07/06/2017 Brasil

La capital minera brilla con su arquitectura de todos los tiempos y su oferta cultural diversa

La ciudad brasileña de Belo Horizonte muestra en sus calles un pasado glorioso y un presente que apunta al futuro, con la arquitectura de sus construcciones coloniales, el barroco portugués y, sobre todo, el modernismo de Oscar Niemeyer y la visión que sigue esa inspiración en todos sus barrios.

Por Abel Sanabria

Con una gran infraestructura hotelera y más de 30.000 bares y restaurantes, es también llamada "la capital del bar", y con millón y medio de habitantes duplica en ese rubro a la ciudad de Buenos Aires, que tiene un número similar de locales para el doble de población.

Belo Horizonte es una ciudad de rápido accesibilidad a cualquier punto, porque dispone de un excelente trazado de calles, avenida y autopistas, ahora aceleradas con el metrobús que permite intercambiar la línea de ómnibus para llegar a cualquier destino dentro de la urbe por cuatro reales, o 1,2 dólares.



En las afueras, pero dentro de la zona urbana, dispone de dos aeropuertos: el internacional de Confins y el de Pampulha, que ahora recibirá vuelos interestatales.

Pampulha es el barrio con la obra del arquitecto Oscar Niemeyer cuando era joven, alrededor del lago que dio agua potable a la ciudad, pero el centro también tiene los trazos curvos del genio que trabajó con Cándido Portinari y el paisajista Roberto Burle Marx llamados por el alcalde Juscelino Kubistchek, luego gobernador del estado y presidente de Brasil.

Clovis Rodrigues, titular de Promoción Turística de Belo Horizonte, Belotur, expuso que "en el corazón de la ciudad, están algunas preciosidades de los primeros tiempos del municipio, como el Palacio de la Libertad, la antigua sede del gobierno estatal y otros de los principales edificios administrativos".

El funcionario contó que "en 2010, los predios históricos del gobierno estadual fueron transformados en museos que pasaron a integrar el Circuito Cultural de la Plaza de la Liberdad, considerado el mayor conjunto cultural del país".

"El Archivo Público Mineiro, la Biblioteca Pública Estatal Luiz de Bessa, el Centro de Arte Popular Cemig, el Espacio de Conocimiento, el Memorial Minas Gerais Vale, el Museo de las Minas y del Metal, el Museo Mineiro y el Palacio de la Libertad ya están abiertos al público", precisó.

En el centro de la ciudad, siguió, "otros cinco espacios están en proceso de implementación: la Casa Fiat de Cultura, el Centro Cultural Banco de Brasil, el Centro de Referencia de la Economía Creativa Sebrae, el Inhotim Escuela y el Museo del Automovil".

Allí tienen el Paseo y Circuito Cultural Plaza de la Liberdad, al que se suman la Plaza Savassi, el Mercado Central, la Plaza Sete, el Palacio de las Artes, el Parque Municipal, el Museo de Artes y Oficios, la Plaza de la Estación y el Museo Inimá de Paula.

El funcionario dijo que "vale la pena visitar, el Museo Histórico Abílio Barreto, local que guarda parte significativa de la historia de Belo Horizonte", que concentra el 60% del Patrimonio Universal de Brasil.

El Espacio de Conocimiento es un planetario de la Universidad de Mina Gerais donde además se realizan exposiciones, debates y otras formas de estímulo al estudio de diversas materias.

La ciudad se puede ver "desde lo alto de sus morros, en el Mirador de las Mangabeiras -un bosque de árboles que también dan caucho y su fruto se llama mangaba- que proporciona una vista panorámica" de la urbe.

Los amantes de la naturaleza deben conocer este lugar llamado Parque de la Sierra del Corral, que envuelve la ciudad por el sur y "es un escenario imperdible", sostuvo Rodrigues.

"Para finalizar el día -sugirió- se puede apreciar la puesta del sol en la plaza del Papa y recorrer la Plaza Israel Pinheiro, el Parque Municipal Américo Giannetti o ir a conocer la Fundación Clovis".

La Sierra del Corral se aprecia a la perfección día y noche en Luxemburgo, el barrio del sudeste de la ciudad, sobre todo desde el contrafrente del hotel Intercity Rajá, que ofrece sus 132 habitaciones simples a 50 dólares la noche -unos 800 pesos- como consecuencia de "ser una ciudad post copa", según la explicación que dio a Télam su gerente, Marcelo Pretti.

Del Mundial de Fútbol en que Argentina fue segundo "también quedó el metrobús y toda la infraestructura hotelera que ahora se destina al turismo: 90% local y el resto de extranjeros, donde Argentina encabeza la lista seguido de Chile y Venezuela, por el turismo emisor", comentó.

"Este fenómeno de precios que afecta a todo Brasil en los últimos dos años ha hecho que la hotelería tenga precios con bajas de hasta un 33% en Rio de Janeiro" en tanto que "en San Pablo, las tarifas subieron en el mismo porcentaje".