27/02/2017 Alemania

Yihadistas filipinos decapitaron a un rehn alemn y Merkel conden el "acto aberrante"

El gobierno alemán confirmó este lunes y condenó fuertemente el asesinato de un rehén alemán de 70 años, secuestrado por el grupo islamista filipino Abu Sayyaf, que horas antes había publicado un video en el que se mostraba la decapitación del hombre, secuestrado en noviembre pasado en el sur del país.

La canciller alemana, Angela Merkel, condenó "el acto aberrante", que mostró "una vez más la falta de escrúpulos y humanidad con que actúan estos terroristas", agregó.

En tanto, el vocero del gobierno alemán, Steffen Seibert, sostuvo este lunes que "tras semanas de preocupación, ahora tenemos la triste certeza: un rehén alemán fue asesinado de forma bárbara por los terroristas que lo secuestraron en Filipinas".



El grupo separatista yihadista Abu Sayyaf había amenazado hace cuatro meses con asesinar al rehén alemán si no se pagaba un rescate de 600.000 dólares antes del domingo a las 07.00 GMT (04:00 hora argentina).

Más temprano, habían publicado un video con la decapitación del hombre.

En ese momento, el ejército filipino consideró que las imágenes no eran "prueba suficiente" del hecho, pero el gobierno, que no suele pagar rescates, ya tenía información de inteligencia que lo llevó a "lamentar y condenar" el asesinato de otro secuestrado.

Rápidamente, las autoridades alemanas de seguridad examinaron el material publicado: "Ya no existen dudas de peso de que el alemán secuestrado en Filipinas no esté vivo. Estamos profundamente conmocionados por la acción inhumana y cruel de los asesinos", dijo un portavoz del Ministerio de Exteriores en Berlín, consignó la agencia de noticias EFE.

El video, difundido a través de grupos de chat de seguidores del Estado Islámico (EI), muestra al hombre desplomado sobre la hierba y a un individuo sosteniendo un cuchillo cerca de su cuello. "Ahora me matarán", dice la víctima antes de ser ejecutada.

El Gobierno filipino condenó este lunes el "bárbaro" crimen: "Lamentamos y condenamos el bárbaro asesinato de otra víctima de un secuestro", dijo el asesor presidencial Jesus Dureza tras la publicación del video.



"Muchos sectores, entre ellos las fuerzas armadas de Filipinas agotaron todos los esfuerzos para salvar su vida hasta el último momento", aseguró Dureza. "Lo hicimos lo mejor que pudimos, pero no sirvió".

"El terrorismo no tiene espacio en un país como el nuestro y debemos enfrentar como pueblo el violento extremismo cada vez que asoma su fea cabeza", instó el asesor. "Estos asesinatos de inocentes e indefensos tienen que parar", remarcó.

Los servicios de inteligencia filipinos ya habían adelantado el domingo la posible ejecución del rehén, al no haber sido pagado el rescate.

Según el gobierno filipino, la decapitación fue en un pueblo en la isla de Joló, mil kilómetros al sur de la capital, Manila, donde el hombre había permanecido retenido estos meses y donde se calcula que hay 60 miembros del grupo.

Poco antes de que venciera el plazo, la aviación filipina había atacado escondites del grupo, pese al peligro que suponía para el rehén. Según dijo un portavoz militar, las tropas preparaban también una ofensiva terrestre en Joló.

El hombre fue secuestrado el 5 de noviembre en su yate al sur de Filipinas. Los yihadistas mataron a su mujer, de 59 años, cuando intentó resistirse.

La última prueba de vida del hombre fue a mediados de febrero, cuando imploró ayuda en un mensaje de video.

La pareja de alemanes ya había sido asaltada en junio de 2008, cuando piratas fuertemente armados los secuestraron ante las costas de Somalia y, dos meses después, los liberaron, tras pagar un rescate de 600.000 dólares por su liberación, un dato que no se confirmó oficialmente.

El mar de Joló o mar de Sulu es unas de las rutas de navegación más peligrosas debido a la presencia de piratas.
En la isla, bastión yihadista de Abu Sayyaf que quiere imponer un estado islámico en el sur filipino, hay 20 rehenes más, según calculan las autoridades.

El grupo protagonizó brutales acciones como el secuestro, en 2000, de 21 turistas en una isla de buceadores en Malasia.

En 2004, los yihadistas atentaron contra un ferry en Filipinas y mataron a 116 personas y, diez años después, secuestraron a una familia alemana de un yate, que finalmente quedaron en libertad tras varios meses de cautiverio.

Este año, dos canadienses fueron secuestrados y decapitados porque supuestamente nadie pagó su rescate; en tanto, un noruego y una mujer filipina fueron liberados.



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