27/11/2017 Lbano

Hariri pone en duda el futuro del Gobierno

Mientras el presidente libanés Michel Aoun inició este lunes una rueda de negociaciones para mantener vivo el gobierno de coalición, el premier Saad Hariri, impuso como condición que Hezbollah no "interfiera en países árabes" vecinos.

El año pasado, tras meses de parálisis política y negociaciones, el primer ministro, Saad Hariri, un aliado de Arabia Saudita, la principal potencia sunnita de Medio Oriente, accedió a encabezar un gobierno de coalición que incluía a todas las fuerzas políticas y comunidades religiosas del país. 

Saad Hariri, primer ministro de Líbano
Saad Hariri, primer ministro de Lbano

La contracara fue la asunción como presidente de Michel Aoun, un cristiano aliado de Hezbollah y de Irán, la principal potencia chiíta de Medio Oriente, como presidente de Líbano. Ese sistema de poder compartido pareció funcionar durante más de un año, inclusive lo suficiente como para convocar a elecciones generales el próximo año, las primeras en nueve años y una base necesaria para mantener el régimen democrático en el país. 

La sorpresiva decisión de Hariri de anunciar su renuncia el 4 de noviembre pasado desde la capital saudita y de responsabilizar directamente a su socio en el gobierno, Hezbollah, sacudió esa relativa estabilidad. Después de tres semanas y de un sinfín de rumores e intrigas, Hariri finalmente volvió a Beirut, dejó en suspenso su renuncia y ahora participa de las negociaciones encabezadas por el presidente Aoun para definir el futuro inmediato del país.