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“Milagros Argentinos”: increíbles historias de sanación por la fe, en un libro de la periodista Silvina Premat

Una mujer a la que le desapareció un cáncer fulminante, un hombre que sobrevive a una gangrena que lo deja al borde de la muerte y una nena molida a golpes que vive casi sin secuelas graves son algunos de los testimonios que certificó la Iglesia como milagros, descriptos en el libro de la periodista y socióloga.

Por Anala Pez
Por Analía Páez
08-11-2016 | 17:04
Telam SE
Una mujer a la que le desapareció un cáncer fulminante, un hombre que sobrevive a una gangrena que lo deja al borde de la muerte y una nena molida a golpes que vive casi sin secuelas graves son algunos de los testimonios que certificó la Iglesia como milagros, para convertir en santo al cura Brochero y beatificar a Ceferino Namuncurá, Crescencia Pérez y Artémides Zatti, descriptos en el libro "Milagros argentinos" de Silvina Premat. 

"El pedido indica 'código amarillo', por lo que el vehículo del servicio de emergencia avanza velozmente hasta el barrio Alto de la Sierra. Una niña de 8 años se cayó de un caballo. Es viernes 25 de octubre de 2013. El enfermero del servicio encuentra a una nena en estado de inconsciencia y empapada debido a los intentos de reanimarla de quien parece ser el padre.

Ve que su ropa está manchada con sangre, además de observarle un hematoma en la parte frontal del cráneo, moretones en los glúteos, escoriaciones en la espalda y otras heridas en las piernas y brazos. Lo más rápido que pueden trasladan a la niña al Centro Integral Médico de la Mujer y del Niño, a unos 20 kilómetros de allí", cuenta Premat.

Camila había sufrido en verdad una golpiza en su casa. Su madre y su padrastro están detenidos y procesados, acusados de intento de homicidio. El pronóstico médico aseguraba que si vivía lo iba a hacer en estado vegetativo. Pero esas previsiones científicas no se cumplieron. Poco a poco comenzó a mejorar y los médicos no entienden cómo fue eso posible.

"Este es el milagro que llevará a Brochero a la canonización", repetía en diciembre de 2013 a su esposa Raúl Ríos, abuelo materno de Camila, quien había puesto a la niña "en manos" de ese sacerdote. Hoy, recuperada gracias al rezo de su abuelo al cura Brochero, Camila vive una nueva vida junto a su padre.

Silvina Premat nació en 1964 en Concordia, Entre Ríos, es periodista y socióloga. Desde 2003 es redactora de la sección Cultura del diario La Nación y escribió los libros "Curas villeros. De Mugica al padre Pepe" y "Pepe. El cura de la villa".

Premat explica en su texto que para santificar o beatificar (paso previo a la canonización) tienen que haber pasado por lo menos diez años de la muerte de la persona de quien se cree que alcanzó la santidad y además se debe probar su "fama de santidad", que es la opinión difundida de manera espontánea entre los fieles.

Pero también debe contarse con la autorización del obispo del lugar y el beneplácito de la Conferencia Episcopal. A partir de ahí se abren tres etapas. Una donde se muestra "la heroicidad con la que el siervo de Dios vivió la prudencia, justicia, fortaleza, templanza, fe, caridad y esperanza", y pasa a ser "venerable".

Luego de lo cual vienen las otras dos etapas, cuando se adjudica un milagro obtenido "por intercesión del venerable" y se lo declara beato, a raíz del primer milagro; y santo, desde el segundo.

- Télam: ¿Cuándo comenzó a interesarte esta temática?
- Silvina Premat: Cuando conocí a una milagreada -sujeto de un milagro. En 2007, cuando beatificaron a Ceferino Namuncurá en Chimpay Río Negro, yo viajé a cubrir la noticia. Ahí tomé conciencia de que existen estas personas a las que les ocurrió algo maravilloso. Son milagros actuales, más allá de los casos históricos. Lo que me impresionó y me llevó a decir "esto da para contar más" es que que eran mujeres comunes y corrientes. 

- T: ¿Cuándo pensaste en escribir un libro?
- SP: Cuando conocí a Sara Pane en 2012, a la que también conocí como periodista, porque en Roma habían aprobado su milagro y por eso iban a beatificar a Crescencia Pérez. Así, otra vez, me encontré con una chica joven que se enferma de hepatitis y se complica su cuadro de diabetes. La joven se cura inexplicablemente y las monjas llevan el caso al Vaticano y comienza todo el proceso.

- T: ¿Cómo es ese proceso?
- SP: Es un proceso minucioso. Se llama a peritos que estudian la historia clínica y una junta médica determina si fue un milagro o no, aunque no utilizan la palabra milagro. Lo que dicen es algo así como: "esto no lo puedo explicar porque con la medicina debió pasar tal o cual cosa y no lo que finalmente terminó sucediendo. Lo que pasó no lo sabemos explicar". Luego de eso, se pasa a una junta teológica que es la responsable de analizar, observar e interpretar el pedido, la oración a los intercesores. Eso también hay que certificarlo porque se dice que fue a determinado intercesor e investigan quiénes le rezaron, y cómo.

- T: ¿Cuál de las historias narradas en tu texto te conmovió más?
- SP: Por distintos motivos, las cuatro. La de Bosio por lo dramático, un hombre joven que comienza a gangrenarse por dentro; la de Camila por la violencia familiar; la de la joven que quería ser religiosa; y la de la mujer con cáncer que pudo, contra todo pronóstico, curarse y formó un familión. 

- T: ¿Sos creyente?
- SP: Siempre creí, pero era de esa personas que creía que los milagros no eran necesarios, que eran relatos exagerados que algunos creyentes necesitan escuchar para poder conservar una fe basada más en la magia que en la realidad. Pero después de conocer estas historias, la misma realidad me corrigió esa idea. Descubrí que son hechos que superan la naturaleza y la capacidad explicativa de la razón. A mí se me paraban los pelos cuando me lo explicaban los médicos. Igual me seguí preguntando por qué pasaban estos milagros hoy en día.

- T: ¿Y cuál sería el mensaje de esos milagros?
- SP: Me lo pregunté y lo pregunté a los milagreados. Camila no, porque es chiquita, pero los otros tres están enamorados de la vida de sus intercesores, son como militantes de la causa de ellos. Los milagreados piensan que suceden para difundir el mensaje de la fe. Igual yo seguía con la pregunta hasta que armando el libro escuché un mensaje del Papa Francisco que decía: "Jesús nunca permanece indiferente a la oración hecha con humildad y con confianza. Así se llega a la plena curación, que además convierte al sanado en testigo y anunciador de la misericordia de Dios".

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