28/04/2017 Informe de la UCA

El narcomenudeo, en aumento desde 2010 en barrios vulnerables del conurbano bonaerense

El narcomenudeo, la venta de drogas en barrios vulnerables, "aumentó casi sistemáticamente desde 2010 hasta la fecha" en el conurbano bonaerense, afirmó hoy Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, al presentar un informe sobre "Venta de Drogas y Consumos Problemáticos".

Informe de la UCA: aumenta el narcomenudeo en los barrios vulnerables del conurbano

El narcomenudeo, la venta de drogas en barrios vulnerables, "aumentó casi sistemáticamente desde 2010 hasta la fecha" en especial en del conurbano bonaerense, afirmó hoy Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, al presentar un informe sobre "Venta de Drogas y Consumos Problemáticos".

"En 2010, tres de cada 10 personas decían observar venta de sustancias ilegales en contexto social residencial. Esa cifra asciende a cinco de cada diez en el último período evaluado y, al diferenciar por niveles socio económicos, esta cifra asciende a ocho de cada 10", detalló Solange Rodríguez Espínola, una de las investigadoras que realizó la encuesta.

Para llegar a estos resultados, el observatorio entrevistó a 660 jóvenes de entre 17 y 25 años que viven en 15 asentamientos Informales del conurbano bonaerense.

"Esto no sólo da cuenta del avance del narcotráfico en la Argentina, si no también del avance del narcomenudeo en territorios más vulnerables, donde los habitantes están más expuestos al poder de bandas organizadas", agregó Salvia. 


Más de la mitad de los jóvenes encuestados manifestaron que “en la cuadra hay un vecino que vende droga”, el 70 por ciento dijo conocer a alguna persona del barrio que vende o que "entran personas de afuera para vender”.

Además, tres de cada 10 afirmaron que en su barrio se produce pasta base -paco- y que hay "narcos organizados para la producción y venta de drogas", mientras que el 50 por ciento afirmó que hay “bandas enfrentadas en el barrio”.

Por otro lado, los jóvenes perciben una “relación entre las fuerzas de seguridad y la venta de drogas, ya que “siete de cada 10 dicen que la policía participa del tráfico y el 30 por ciento afirma que los punteros políticos participan en la venta de drogas en el barrio”.

En este contexto, el 49 por ciento de los jóvenes dijo tener algún familiar o conocido que murió por participar de actividades delictivas y el 51,5 afirmó que es “normal que haya ajuste de cuentas en su barrio”.

En cuanto al consumo, los resultados muestran que casi en 44 por ciento de los jóvenes de entre 17 y 25 años de estos asentamientos probó alguna sustancia ilegal en su vida, que más del 27 por ciento lo hizo en el último año y que de este subconjunto, un 36 por ciento hace un consumo intensivo, es decir, con frecuencia semanal, "lo que implica dependencia", afirmó Rodríguez Espínola.

Los investigadores también observaron que entre los jóvenes que hacen ese consumo intensivo, casi el 17 por ciento robó alguna vez, que más del 10 por ciento llevó armas en la vía pública, y que 6 de cada 10 fueron detenidos por la policía durante el último año.

“En la mayoría de los casos, el consumo viene antecedido de alcohol, que es la puerta de entrada al consumo adictivo”, comentó Rodríguez Espínola.

También se preguntó a los jóvenes si conocían programas de recuperación de adicciones, y casi el 60 por ciento, tanto de los que consumieron como de los que no, manifestó tener información sobre alguno de estos espacios, pero en cuanto a la participación, la cifra es mucho menor.

“Entre los que tuvieron un consumo intensivo, sólo uno de cada diez manifestó haber asistido, y sólo el 7 por ciento en general participó, por lo que tenemos una cuenta pendiente en cuanto a asistencia”, continuó la investigadora.

Al finalizar la presentación, Salvia remarcó que en los territorios más vulnerables la población está “sometida a bandas organizadas que, muchas veces vinculadas con las fuerzas de seguridad, construyen la demanda. La venta de drogas se constituye en una fuente de ingreso, y la adicción se transforma en un mecanismo de endeudamiento y afiliación del joven a actividades ilegales", agregó.

“Es clave pensar en la descriminalización de estos jóvenes, quienes no son los criminales, sino las víctimas de un proceso que genera exclusión y marginalidad", concluyó.