26/02/2017 novedades discogrficas

El Perrodiablo se mete en "La Otra Dimensin" con canciones que son pura energa y locura

El grupo platense lanzó su nuevo disco, cargado de un rock furioso y salvaje; mientras que los mendocinos de Perras on the Beach se dedicaron a jugar en forma lisérgica con el pop y el rock en su primer trabajo.

EL PERRODIABLO - “LA OTRA DIMENSION”

Nuevo disco de esta banda platense cultora del killer rock, de ese rock salvaje y desmesurado al estilo de los MC5, Iggy Pop y los Stooges, los New York Dolls, que en esta ocasión opta por unos riffs bien pegadizos, pero un sonido más ordenado y limpio, sin que eso les haga perder un centímetro cubico de furia y potencia.

 La banda comenzó a trabajar en 2005 la encabeza el vital Doma en voz; Chaume en guitarra y coros, Fran en bajo, Lea en guitarra y coros y José en batería y conmocionó la escena con su primer disco “Espíritu” por su demoledor sonido.

En esta ocasión trabajaron con Gonzalo Rainoldi como ingeniero de Sonido y con Lulo Esaín, baterista de Valle de Muñecas y Acorazado Potemkin, como invitado y como drum doctor, para lograr un sonido más limpio y conducir mejor la energía de la banda.

Toda la discografía de la banda puede escuchar en su bandcamp, al igual que este nuevo trabajo, ya que el Perrodiablo hace de la independencia y la autogestión una militancia.

El disco abre con un beat demoledor de la batería en "Mentiras Importantes" y un riff rocanrolero al palo hasta que la banda se convierte en una maquina enloquecida y el Doma mete sus gritos y la canción se vuelca al genero que los españoles llaman música cañera, bien al palo, poguera, enloquecida. El riff te hace saltar, te obliga a mover la patita, poguear y actuar como un trastornado en poco más de 3 minutos.

"Cuentas pendientes" tiene a la batería abriendo la canción y detrás las violas disparando el riff y la banda que se pone nuevamente en marcha, con el Doma tomando cosas de David Johansen de los New York Dolls, mientras habla de alguien que queda perturbado al final de una relación, cargado de deudas, con su cuerpo prendido fuego, mientras desde lo instrumental el combo arma buen intermezzo con un duelo de guitarras y buen trabajo de la batería.

"Ni perdón de Dios" tiene otro riff pegadizo con un sonido más valvular, mas setentoso, el Doma más cachondo como una Jagger desbordado por el desenfreno sexual, la base también en onda 70's, coros de borrachos a los New York Dolls, contando la historia de alguien que recorrió el camino de los excesos, del desborde probo de todo. Con las guitarras robándose todo el final, con la banda conduciendo y desgastando mejor la energía.

"Hechicero" vuelve a poner al Perrodiablo en el camino de los Dolls y de Johnny Thunders con un riff enloquecido, abrasador, la voz lanzado frases casi de manera desconsiderada, mientras la base es una maquina maciza que te lleva puesto en cuestión de minutos.

"Blues infinito" los lleva a tomar el camino de los Stooges, más cerca del punk con un relato del Doma de un ser perdido en un mundo extraño que recorre tugurios y lugares de mala muerte. Con un final bien groovero, otra vez con el coro de ángeles beodos y diabólicos.

"Trueno padre" sigue la línea de los trabajos solistas de Iggy Pop en los 70, mientras el Doma le rinde homenaje a un símbolo de la furia de la naturaleza, con una letra breve que repite como alienado, mientras la banda despliega su potencia y salvajismo. "La Punta del campeonato" sigue la línea rocanrolera y veloz y habla de "en un juego de extremos, aprendimos a movernos por otra dimensión de este mundo ordinario. Hicimos todo lo que no hay que hacer y no estamos equivocados", mientras las guitarras se despliegan en riffs y solos hasta el cierre con un coro de cancha.

"Estamos cubiertos" se mete en una línea dura del hard rock de los 80, el Doma y sus compañeros corean enajenados, mientras la banda muestra los dientes en un tema en el que hablan de su pertenencia a un conjunto de vándalos que arrasa con un barrio o una ciudad. El disco concluye con "Voy lloviendo", bien cañera, con ritmo rutero, en la que el Doma se pone en la piel del caos mismo al afirmar que "Voy lloviendo y arrastro un ciclón/ pero lo que me atormenta sos vos". Y la banda canta esa frase perturbada hasta que las guitarras meten un solo bien killer y sangriento.

PERRAS ON THE BEACH - “CHUPALAPIJA”

Primer disco de esta banda jóvenes mendocinos, que este verano se presentaron en los festivales independientes de la Patagonia y que sorprende por un rock indie que se mezcla con momentos playeros, juguetones y fumones, y algo de un pop con toques de adolescencia desequilibrada.

La banda esta compuesta por Lucca Beguerie en guitarra eléctrica, Cocó Orozco en batería, Simón Poxyran en voz y guitarra criolla, Bruno Beguerie en bajo y Juan Saieg en sintetizadores. El disco puede escuchar en el bandcamp del combo cuyano.

Perras on the beach

La primer canción del disco es “Mis amigos” que comienza con un rezo de madrugada, voces tomadas, una breve letra y una canción y festiva con una atmosfera caótica. La impresión cambia con “Ramona” con un recitado pop con la voz de recién dormidos, hasta que en el estribillo se suma la distorsión y la banda adquiere un espíritu adolescente fumón, muy lejos del conformismo bailable y vulgar de Marama y Rombai y más cerca de Beavies y Butthead.

La línea indie desordenada se mantiene en “Puchos” con una guitarra más marcada, arreglos de teclado a medio tempo aunque en esta ocasión la historia parece más cerca de las que dibujaba Pity Alvarez en los primeros Intoxicados, pero sin una pizca de sonido Stone.

En “La Playa” asoma un pop playero jugueton, donde un mendocino que vive a 1500 kilómetros del mar juega con toda la simbología de los Beach Boys con un toque shoegaze, distorsionado a lo Weezer, pero siempre con un desorden en la voz que recuerda a una banda de borrachos y que luego vira a un mambo distorsionado, distorsionado, la banda enloquecida y cierto toque hardcore a volumen medio.

“Un Montón” es un folkie fogonero lisérgico, fumón cantando bajo el hermoso cielo estrellado de Potrerillos, en plena precordillera, mientras las bebidas espirituosas corren de mano en mano, hasta la mitad, cuando una guitarra distorsionada y sucia intenta meter acordes country acompañado por el bajo y la batería. Y así pasan otras estrofas en tempo folkie hasta que de nuevo la banda alza el volumen y cambia el tempo.

“Australia” mantiene esa línea acústica y folkie como si los Perras fueran Onda Vaga pasados de acido, donde el desencanto adolescente se decanta por un mendocino que decide irse a Australia cansado de que las autoridades provinciales y de muchos municipios de la provincia cierren los locales para tocar cok y que inviten a los vecinos a denunciar los ruidos molestes con el símbolo de una guitarra o un piano tachado. La canción vira a un costado más eléctrico, lisérgico, con los gritos de un adolescente enojado con el conservadurismo que lo rodea.

“Turco X” es puro piano y ruidos de teclados, mientras la voz va contando gastada y drogada sobre alguien que recorre su heladera buscando comida luego de varios sin dormir en pleno frenesí.

El disco se cierra con la juguetona y también playera “Pecas”, un folkie drogón y con maquinas, pero fresco, juguetón con una letra rimada y recitada.