16/02/2018 pantallas

Daro Mascambroni, en competencia en el mtico festival de Berln

El director compite en la sección Generation Kplus con su segunda película, "Mochila de plomo".

Por Paulo Pcora

El film narra con solidez e intensidad el profundo drama de un niño de 13 años que arrastra consigo el peso de la duda acerca de la suerte de su padre, asesinado años antes por su mejor amigo, que acaba de salir de la cárcel.


La película, que se verá el domingo próximo en la sección de la Berlinale dedicada especialmente a las temáticas infantiles y juveniles, está protagonizada por el niño Facundo Underwood, quien a sus 12 años -y sin ninguna experiencia previa- se luce en su primer papel actoral como Tomás, quien transita las zonas marginales aledañas al centro de la ciudad de Córdoba, donde vive con una madre abandónica.

“Tomamos con mucha felicidad la decisión de la Berlinale de incluirnos en una de sus competencias. Enviamos la película con muchas expectativas porque sabemos la visibilidad que te da un festival como este. No sé si me abrirá una puerta para mis próximos proyectos, pero estoy convencido de que es una instancia de aprendizaje que debo capitalizar para crecer como director”, afirmó Mascambroni en diálogo con Télam.

El cineasta cordobés brilló antes con “Primero Enero”, ganadora del premio a la Mejor Película Argentina del Bafici, donde abordaba el estrecho vínculo entre un niño y su padre, recién separado de su esposa, que lo lleva de vacaciones a las sierras de Córdoba, donde además de transmitirle valores y conocimientos sobre la vida y la naturaleza, vive una transformación profunda a partir de la mirada aguda e incisiva de su hijo.

Télam: Al igual que en “Primero Enero”, aunque con un registro diferente, te volvés a abocar al universo de la niñez y la adolescencia. ¿Qué te atrae o te interesa mostrar de ese período en la vida de tus personajes?
Darío Mascambroni: La infancia y la adolescencia son los momentos en donde formamos nuestra personalidad y para bien o para mal son los momentos en donde más permeable somos ante las influencias externas. Casi cualquier suceso se vuelve más determinante en ese momento de nuestra vida y paradójicamente es cuando menos control de la misma tenemos.