30/10/2018 brasil

Bolsonaro aplicar la ley solo para los enemigos, advirti un experto

Las declaraciones del presidente electo sobre "detener y exiliar a opositores" o la amenaza al diario Folha de Sao Paulo con retirarle publicidad oficial significan, según un analista político, aplicar el concepto de “a los amigos todo, a los enemigos la ley”.


El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, recibió el empuje de un “voto antisistema político” por parte de la población y parece que irá aplicando un perfil autoritario a su gestión, bajo la consigna “a los amigos todo, a los enemigos la ley”, opinó esta martes en una entrevista con Télam el cientista político Alberto Carlos Almeida, del Instituto Brasilis.

Autor de los best sellers “O Voto do Brasileiro” y “A Cabeça do Brasileiro”, Almeida repasó la elección en la cual por primera vez desde el fin de la dictadura, en 1985, los partidos tradicionales fueron castigados pero sostuvo que la única de esas fuerzas que "quedó de pie” fue el Partido de los Trabajadores (PT) de Fernando Haddad.

“Pienso que el voto a Bolsonaro, en general, fue un voto antisistema y el PT era el mayor representante del sistema político; el electorado que votó a Bolsonaro vio que la raíz de los problemas actuales tenían que ver en algún punto con el PT”, dijo Almeida en una entrevista con Télam en la ciudad de San Pablo.

“El PT quedó en pie con el mayor bloque en Diputados, perdió senadores pero eligió gobernadores, mantuvo amplio dominio de la región nordeste e hizo buena votación en todos los lugares, al contrario de otros partidos también que fueron involucrados en corrupción”, dijo.

Citó los casos del Movimiento Democrático Brasileño (MDB) del presidente Michel Temer y el ex mandatario José Sarney, y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), del ex jefe del Estado Fernando Henrique Cardoso que, juntos, no lograron cinco por ciento de los votos en la primera vuelta.

“Mi lectura es la del voto antisistema y el PT quedó identificado con el sistema político de la corrupción porque fue el partido más expuesto por haber gobernado de 2003 a 2016 con (Luiz Inácio) Lula (da Silva) y Dilma (Rousseff)”, explicó.

El electorado que votó a Bolsonaro contra el sistema de partidos “recordó que la crisis económica tiene en tiempo y espacio vinculación con la crisis del gobierno de Dilma Rousseff y su destitución”.

Por eso, Almeida no cree que todos los votantes de Bolsonaro coinciden en todo o en parte con las declaraciones racistas, homofóbicas, misóginas y a favor de la tortura en la dictadura militar que el presidente electo ha diseminado en sus 30 años como diputado.

“No creo -juzgó- que sea un voto a favor del fascismo por parte del elector. En general fue un voto antisistema, no tenemos milicias fascistas para tomar el poder por asalto. Gran parte de los electores no votaron por una agenda de racismo y homofobia, pero esa agenda ha llegado al poder”.

El director del Instituto Brasilis estudia el voto de los brasileños y había anticipado una división del país similar a la que se vio en 2010 y 2014, con las elecciones en las que venció Rousseff con el PT. Salvo que Bolsonaro reemplazó como rival del PT al PSDB en esta elección.

El gobierno que se inicia el 1 de enero “tendrá dificultades si no reparte cargos a partidos con representación en el Congreso”, una práctica ya conocida y debatida en Brasil como presidencialismo de coalición que marcó todos los gobiernos desde 1985.

“Debemos ver cuántos militares tendrán ministerios y cuántos partidos tendrán ministerios y cargos inferiores; habrá dificultades si los partidos aliados no reciben cargos”, alertó.

Y, en ese marco, recordó que la Cámara de Diputados que asuma en febrero tendrá “un cuarto de nuevos legisladores sin ninguna experiencia en la actividad política e institucional”.

Sobre la política externa de Bolsonaro, Almeida también dijo que vislumbra al conflicto de intereses no solo con otros países sino en el frente interno, en la cancillería, por lo que alertó que "habrá resistencia del Palacio de Itamaraty para cambios de rumbo radicales”.