28/10/2018

Haddad y una campaa contra el estigma de ser el Plan B de Lula

Desde el inicio de la campaña fue llmado como "el chico de los mandados" de Lula por los bolsonaristas, pero logró darle un perfil propio y tejer una red bajo la consigna de la democracia contra el autoritarismo.

Por Corresponsal


Fernando Haddad, con maestrias, doctorados y siendo uno de los intelectuales más preparados de la política brasileña, tuvo que luchar contra la acusación de ser apenas el Plan B del Partido de los Trabajadores porque el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva fue inhabilitado para participar por su condena por corrupción.

Haddad era el coordinador de la campaña de Lula y su vice hasta setiembre, cuando debió asumir la candidatura: el desafío era llegar a la segunda vuelta y lo cumplió.

Ahora, debe remontar votos para poder darle al PT la quinta victoria consecutiva en elecciones al mando de una fuerza cuya imagen está hecha trizas en la clase media por la corrupción, como el 90% de los partidos.

Con 55 años, Haddad fue uno de los princpales interlocutores de Lula en la cárcel, ya que se inscribió como su abogado para poder armar el plan de gobierno: pese a ese impacto en la imagen, el partido sigue siendo más preferido de los brasileños en las encuesta.

Haddad fue alcalde de Sao Paulo de 2013 hasta 2016 con la consigna de humanizar la megalópolis más grande de Sudamérica y tiene alto reconocimiento por haber sido el minitro de Educación de Lula que abrió más universidades en la historia y creó cupos para afrodescendientes en las facultades.


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