiscalía colombiana denunció formalmente que Odebrecht pagó más de 28 millones de dólares al gobierno para conseguir la concesión de la ruta.

En el marco de esa investigación, el ex viceministro de Transporte Gabriel García Morales reconoció haber recibido un soborno de 6,5 millones de dólares y, a su vez, el ex presidente de Odebrecht en Colombia, Luiz Bueno Jr, declaró que el entonces presidente de Corficolombiana, José Elias Melo, fue la persona que autorizó ese pago ilegal.

Antes que el esquema de sobornos de Odebrecht saliera a la luz en 2016 en toda América latina y derrumbara a presidentes, ex presidentes y funcionarios de todos los niveles de decisión -también en Colombia-, Pizano había denunciado, en solitario y siempre dentro de Corficolombiana y sus socios de la concesionaria, millonarias irregularidades.

En total, denunció a sus superiores maniobras no registradas, irregulares y sospechosas por 55 millones de dólares.

Finalmente, hizo la denuncia ante la Fiscalía, la Procuraduría, la Superintendencia de Industria y Comercio y un tribunal de arbitraje.

El resultado fue que la Fiscalía, dirigida ahora por el mismo Martínez al que le compartió sus denuncias en 2015, intentó imputarlo como parte de las maniobras de corrupción el año pasado y, luego, amparándose en esa amenaza judicial, Corficolombiana lo despidió.

Alejado de su trabajo y bajo tratamiento por un cáncer, Pizano dedicó este último año a recorrer los pasillos judiciales para limpiar su nombre y denunciar lo que había visto. Tenía años de pruebas bien archivadas.

El jueves de la semana pasada Pizano murió de un infarto mientras se afeitaba en su finca de Subachoque, al norte de Bogotá, según la autopsia oficial.

Su muerte por causas naturales no fue cuestionada por nadie, al menos hasta que su hijo, Alejandro Pizano, un joven arquitecto que hacía años vivía en Barcelona, apareció sin vida en la misma finca el domingo pasado.

Alejandro había viajado con su esposa, embarazada de siete meses, para el funeral de su padre. Su hermana relató a los investigadores que el joven tomó un sorbo de una botella de agua saborizada que estaba en el escritorio de su padre, sintió que tenía un gusto feo, intentó escupir el líquido y se desplomó.

Ayer la vicefiscal general de la nación y número dos de Martínez, María Paulina Riveros, anunció el resultado de la autopsia: envenenamiento por cianuro.

La revelación reabrió de inmediato la investigación alrededor de la muerte, tres días antes, de Pizano padre y redobló la presión pública sobre el fiscal general de la nación.