16/01/2017 Cruce de Los Andes-200 aos

1814: El ao en que las Provincias Unidas vivieron en peligro

En mayo de 1813, las tropas españolas desembarcaron con 2.000 hombres en Chile dando inicio a una contraofensiva en la región con el objeto de recuperar el extremo sur de América. En octubre y en noviembre, el Ejército del Norte de las Provincias Unidas sufrió dos derrotas consecutivas, Vilcapugio y Ayohuma. El coronel mayor José de San Martín fue designado por el Director Supremo como nuevo jefe de la fuerza en lugar del general Manuel Belgrano.

Por Eduardo Barcelona


Estuvo poco tiempo al mando, pero de inmediato se dio cuenta que por el norte nunca se iba poder llegar a Lima para voltear el epicentro realista. Conoció a Martín Miguel de Güemes y confió en la habilidad del salteño para impedir nuevos intentos de invasión española por esta ruta.

En el curso de 1814, San Martín lee la opinión de un teniente coronel francés a la órdenes del Ejército del Norte, Enrique Paillardelle, que recomendaba no insistir por el norte para llegar a Lima. Esta nota se la envió a Belgrano en noviembre de 1813, después de Ayohuma.

"Lo que hay que hacer es ir a Chile por la cordillera y desde allí organizar una operación anfibia y desembarcar en Arica (era parte del virreinato del Perú, entonces), provocar un levantamiento de los negros y actuar contra el poder de Lima", argumentaba el francés.

Cuando San Martín terminó el informe, lo convocó y lo nombró profesor de matemáticas en el Ejército del Norte. Luego el Libertador enfermó, se fue a recuperar a Saldán, en Córdoba, donde todo hace pensar que que es donde llega a la conclusión de que el camino para garantizar la independencia de las Provincias Unidas era el recomendado por Paillardelle.

Le pidió al Director Supremo que lo nombrara gobernador intendente de Cuyo, que hasta ese momento dependía de Córdoba, y el 10 de agosto de 1814 salió la designación y viajó a la ciudad de Mendoza, con la clara idea de ejecutar el plan del cruce a Chile y con una operación anfibia llegar al centro del poder español: Lima. Asumió la gobernación el 8 de septiembre.

El 2 de octubre, a escaso mes de estar en Mendoza, las tropas españolas derrotan a los patriotas chilenos en la batalla de Rancagua, con lo cual el único foco revolucionario americano que queda en pie era el de las Provincias Unidas.

En la Gran Colombia, los patriotas habían sido derrotados y masacrados antes por una fuerza represora española. En 1814, Fernando VII recupera el poder de la corona española y Napoleón cae derrotado después de varias batallas perdidas alrededor de París. Lo enviaron prisionero a la isla de Elba.

Desde el momento en que comienza la ofensiva realista para recuperar los territorios perdidos en América del Sur en mayo de 1813 hasta mediados de 1815, las Provincias Unidas estuvieron bajo peligro de invasión por el norte y por el oeste, atravesando la cordillera.

El plan original de San Martín sufrió, entonces, una brusca mutación. Ya no podía pensar en una fuerza menor para llegar a Chile y desde allí preparar otra para alcanzar Lima. Ahora tenía que organizar un ejército para resistir una probable invasión y, a la vez, lograr la capacidad para cruzar Los Andes y librar una batalla no bien se llegara al llano.

Después de Rancagua, Bernardo de O'Higgins y los hermanos Carreras -muy peleados y divididos- cruzaron a Mendoza con 900 hombres entre oficiales y soldados. San Martín los fue a esperar en Uspallata.

Al asumir en la capital cuyana, San Martín sólo encontró un batallón de "Auxiliares Argentinos", que más tarde se convirtió en el Batallón de Infantería 11 al mando del coronel Juan Gregorio de Las Heras.

Como José Miguel Carreras -hasta la derrota en Rancagua, titular del gobierno en Chile-, se seguía comportando como si fuera el presidente en Mendoza, sin reconocer la autoridad local, San Martín rodeó el campamento del chileno y le ordenó que entregara el mando de las tropas, advirtiendo que si no lo hacía no lo iba a tratar como un enemigo "pero sí como un infractor a las supremas leyes del país".

Solucionada la postura desafiante, el Libertador se dedicó a estudiar el sistema de defensa ante una posible invasión realista, a organizar el ejército, a crear una red de inteligencia y a gobernar Cuyo.

En San Juan, por ejemplo, los patriotas cavaron trincheras ante el peligro latente de invasión.

Así lo consignó el Libertador en una carta remitida al Director Supremo, Ignacio Alvarez Thomas: "La necesidad de tomar un conocimiento exacto de los lugares por donde puede ser invadida esta provincia (Cuyo) y la indefensión del pueblo de San Juan, me obligan a ponerme en marcha para este destino con ambos objetos", decía y pidió a continuación que le remitieran los 700 Granaderos a Caballo que estaban en el Ejército Auxiliar del Perú, bajo la órdenes del general José Rondeau.

Rondeau consideró que las tropas pedidas eran imprescindibles para su ejército, por lo que demoró la entrega. Con el cambio de Director Supremo de Thomas por Juan Martín Pueyrredón -designado por el Congreso de Tucumán que declaró la independencia-, la situación cambió para bien para San Martín.

Pueyrredón ordenó el envío inmediato de los Granaderos pedidos por el Libertador a Mendoza. En este regimiento prestaban servicio los hermanos de la esposa de San Martín, Remedios Escalada: Manuel y Mariano.

"San Martín era muy lúcido, pero además fue un militar estudioso. La mayoría de los generales de la independencia americana fueron generales improvisados: Belgrano, O'Higgins, Simón Bolívar. San Martín fue un militar de carrera, a los 11 años se incorporó al ejército español. Estuvo en campaña desde 1793 en Rosellón contra la república francesa, después embarcó en una fragata en el Mediterráneo donde combatió a los piratas y a la armada inglesa. Luego siguió en la campaña contra Portugal entre 1801 y 1807 y, por último, en guerra contra Napoleón. Tenía una gran experiencia de guerra", señaló el general (RE) Diego Soria.

Los brigadieres Miguel Estanislao Soler y Bernardo O'Higgins tenían un grado más que el coronel mayor San Martín, sin embargo, estaban subordinados al comandante del Ejército de Los Andes. Tenían más o menos la misma edad. El Libertador inició el cruce con 38 años, pocos días más tarde de Chacabuco, cumplió 39.

"Soler y O'Higgins respetaban la superioridad intelectual de San Martín", interpretó el general Soria la relación entre estos tres hombres que condujeron el cruce andino y las batallas en territorio chileno.