26/01/2017 Estados Unidos

Donald Trump sac las garras y el mundo se asombra

Trump, a través de un tuit, advirtió que iba a cancelar la cita con el presidente Enrique Peña Nieto si México se negaba a construir el muro fronterizo que él decidió levantar apenas asumió la presidencia de Estados Unidos. Peña Nieto no tuvo más remedio que cancelar la cita y a través de la red social informó que no asistirá a la reunión programada para el martes.



Trump firmó una orden ejecutiva para empezar la construcción del muro, justo cuando una delegación mexicana iniciaba conversaciones de acercamiento en Washington, que ahora regresará a su país aunque Peña Nieto intentó suavizar la situación reiterando su voluntad de trabajar con Estados Unidos para lograr acuerdos a favor de ambas naciones.

La Casa Blanca, en medio de la creciente tensión, salió a calmar las aguas, a través del vocero Sean Spicer, quién dijo a los periodistas: "Buscaremos una fecha para fijar algo a futuro. Mantenemos abiertas las líneas de comunicación" con México.

Este impasse tensó las relaciones porque además de plantear la construcción del muro para frenar la inmigración ilegal y cobrárselo a México, Trump quiere  imponer altos aranceles a empresas exportadoras asentadas en ese país y renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta o TLCAN en español), del que depende el 80 por ciento de las exportaciones mexicanas.

Para dar un ejemplo, la automotriz Ford informó una pérdida en el último trimestre de 800 millones de dólares, por un lado por una modificación en los planes de pensiones, pero también por la cancelación de una nueva fábrica en México tras las críticas del presidente Donald Trump.

El nuevo Presidente exigió que se produzca más en Estados Unidos, bajo la amenaza de imponer aranceles a las importaciones.  Los directivos de Ford, General Motors y Fiat Chrysler se reunieron el martes con Trump después de que el presidente cuestionara a los gigantes de la industria automotriz por invertir en México, en donde los salarios son bajos, en vez de en Estados Unidos.

Las medidas adoptadas por Trump apenas entró a la Casa de Gobierno tienen alelado al mundo: firmó decretos relacionados con la inmigración, incluyendo la construcción de un muro con México, la apertura de más centros de detención de inmigrantes y la eliminación del financiamiento federal a "ciudades santuario".

El muro saldría entre 12.000 a 15.000 millones de dólares según estimaron este jueves los líderes republicanos en el Congreso, Paul Ryan, de la Cámara de Representantes, y Mitch McConnell, del Senado. "Sentimos que tenemos una obligación de cumplir con los compromisos hechos durante la campaña electoral", se justificó Ryan, presidente de la Cámara de Representantes. Ryan evitó comentar si este gasto contribuirá a aumentar el déficit fiscal de Estados Unidos.

La ONG Amnistía Internacional (AI) afirmó que luchará "con todas sus fuerzas" contra el muro y advirtió que se traducirá en la creación de campos de refugiados en la frontera entre México y Estados Unidos.

"No dejaremos que el presidente Donald Trump cree campos de refugiados a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México como aquellos que hemos visto en Grecia, Australia y otros países", señaló la directora ejecutiva de AI en Estados Unidos, Margaret Huang, en un comunicado.

Una de las tantas voces que se alzan a esta hora en todo el mundo.