28/04/2017 bafici

Interesantes propuestas en la competencia argentina, en una seleccin con altibajos

En la Competencia Argentina de una nueva edición del Bafici, que este sábado entrega sus premios, se destacaron filmes como “Otra madre”, de Mariano Luque, y “Casa Coraggio”, de Baltazar Tokman.

Convertido en uno de los principales festivales de cine argentino y latinoamericano, la muestra de cine independiente porteña que apuesta como marca de fábrica por la particularidad y el riesgo dentro de la inmensa producción cinematográfica mundial, entrega mañana el palmarés de su decimonovena edición, en las competencias Internacional, Latinoamericana, Argentina, Vanguardia y Género, Derechos Humanos y Cortometrajes.

El filme del realizador cordobés Mariano Luque aborda con enorme sensibilidad y sutileza el universo femenino, desde las preocupaciones de mujeres de distintas edades que deben hacer grandes esfuerzos para poder cuidar de sus hijas y al mismo tiempo sobrellevar sus propias vidas, en uno de los más refrescantes filmes que se vieron en la muestra porteña.
Otra madre


Con Mara Santucho y Eva Bianco, y la participación de la niña Julieta Niztzchmann, la nueva película de Luque se sumerge en la interioridad de estas y otras mujeres -adultas, jóvenes y niñas-, las observa muy de cerca y se concentra en sus rostros para adivinar sus deseos y necesidades afectivas que atraviesan una rara mezcla de melancolía y perseverancia para superar las adversidades e intentar hacer más bello el mundo que les tocó en suerte.

“Casa Coraggio”, de Tokman, propone, por su parte, una superposición de narrativa documental de exposición con ficción sin fronteras visibles, y además encuadrando un tema digno de análisis sociológico como es el de las familias de funebreros, en un filme altamente sugerente y que juega con enorme gracia y elasticidad en la frontera de los géneros sin que nunca se sepa en cuál de ellos está anclado cada uno de los personajes o las situaciones.

También en esta lista de filmes más sugestivos está “La vendedora de fósforos”, de Alejo Moguillansky, donde también se da una superposición de realidad y ficción, pero aquí con fronteras claras y con la explicitación de una actitud lúdica al profundizar el mundo de la música experimental.

Otros filmes salientes, cada uno desde un espacio diferente del documental de autor, son “Orione”, de Toia Bonino, que aborda con crudeza la historia trágica de una familia envuelta en el mundo de la delincuencia, y “Los territorios”, de Iván Granovsky, el diario de viaje de un cineasta que busca sucesos actuales en distintos territorios del mundo, y "Una ciudad de provincia", de Rodrigo Moreno.

En “Orione”, la artista visual y cineasta Toia Bonino mezcla varios registros para dejar un testimonio, apelar a la memoria y escuchar a los testigos para reconstruir la muerte de Ale, la víctima de una traición, y mostrar cómo lo viven y sufren hoy su madre y otros familiares.

En tanto, la primera película del productor Iván Granovsky narra en clave de documental autobiográfico el periplo existencial que lleva al propio director a recorrer territorios tan distantes como Alemania, el País Vasco, Bolivia, Francia, Mónaco, Portugal, Brasil, Israel y Palestina, buscándose a sí mismo o sin saber exactamente lo que está buscando.

En ese retrato cotidiano de sí mismo, en ese diario de viaje en el que registra sus reflexiones y deseos, sus encuentros y desencuentros amorosos, sus temores, sus dudas, sus neurosis, sus pequeños logros y fracasos, Granovsky se convierte también en un personaje dentro de la película, en un actor que se interpreta a sí mismo, según un guión que él mismo se escribe para sí todos los días, mientras al mismo tiempo lo filma.

Promisoria resultó también “Una ciudad de provincia”, con la que Moreno -autor de "El custodio" y "Reimon"- debuta en el género, en este caso para exponer a la localidad de Colón, a orillas del río Uruguay, a través de imágenes que devienen aguafuertes dotadas de una singular poesía, transmitiendo emociones.

“Vergel”, segundo filme de la artista múltiple Kris Niklison, aborda el duelo de una mujer, lejos de su país y sorpresivamente viuda, que mientras espera repatriar el cuerpo de su esposo, descubre que muy cerca suyo puede encontrar un consuelo, antes de la irremediable partida y vuelta a la realidad.

Por su parte, el cordobés Moroco Colman llegó a la Competencia Argentina del Bafici con “Fin de semana”, el drama de dos mujeres que se reencuentran tras años de separación para asumir juntas -en un singular viaje de transformación íntimo y emocional- el duelo por la repentina pérdida de un ser querido.

A todas esas propuestas se suma la de la cineasta Florencia Percia, que exhibió “Cetáceos”, una comedia absurda y existencialista, dueña de un humor fino y sutil, en la que la versátil Elisa Carricajo encarna a una mujer en crisis que se entrega al azar y recorre un abanico de universos impensados que la llevan a cuestionar su forma de vida y sus relaciones personales.

Una propuesta pequeña, pero igualmente interesante, fue “Las cinéphilas”, un documental de María Álvarez que registra la vida y sigue los pasos -por Madrid, Buenos Aires y Montevideo- de distintas mujeres apasionadas por el cine.

Menos afortunadas resultaron “Cícero impune”, que si buen conserva el genuino y crudo estilo de José Celestino Campusano, esta vez lo traslada a un pueblo brasileño marginal, donde el personaje de marras no es el único impune, y donde el relato, no llega a redondear una idea que de por sí es atractiva.

También el caso de “Hora-día-mes”, de Diego Bliffeld, que encuadra al empleado de una playa de estacionamiento, sus reflexiones de raíz literaria que desde la banda de sonido juega, episódicamente, a describir ese mundo, sus ocasionales visitantes, pero en especial a los vehículos que transitan por allí, casi en un sentido fetichista.

Sin lugar a dudas la desaprobada del grupo es “Una aventura simple”, de Ignacio Ceroi, que parece más un trabajo práctico bastante aficionado, sin guión sólido, con situaciones por momento inentendibles e injustificables, y una edición que no puede resolver algo que desde el primer momento parece -y termina siendo- un producto fallido.