24/11/2016 festival

Un slido e inquietante filme francs ingres en la competencia

La sexta jornada de exhibiciones trajo a la Competencia Internacional del Festival de Mar del Plata la cinta "Nocturama", del francés Bertrand Bonello, uno de esos filmes que se instalan solos como grandes candidatos.

Por Enviado especial

La sexta jornada de exhibiciones trajo a la Competencia Internacional del Festival de Mar del Plata la cinta "Nocturama", del francés Bertrand Bonello, uno de esos filmes que se instalan solos como grandes candidatos, por la solidez de sus argumentos políticos y cinematográficos y que, para bien o para mal, desatan polémicas y discusiones, en este caso en relación con los atentados terroristas en París.

Nocturama

Ideado y rodado en 2015 antes de las tragedias de Bataclan y Niza, "Nocturama" es una precisa e impostergable discusión sobre la violencia política, pero no desde la vertiente jihadista islámica sino desde una perspectiva más cercana a "Elephant", de Gus Van Sant.

Un cuadro de jóvenes ante el vacío que produce el sistema en forma serial y que parece pedir a gritos que alguna forma de violencia sea ejercida contra él, no desde la racionalidad-irracionalidad del programa político (o político religioso) sino desde el hartazgo y el sinsentido.

El filme arranca a pura acción, sin diálogos, primero una breve toma aérea de París, luego el metro: jóvenes que van y vienen, se bajan en distintas estaciones, sacan fotografías, luego descartan teléfonos celulares, el espectador no sabe bien qué está pasando aunque comienza a intuirlo.

Luego se pasa sí a la manera como se fue ideando todo eso, son jóvenes aunque no árabes, alguno hijo de árabes, otros no, más tarde se desarrolla la acción en sí, con todos sus pormenores, a puro vértigo y luego una extensa, gigante, eterna noche, con todos los jóvenes en un inmenso shopping adonde fueron a buscar albergue y escondite.

Una noche bellísima y desesperante al mismo tiempo, con los jóvenes rodeados de todos los objetos de consumo que materializan el sistema que odian.

"Nocturama" es de una precisión cinematográfica perfecta, es un artefacto sin fallas, veloz, convulsivo y vibrante en sus momentos de acción, profundo, bello, cruel, inocente y hasta tierno en sus momentos de tensa espera nocturna, de sosiego imposible para los insomnes.

El filme resultó tan urticante en Francia que fue rechazado en la selección oficial de Cannes aun cuando los tres filmes anteriores de Bonello habían tomado parte de la competencia por la Palma de Oro, y también de la sección paralela La Quincena de los Realizadores, y esto no sucedió por cuestiones cinematográficas sino políticas y de sensibilidad social, en un momento trágico y complejo para Francia en relación con la violencia política.

También ingresó hoy en competencia internacional la israelí "People That Are Not Me" de la realizadora Hadas Ben Aroya, que también protagoniza el filme, un breve fragmento en la vida de una joven en Tel Aviv que acaba de romper una relación sentimental y al mismo tiempo busca recomponerla y también dar con otros amantes o jóvenes con quienes poder entablar una relación afectivo-amorosa.

Filmada casi como una home-movie, con mucha pantalla de computadora personal y teléfono móvil, wasap y otras yerbas, alguna disco donde bailar, encuentros ocasionales y cierta soledad y vacío existenciales, el filme se parece mucho a un testimonio personal, a un estado de situación con empatía para similares.

También en Competencia Internacional, anoche tuvo su gala la británica "Fuego cruzado" ("Free Fire"), del director Ben Wheatley, una comedia simple y algo zonza, en la que sobran balas y chistes.

Técnicamente impecable, Wheatley sitúa a un amplio y bien elegido elenco dentro de un galpón abandonado, donde divididos en dos bandas, se trenzan vendedores y compradores de armas en una balacera de ridículo origen, que recuerda a la fallida "Los 8 más odiados", de Quentin Tarantino.

El filme apela de manera sistemática, y hasta el hartazgo, a un humor irónico y lleno de sorna, con personajes grotescos y ridículos, único acierto para que este tipo de humor pueda tener algún sentido, aunque el público presente se divirtió con esta cinta sencilla y pochoclera.

La utilización de planos y contraplanos, en su mayoría cerrados y cortos, le da algo de dinamismo a una película que sucede dentro de una locación, pero este movimiento constante, por momentos genera confusión en un nutrido reparto, que cuenta con la ganadora del Oscar Brie Larson y con Cillian Murphy.

En la Competencia Latinoamericana se vio hoy "Jesús", del chileno Fernando Guzzoni, filme con un interminable comienzo de 60 minutos en el que prácticamente no pasa nada, a excepción de escenas pornográficas de masturbaciones y sexo oral entre adolescentes (homosexuales y heterosexuales).

Luego de esa soporífera introducción, comienza la película en la que Jesús (Nicolás Durán), un joven sin madre que vagabundea entre grupos de pop coreanos, noches de alcohol y drogas marginales, se envuelve con sus amigos en una fatal e innecesaria golpiza a un borrachín.

Un errático intento por mostrar el sin futuro de una clase media chilena, el abandono familiar y el descubrimiento sexual hacen de "Jesús" una pretenciosa cinta que se hunde en su propio letargo y sin sentido.

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