13/10/2017 Participacin ciudadana

Change.org: 26 millones de personas manifiestan a diario que quieren un cambio social

En la Argentina, las principales peticiones que movilizan a los usuarios están relacionadas a los derechos en la salud y calidad de vida; lo siguen temas como justicia social y derechos de los animales, entre otros.

Por Valentina Selzer

Al cumplirse el quinto aniversario del desembarco de Change.org en Latinoamérica, los directores de los países donde está instalada la plataforma se reunieron en Buenos Aires para realizar un balance y proyectar nuevos desafíos de este fenómeno social, entre ellos, el de generar herramientas digitales sobre la problemática de la violencia de género.

La española Susana Fernández Garrido, fundadora y directora de Change.org en América Latina, habló con Télam sobre la importancia que tiene esta nueva modalidad de reclamos y peticiones en la sociedad, y del vínculo que han generado entre el ciudadano común y los tomadores de decisiones.

A su vez, los directores de Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México contaron que casos fueron los más conmovedores o populares de cada país que lograron su respectivas “victorias”.

Directores en Latinoamérica de Change.org. Fotografía: Aisha Lebron
Directores en Latinoamrica de Change.org. Fotografa: Aisha Lebron

Télam: ¿Cómo definirías Change.org desde su primer día hasta hoy?
Susana Fernández Garrido:
Lo puedo definir como el arte de contar una historia, de generar empatía y hacer una propuesta muy concreta para llegar a una solución. Al principio no fue tan fácil pero luego comenzaron a aprender unas personas de otras, y se transformó en un aprendizaje colectivo.
El mejor símil de lo que nosotros hacemos es una red de redes, facilitamos un medio tecnológico y todo lo demás es la articulación de esos aprendizajes sistemáticos que se producen. Lo más maravilloso es que no sucede solo en un país sino que se van replicando en otros.
Nuestro modelo lo que propone es que se genere una propuesta, y luego un dialogo con las autoridades o con las empresas, lo que consideramos un gran valor agregado de Change porque normalmente es difícil llegar a los tomadores de decisiones.

T.: ¿Cómo fue el proceso de instalación en Latinoamérica?
S. F. G.:
Cuando surgió la posibilidad de construir Change.org en América Latina, yo llevaba mucho tiempo trabajando en campañas de movilización social para organizaciones. Lo fascinante fue poner todo ese conocimiento en manos de personas comunes y eso es muy poderoso: brindar una herramienta a un ciudadano para que, de una manera muy simple, el poder les haga caso.
Cuando comenzamos me decían en México va a tardar en instalarse y efectivamente así fue, tardó pero estalló; en Brasil te vas a encontrar con más competencia pero las personas encontraron una herramienta a su servicio; en Argentina me aseguraban que no iba a funcionar por la polarización tan grande que había, pero trabajamos de manera cuidadosa y se logró porque cuando alguien lucha por los derechos o legitimidad supera la política.

T.: ¿Cómo tratan el tema de la violencia en Internet dentro de la plataforma?
S. F. G.:
Desarrollamos políticas de comportamiento dentro de la comunidad que están basadas fundamentalmente en el respeto de la libertad de expresión pero con sus límites, es decir no se puede impulsar al odio o violencia a determinado grupo o persona.
A diferencia de otras plataformas, fuimos un poco más allá porque incorporamos también políticas en cuanto a difamación o bullying; no solamente es un lugar libre sino que además intentamos que sea seguro y no genere cosas negativas.
Change.org sirve para cambiar las cosas, la inteligencia colectiva hace que la mayor parte de la gente apoye lo que es justo y no da lugar a la violencia.
Nuestro ofrecimiento es que cuando hay algo que no le gusta a la gente o le parezca injusto, transforme esa queja en una propuesta; y ahí el paradigma cambia completamente, la gente pasa a ser parte de la solución.

T.: ¿Conocieron a usuarios que realizaron peticiones?
S. F. G.: ¡
Sí! Lamentablemente nuestros equipos son muy pequeños, pero a pesar de ello intentamos aprovechar la oportunidad que nos dan las herramientas digitales y en muchas ocasiones acompañamos a las personas que lo necesitan. Queremos dar ese apoyo para poder asesorarlos, lo que hacemos es un trabajo muy humano.
Por teléfono tenemos contacto con muchas personas. La creencia de que lo digital lo abarca y lo soluciona todo no es así, la articulación humana es uno de los valores que la gente nos agradece.

T.: ¿Qué significa socialmente una firma y una “victoria” de una petición?
S. F. G.:
El sistema es de presión popular, o sea de participación ciudadana que es lo que hace que las autoridades respondan.
Mucha gente piensa que las grandes peticiones son las de mayor potencial pero la realidad es que la gran mayoría tienen alrededor de cuatro o cinco mil firmas que suceden en lo local donde están las personas, que no llega a la gran prensa pero lo importante es que se logra resultados.
La firma es una manera de fijar una postura de las personas sobre un tema, es una señal para las empresas o autoridades de que hay una preocupación pública. Y es importante destacar que no es solo un número de firmas sino que es el aliento de sentir que muchas personas te apoyan.
Algo significativo es la cantidad de usuarios que hay en cada país y el nivel de efectividad que van teniendo las peticiones, hay un nivel de penetración del modelo que es maravilloso.

T.: ¿De qué índole son las peticiones que se hacen en Change?
S. F. G.:
La realidad es que van variando de acuerdo al país. En el caso de Argentina podríamos decir que principalmente son los temas de salud, creo que al haber fallas en el sistema se generan dos cuestiones: una es que la sociedad argentina tiene muy en claro que la salud es un derecho y por lo tanto lo va a reivindicar sistemáticamente, y la otra, es que efectivamente no es perfecto el modelo. La brecha ha ido cambiando, por ejemplo PAMI hoy responde directamente a las personas que inician una petición, se estableció un contacto con las instituciones que brindan soluciones en la mayoría de los casos.
En México al igual que en Brasil los temas principales están relacionados con la corrupción y a pedidos de transparencia. En México en particular peticionan por acceso a la justicia, ya que las tasas de impunidad están en un 98 por ciento; la gente encuentra en la plataforma una manera de convertir un reclamo en algo colectivo.

T.: ¿Cómo cambió Change el paradigma de los reclamos en la sociedad?
S. F. G.:
Precisamente una de las cuestiones que estamos empeñados en hacer ahora es analizar el impacto. La sociedad cuenta hoy con una herramienta que les permite ser escuchados por el poder que es absolutamente necesario, por supuesto que nos gustaría expandirlo más.
Pasados estos cinco años vemos que se generan cambios sistémicos a partir de las peticiones y, por primera vez, se ven muchos cambios importantes que antes no existían y dejan de ser casos aislados. Queremos facilitar articulaciones sin dejar de potenciar las peticiones particulares, no tenemos ninguna agenda política más que la del apoyo y trabajo con la ciudadanía.
Nos gusta vernos como un puente entre la gente común y las autoridades o las empresas, quienes deben responder a las peticiones de los ciudadanos. A su vez, los tomadores de decisiones también tienen la posibilidad de crear un perfil verificado para poder brindar respuestas.

T.: ¿Cómo se sustenta Change.org?
S. F. G.:
Al principio tuvimos el apoyo de Change de Estados Unidos. Al cumplir cinco años, con la plataforma ya instalada en Latinoamérica, es ahora la sociedad la que también nos sustenta a través de donaciones porque no hay que olvidar que somos una organización.
Este año lanzamos el programa Amigos de Change, donde cualquier persona puede asociarse y realizar una donación recurrente para apoyarnos, que no es otra cosa más que avalar a miles de ciudadanos que quieren generar cambios. Es legitimar que 26 millones de personas usan Change cada día para encontrar soluciones.

T.: ¿Qué proyectos tienen en Change.org?
S. F. G.:
Estamos trabajando en dar un paso más en la articulación de lo que nosotros llamamos internamente movimientos. Hemos visto por ejemplo en violencia de género como Ni Una Menos desde Argentina se ha replicado en Chile, en Perú, y que somos capaces de poner en contacto a esas personas. Como la solución se puede articular y potenciar tecnológicamente.
Estamos en una situación que probablemente no tenga ninguna otra organización, que es la capacidad de conectar a personas que tienen intereses en común para generar cambios que pueden ser pequeños con grandes impactos.
Probablemente nos inclinemos por lo que es violencia de género porque no hay nada que pueda ser más relevante en la sociedad que esta problemática y que toque de lleno a más personas. A cinco años de iniciar Change en América Latina nos estamos planteando crear mayor articulación de gente que ya tiene experiencia y como puede compartir sus conocimientos con otros.

Gastón Wright – Director de Change.org Argentina

“Estamos viendo en los últimos dos años que a través de pedidos particulares, se produce un gran interés y se van magnificando, algunos por ejemplo terminan siendo leyes”.

“Uno de los casos con mayor repercusión fue el de Mariela, la mamá de una nena electrodependiente que empezó su petición solicitando un generador para que su hija en caso de cortes de luz pudiera seguir conectada al respirador. Logró su ‘victoria’, pero le escribieron tantas personas a las que le sucedía lo mismo que continuó y abrieron otra petición para que se cree la ley que permite que hoy cualquier persona electrodependiente tenga acceso inmediato a nivel nacional a un generador eléctrico”.


Victoria Emanuelli – Directora de Change.org Colombia y Chile

“En Colombia tenemos la particularidad de ser uno de los países con mayor nivel de ‘victorias’ en relación a la cantidad de usuarios. Tiene que ver con que no solo es una plataforma de Internet, sino que detrás hay toda una articulación integral en la que involucramos a las personas que toman decisiones”.

“Muchas veces change funciona como un acelerador de tendencias que se van a dar en la sociedad. Por ejemplo del movimiento de mujeres que hay en Colombia. Uno de los casos más conmovedores fue el de una chica que sufrió violencia de género, inició una petición para que su agresor no salga de la cárcel y a partir de ahí se convirtió en activista. Muchas veces los ciudadanos comunes pasan a ser partícipes activos de las necesidades que tiene una sociedad”.

"En Chile tuvimos el caso de una chica que a través de una petición logró conseguir un corazón, literalmente, para su madre. Después de la ‘victoria’ y la recuperación de su madre nos envío fotos de toda la familia junta festejando la  navidad”.


Lucas Pretti – Director de Change.org Brasil

“Brasil es un caso aparte, al ser un país tan grande hay una gran diversidad de tópicos que se convirtió en un desafió para nosotros cuando empezamos. En 2013 Brasil de despertó con las protestas políticas y eso se reflejó en nuestra plataforma”.

“Se crearon pequeñas peticiones, que no están en la agenda de las grandes ciudades, pero ahí está el oro de la plataforma: generar desde lugares pequeños grandes impactos. En una escuelita de San Pablo a partir de que fue atacada por un grupo racista, la directora empezó una petición para cambiar el nombre de la escuela a Nelson Mandela y generó una gran repercusión. Se hizo un gran evento, fue todo un suceso y hasta nos ha llegado un libro de texto donde han incluido este caso como ejemplo de participación ciudadana, como las personas sin importar las edades pueden generar cambios”.


Alberto Herrera Aragón – Director de Change.org México

“Hay una necesidad en la sociedad de contar con herramientas que les permita hacerse escuchar, eso es cada vez más evidente. Puede ir desde el caso de un chico que dio ‘victoria’ al lograr que extendieran el horario de la biblioteca de su universidad, hasta una petición de una familia para que se procesara a una persona responsable de un doble asesinato que acumuló 23 mil firmas y hoy el responsable está detenido, que no es lo habitual según indican las tasas”.

“El dramático terremoto de septiembre fue el conjunto de campañas que ha generado el volumen de tráfico más grande en la historia de Change.org en cualquier lugar del mundo con el micrositio #FuerzaMéxico. En menos de una semana más de cuatro millones de personas habían firmado peticiones que tenían que ver con el terremoto. Nos da gusto que entendió que hay que actuar para cambiar”.

"La petición más grande a dos semanas del terremoto fue firmada por tres millones de personas aproximadamente el tres por ciento de la población de México y lograron que los partidos políticos se comprometieran a derivar los recursos que el próximo año iban a utilizar para las campañas electorales, para atender los estragos del terremoto. Los partidos no pueden evadir porque la contundencia del llamado es tal que al final 500 millones de dólares se invertirán en la atención de las consecuencias del terremoto".