04/04/2017 Venezuela

Crisis venezolana sin fin: Protestas y represin frenan la sesin del Parlamento

Venezuela vivió este martes una nueva jornada de polarización política extrema, en la que el gobierno demostró otra vez su capacidad de movilización popular, al mismo tiempo que frenó y reprimió las protestas de la oposición, que finalmente tuvo que cancelar la sesión del Parlamento convocada para remover a los jueces del Tribunal Supremo de Justicia.

La Polica venezolana le impidi a una marcha opositora llegar al Congreso


Después de un día entero cargado de tensión y tras denunciar nueve heridos, entre ellos uno por un disparo, la oposición anunció que la sesión fallida será convocada mañana a la mañana para denunciar "el golpe de Estado y comenzar un procedimiento contra los magistrados", informó el secretario del Parlamento, José Ignacio Guedez, vía Twitter.

La contracara de la bronca y las advertencias de la dirigencia opositora fue el discurso enardecido y victorioso del diputado y primer vicepresidente del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, desde un tarima ubicada en las afueras del edificio del Parlamento.

"La derecha venezolana pasó toda la semana diciendo que hoy se acaba la revolución bolivariana (...) Hoy el pueblo de Caracas y el pueblo de Venezuela volvió a salir a las calles a decirle a la burguesía y sus aliados que mas nunca volverán a gobernar este país", arengó Cabello frente a una marea humana roja, según la agencia de noticias EFE.

"Si esa Asamblea Nacional insiste en dar un golpe de Estado, pues vaya preparándose Asamblea Nacional porque nos va a encontrar de frente y se lo vamos a asegurar: ni uno solo de ustedes va a pisar el Palacio (presidencial) de Miraflores", agregó. 

El dirigente chavista habló desde el mismo lugar donde la oposición había planeado finalizar su protesta de hoy. Sin embargo, miles de diputados, líderes y simpatizantes antichavistas no lograron llegar allí porque la Policía les bloqueó el paso con tanquetas, camiones hidrantes y gases lacrimógenos.

"No quieren permitir que la Asamblea Nacional pueda sesionar el día de hoy (...). Aquí tiene el mundo la demostración del carácter no democrático, el camino hacia la dictadura que eligió el señor (Nicolás) Maduro", denunció el gobernador del estado Miranda y el ex candidato presidencial Henrique Capriles desde la calle. 

Diputados opositores también denunciaron que grupos de chavistas armados les dispararon cuando intentaban avanzar sobre las principales avenidas de Caracas para llegar a la Asamblea Nacional, luego que la Policía los forzara a desviarse de su ruta original. 

Mientras el diputado Tomás Guanipa, del partido Primero Justicia, y la esposa del político opositor encarcelado Leopoldo López, Lilian Tintori, denunciaban en sus cuentas de Twitter que recibían disparos a plena luz del día en el medio de calle, el alcalde del municipio capitalino Chacao, Ramón Muchacho, informaba que al menos nueve opositores habían sido heridos, ocho por politraumatismos y uno por un disparo. 

El momento de mayor violencia se vivió a la tarde cuando la Policía y efectivos de la Guardia Nacional (policía militar) comenzaron a frenar el avance de los opositores en el corazón de Caracas. 

A la represión de las fuerzas de seguridad, muchos manifestantes con banderas de Venezuela, la cara tapada y el torso descubierto, respondieron tirando piedras y devolviendo las latas de gases lacrimógenos que disparaba la Policía, según la agencia de noticias Reuters. 

"Con gas no van a ocultar a esos tres millones de venezolanos que están buscando comida en la basura, con gas no van a poder evitar que los hospitales sigan en la grave crisis en que se encuentran", gritó el diputado opositor Carlos Paparoni, visiblemente afectado por el gas pimienta.

La crisis política y el clima de polarización no son nuevos en Venezuela; sin embargo, en la última semana el país se sumergió en un abierto conflicto de poderes que volvió a desatar las protestas, las denuncias de golpes de Estado y las amenazas sin filtros que ya caracterizan a este país que vive al borde de la explosión política, social y económica. 

La semana pasada el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) resolvió asumir las funciones del Parlamento y limitar la inmunidad judicial de los legisladores, en una medida que la oposición denunció como un "autogolpe" para callar al único de los poderes del Estado controlado por el antichavismo, la Asamblea Nacional. 

Ante las críticas internas y externas, el TSJ suspendió el sábado pasado sus resoluciones y dio marcha atrás. Hoy reiteró que los fallos habían quedado sin vigor.

Sin embargo, el problema de fondo en este conflicto de poderes continúa. 

Hace más de un año, el TSJ declaró en "desacato" a la Asamblea Nacional por desobedecer una de sus sentencias, que ordenaba la suspensión de tres parlamentarios opositores, recién electos, por supuesto fraude en el proceso electoral.

La directiva de la Cámara, controlada por la oposición, decidió desobedecer esa decisión del Supremo, dominado por jueces afines al chavismo.

Por eso, desde entonces, todas las decisiones y leyes emanadas del Parlamento han sido declaradas nulas por el TSJ por considerar que fueron aprobadas dentro del desacato.

Este choque de poderes y la parálisis legislativa resultante no hicieron más que profundizar la grave crisis que atraviesa Venezuela, con la inflación más alta del mundo, recesión económica y escasez de alimentos y medicamentos.

La crisis venezolana no sólo desnudó la polarización de ese país petrolero, sino también la del continente entero.

Ayer esta división regional quedó plasmada en sesión especial de la Organización de Estados Americanos (OEA), en Washington, en la que las excepciones al reglamento, las acusaciones de "golpe institucional" y las chicanas personales reemplazaron a la tradicional diplomacia hemisférica. 

Pasando por encima de la Presidencia pro témpore de Bolivia y pese a las denuncias de Venezuela, 17 de los 34 países miembros, con Argentina a la cabeza, impulsaron y aprobaron una resolución en contra de las decisiones del TSJ venezolano y que reclama al presidente Nicolás Maduro garantizar "la independencia de los poderes" y terminar con las violaciones a los derechos humanos y los presos políticos en el país.