24/01/2018 opinin

Los riesgos para la democracia en Latinoamrica

En América Latina tenemos hoy 18 democracias sobre un total de 21 países. Sobre la posibilidad de que se produzcan regresiones autoritarias en Honduras, Venezuela y Bolivia opinó para Télam José Manuel Luque Rojas, profesor Investigador de a Tiempo Completo de la Universidad Autónoma de Sinaloa, México.

Jos Manuel  Luque Rojas

Por Jos Manuel Luque Rojas

En América Latina tenemos hoy 18 democracias sobre un total de 21 países con el dato que en 1973 había sólo tres. Actualmente existe el riesgo de que se produzcan regresiones autoritarias como pasa en Honduras, Venezuela y, si Evo Morales va a una elección a la que no tiene derecho, Bolivia retrocederá.

Las democracias deben medirse en términos de calidad, no sólo por si tienen elecciones medianamente limpias o no, también interesa saber si hay un mínimo de igualdad económica, si las libertades de las personas, de las organizaciones, de los activistas, de los periodistas son realmente efectivas o no y si hay grupos ligados al poder ejerciendo presión para que las personas no hagan uso de o limiten sus libertades.

Lo que acaba de pasar en Honduras es grave y si no se resuelve de manera adecuada con un conteo transparente de los votos, si no hay una repetición de la elección con un ganador claro, la comunidad académica tendrá que bajar a ese país del ranking de democracias.

Bolivia. Evo me cae muy bien porque soy de izquierda y me gusta que él esté gobernando pero no me gusta que se quiera quedar ahí a perpetuidad. Así empiezan los gobiernos a corromper la democracia. Está bien, hiciste un buen gobierno, terminaste tu período, que te vaya bien ¿por qué quedarte ahí? Si fuerzas las cosas y llamas a un plebiscito y ese plebiscito te autoriza, modificar otra vez la Constitución eso es una muy mala señal.

Una buena democracia debe realizar la aspiración humana de libertad e igualdad, pero en la región hay poderes, aparte de los estatales, que propician desigualdad porque, al contrario de lo que alertó Max Weber en el sentido de que la representación debe ser ejercida por políticos -personas sensibles que entienden y son capaces de sentir las penas de los demás-, la novedad es que en nuestras democracias, en los gobiernos y en las cámaras legislativas están los empresarios que carecen de sensibilidad política. No entienden ni pueden entender al pueblo porque sus fines están mas ligados a la ganancia económica.

Esta situación llevó a algunos países a una situación insoportable, el ejemplo es Venezuela donde echaron a los empresarios y terminaron eligiendo gobiernos extremadamente populistas. El pueblo pone un remedio a esa situación, pero a los líderes populistas no les importa ni se dan cuenta que en un mundo globalizado tienen que cuidar ciertas variables de la economía. Y eso profundiza aún más la crisis y las clases sociales desfavorecidas terminan pagando estos errores.

Otro caso es México, un país muy desigual con muchos recursos que los gobiernos distribuyen a través de programas sociales. La compra y presión del voto del gobierno está en toda la región pero en México tiene una importancia alta en relación con los resultados.

México, específicamente, es un Estado atrapado por 'los poderes salvajes' categoría en la que entran los dueños de las televisoras, de las empresas de comunicación, la delincuencia organizada, las empresas transnacionales, a todos ellos el Estado es incapaz de enfrentarlos.

México y Francia son formalmente democracias porque en los dos casos hay elecciones que cuentan los votos y gana el que tiene mayoría pero ¿en qué nos diferenciamos? en que ellos tienen el aparato del Estado muy consolidado, es un Estado con muchas capacidades que no permite que los poderes salvajes se impongan. El Estado -y vale para toda Europa- es capaz de someter a grupos de la delincuencia organizada, a empresarios de grupos de interés tan poderosos como los de la comunicación porque ellos han creado concebido y consolidado un Estado para la democracia. En pocas palabras para ellos funciona muy bien el Estado de derecho pero para nosotros, no. Allá todo el mundo está sujeto a la ley. Acá somos dados a hacer pequeñas violaciones a la ley desde el ciudadano más humilde hasta el presidente de la República.

Por eso pienso que si los poderes salvajes en nuestra región siguen imponiéndose a las capacidades estatales las democracias van a sufrir regresiones.


(*) Profesor Investigador de a Tiempo Completo de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México. Ex Presidente de la Asociación Mexicana de Ciencias Políticas.