Opinión

19-04-2017 12:11 - Opinión

La Semana Santa del `87, un hito de la democracia

¡Felices Pascuas! La casa está en orden". Con estas palabras, el 19 de abril de 1987 el presidente Raúl Alfonsín saludó desde el balcón de la Casa Rosada a la multitud, que llenaba la Plaza de Mayo desde hacía días ante un alzamiento carapintada. Sobre ese histórico acontecimiento opinó para Télam el dirigente radical Jesús Rodríguez.

Por Jess Rodrguez
Por Jesús Rodríguez
19-04-2017 | 12:11

Corría el año 1987. La joven democracia recuperada en las urnas, titularizada por el Presidente Raúl Alfonsín, se veía amenazada por un grupo de militares que,conocidos como los carapintadas y liderados por Aldo Rico, se sublevaron frente al orden institucional restablecido. 

En la Semana Santa de ese año, el Mayor Ernesto Barreiro desobedeció un requerimiento de la Cámara Federal de Córdoba para comparecer por violación de derechos humanos y se refugió en una unidad militar junto a sus sublevados. A este acuartelamiento se sumaron otros uniformados y civiles vinculados a la dictadura, para exigir la "solución política a los juicios militares", un eufemismo que significaba indultos y amnistías para los incursos en delitos de lesa humanidad.

El Presidente, que se encontraba en Chascomús, se instaló en a Casa de Gobierno y decidió el curso de acción al tomar tres decisiones fundamentales: no entablar negociaciones de ningún tipo con los rebeldes; convocar al diálogo a los actores políticos relevantes - partidos con representación parlamentaria y dirigentes empresarios y sindicales - y llamar a la responsabilidad social colectiva de los ciudadanos para que formaran parte activa de la defensa de la democracia. 

Alfonsín tenía una firme convicción: no podía haber derramamiento de sangre para lo cual desarrolló una estrategia de presión permanente, evitando que el levantamiento se expandiera. 

Ante la compleja situación, el domingo de Pascuas, el Presidente decidió trasladarse personalmente a Campo de Mayo, que se había convertido en el epicentro de la tensión. En esa circunstancia varios dirigentes de distintas fuerzas políticas, entre otros Antonio Cafiero y Oscar Alende, nos desplazamos hacia la Escuela de Infantería donde la situación era extremadamente tensa porque se trataba de una unidad militar que, del lado de adentro y a la vista de todos, había oficiales uniformados, fuertemente armados, con la cara pintada y, del lado de afuera de la tranquera, una multitud civil que pretendía avanzar para exigir a los carapintadas que se rindieran. 

Allí, frente al Presidente, Rico depuso -junto al resto de los oficiales amotinados- su actitud sediciosa y el Presidente Alfonsín pudo volver a la Casa Rosada y, frente a esa plaza multitudinaria, pronuncio la recordada frase "La casa está en orden. Compatriotas, felices Pascuas"y ,no menos importante, "y no hay sangre en la Argentina". 

Durante todos esos días, millones de personas salieron a las calles y plazas de la República para compartir la defensa de la democracia. En palabras del propio Alfonsín: "No podemos, en modo alguno, aceptar un intento extorsivo de esta naturaleza. (...) Entonces, aquí no hay nada que negociar. La democracia de los argentinos no se negocia". 

Sin concesiones ni claudicación, las fuerzas amotinadas fueron desarticuladas y la democracia desafiada dio un paso adelante. No fue el único reto que debió enfrentar el gobierno del Presidente Alfonsín. Otros dos intentos golpistas y un asalto a una unidad militar por parte de una extraviada célula guerrillera fueron superados. 

Esos días de la Semana Santa de hace treinta años son el ejemplo que la unidad de las fuerzas políticas y el compromiso democrático de la ciudadanía hace viable lo que parecía imposible: dar vuelta la página de las interrupciones institucionales y de los autoritarismos. Por eso es que hoy podemos decir que estamos viviendo el período más extenso de vida democrática de nuestra historia, condición necesaria para a superar los desafíos económicos y sociales que son las todavía incumplidas promesas de la democracia.

(*) Dirigente radical. Ex diputado nacional y ex ministro de Economía.

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