01/06/2017 libros

Segn Claudia Pieiro, "los polticos buscan discursos efectivos para conseguir votos"

Con la novela "Las maldiciones", la escritora se sumerge en una historia que muestra con crudeza la trastienda de un partido político, cuyo líder, lejos de la mística y los ideales, busca llegar al poder con prácticas inescrupulosas.


Claudia Piñeiro, con la novela "Las maldiciones", se sumerge en una historia que muestra con crudeza la trastienda de un partido político, cuyo líder, lejos de la mística y los ideales, busca llegar al poder con prácticas inescrupulosas, que remiten a la "nueva política" basada en el marketing, a tono con los tiempos que, según la autora, se viven en todo el mundo.

En esta obra, editada por Alfaguara, se cruzarán los destinos de Román Sabaté, un joven que ante la necesidad de lograr un ingreso económico participa de una selección de personas para integrar un espacio donde conocerá a Fernando Rovira, líder del partido Pragma, que lo contrata para que sea su secretario privado.

Rovira es un emprendedor inmobiliario inescrupuloso que, movido por una ambición sin límites y un asesor de imagen que le dice lo que tiene qué hacer y decir, llega a ser intendente y buscará ser gobernador de la provincia de Buenos Aires y presidente de la Nación, aunque previamente deba sortear la maldición de Alsina, que según la creencia, impide a los mandatarios bonaerenses ser presidentes.

La historia cuenta que en el 1800 el presidente Julio Argentino Roca contrató a una bruja de la localidad de Tolosa para que impidiera que el gobernador Dardo Rocha llegara al Poder Ejecutivo, que ese conjuro fue efectivo y se fue replicando a lo largo del tiempo.

Autora de "Las viudas de los jueves", "Betibú" y "Una suerte pequeña", Piñeiro se sumergió en esta novela por primera vez con un tema vinculado a la política.

Una vez terminada, inició a pedido de Ricardo Alfonsín, cineasta y nieto del ex presidente Raúl Alfonsín (1927-2009), un guión ficcional para una película que tendrá como protagonista al mandatario que gobernó el país desde 1983, con la recuperación de la democracia, hasta 1989.


- Télam: A partir de la historia que contás, ¿pensás que en política se perdió la mística de jugarse por un ideal?
- Claudia Piñeiro:
En esta novela la política se pone en primer plano y el clima que hay es de añoranza a una política que se hacía, que ya no se hace y a lo mejor no se hará nunca más, no lo sabemos. Y que no tiene que ver sólo con la Argentina, sino que lo vemos a nivel mundial: Emmanuel Macron, en Francia por izquierda, y Donald Trump, en Estados Unidos, por derecha, también pertenecen a este tipo de políticos que se arman más en base a las reglas del marketing, la publicidad, la construcción de un candidato, que del ideario político, la ideología y la historia de un partido.


-T: ¿De dónde surge en vos el interés por la política?
-CP:
Mi padre era comunista, y en la época de la dictadura no salía a militar, sino que se quedaba tomando mate en calzoncillos, y por eso escribí la novela "Un comunista en calzoncillos". Él sabía muchísimo de política, hablaba todo el tiempo de eso y nos contaba que aparecían flotando cadáveres en el Río de la Plata, cosas que no todo el mundo manejaba. En mi casa se hablaba mucho de política, y por eso me interesa. Yo creo que somos seres políticos y que si a un escritor no le interesa la política esa postura también es política.


Somos seres políticos y que si a un escritor no le interesa la política esa postura también es política

-T: El planteo que hacés es básicamente moral, no te referís a la corrupción económica.
-CP:
Está sutilmente el tema de cómo se generan los fondos para las campañas. En "Las viudas de los jueves" el dinero es sumamente importante: los personajes viven a través de lo que tienen y son lo que tienen y cuando pierden lo que tienen dejan de ser. Pero de los hechos puntuales de los 90 que se nombran ninguno es económico: hablo de la voladura de Fabricaciones militares en Río Tercero, de la muerte de Cabezas sin nombrarlo directamente. Me parece que hay un orden superior que marca lo económico: si la moral está mal, también lo económico va a estar mal, corrompido.


-T: ¿Cómo te surgió la idea de incluir 'la maldición de Alsina'?
-CP:
Trabajo siempre a partir de una imagen disparadora y en este caso el disparador fue el duelo dialéctico entre Rovira, líder de Pragma, y Sabaté, a quien Rovira le revela por qué lo tomaron y qué tiene que hacer como sacrificio para él y para el partido; y entonces tendrá que decidir si acepta hacer algo que está en el límite de lo perverso.
A partir de eso empecé a pensar cuál sería el proyecto de ley que Rovira tendría en la cabeza para ser gobernador y luego presidente. Investigando para la novela encontré que en otros países hay maldiciones y brujos pegados al poder.


-T:¿Qué rol considerás que juegan los medios en la creación de candidatos?
-CP:
Estamos viviendo una situación donde un candidato se construye en base a cómo se manejan los medios y determinadas campañas. Siempre hubo asesores de imagen pero hoy el asesor de marketing tiene un peso superior, cualquier político, hasta el más tradicional, tiene asesores.


-T: El problema es qué hay detrás de cada discurso.
-CP:
Lo que planteo en la novela es que se busca un discurso que sea efectivo para conseguir votos: "Yo digo esto porque es efectivo y busco el voto, no busco el bien común, sino que me voten, después vemos si propendemos al bien común; pero si te digo que voy a hacer esto, que no te va a gustar mucho, y es en pos del bien común, no me vas a votar y entonces no te lo digo". Todo el tiempo está esa contradicción en el discurso político: qué digo para que me voten.


-T: Por eso citás el epígrafe del antropólogo Claude Lévi-Strauss, que dice que "la eficacia de la magia" necesita, entre otras cosas, de alguien que crea en ella, y entonces surge la pregunta: ¿cuál es la magia que se está poniendo en juego?
-CP:
Son ciclos, y a veces los ciclos son largos, pero la vida de uno no es larga; probablemente luego vendrán otros ciclos donde se rechace este tipo de discursos, pero quizá no estemos para verlo y ése es el problema. Por eso, quizá, la novela termina con una esperanza, pero no sabemos si es para el corto plazo.
Creo que algunos políticos van a seguir con estos discursos porque convencen y, en palabras de Lévi Strauss, la magia del hechicero funciona hasta que deja de funcionar. ¿Cómo? Básicamente con un pueblo más educado y con gente cada vez más informada y culta, por eso si la educación va para atrás tenemos un problema. Lo que es irremediable es que la educación y formación del ciudadano tiene que ser cada vez mejor, no peor, sino el círculo va a ser difícil de cambiar.


- T: ¿Por qué pensás que algunos personajes sin trayectoria política quieren ocupar lugares en la política?
- C.P:
Generalmente tiene que ver con lo que significa el poder. El más malo de todos piensa que nadie va a hacer las cosas mejor que él; el motor tiene que ver con el ego, con demostrarle a alguien determinada cosa que, a veces, tiene que ver con otra cuestión. Da la sensación de que el poder deja a los políticos en soledad y en una situación de incertidumbre y que por eso recurren a los adivinos o brujos. El político tiene que decir que sabe lo que va a hacer y que eso va a funcionar en el futuro, pero en realidad no sabe si eso va a resultar. Entonces necesita protegerse con determinadas personas que ven el futuro, que les dicen lo que está bien y lo que está mal, porque eso que les dicen, les da la certeza que no les da la política.