26/04/2018

Moon Jae-in, el hijo de refugiados norcoreanos que busc el deshielo

Ex activista estudiantil y abogado de derechos humanos, el presidente surcoreano se convirtió en un hombre clave del deshielo entre Seúl, Washington y Pyongyang, que tendrá su cenit el viernes en una histórica cumbre.

Moon Jae-in, que asumió en mayo de 2017, abogó por una diplomacia pendular entre la mano extendida y el puño cerrado como vía para desbloquear la conflictiva situación con su vecino, deteriorada por el desarrollo de su programa nuclear y de misiles.


Hijo de norcoreanos emigrados al Sur durante la Guerra de Corea (1950-1953), el presidente, de 65 años, pertenece a la generación de una península unificada, un hipotético escenario del que reniegan cada vez más jóvenes en el Sur.

Considerado un estratega calmo y racional, este abogado que estuvo preso en 1975 por participar en protestas contra el gobierno autoritario de Park Chung-hee, fue la mano derecha del ex presidente, el progresista Roh Moo-hyun, y también fue parte en arriesgadas operaciones militares de la frontera.


Este último dato fue utilizado por su propio partido para subrayar que el ahora presidente es consciente de que en la península conviven dos países que aún siguen técnicamente en guerra.

Moon es considerado un líder confiable, aunque algunos piensan que se mostró demasiado indulgente con su política de acercamiento con Corea del Norte, pese a que siempre apoyó la política de sanciones internacionales.


Fue, incluso, el propio Moon el artífice de plantear los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en febrero en su país como el escenario para un inicio del deshielo, luego de seis décadas en guerra.