27/10/2016 obras

Perotti expresa en escena "cmo ser tan constante en sostener una mentira"

El teatrista cofundador de Timbre 4 impactó a la escena independiente por su especial forma de interpretar personajes emblemáticos. Hoy dirige "Cronología de las bestias".


Lautaro Perotti, teatrista cofundador de Timbre 4, impactó a la escena independiente por su especial forma de interpretar personajes emblemáticos, hoy dirige "Cronología de las bestias", una obra de su autoría, capaz de asomarse a, "los mecanismos usados para sostener el compromiso con una feroz mentira hasta las últimas consecuencias", que puede verse los viernes y domingos, en el espacio teatral de Boedo.

Perotti , actor, director y docente, con un recorrido en cine con filmes como "Anagramas" de Santiago Giralt; "Por tu culpa", de Anahí Berneri y "El pasado", de Héctor Babenco, la televisión lo descubrió el año pasado en la piel de Esteban Garrido, un villano seductor de la tira de Pol-ka ,"Noche & Día" (El Trece).

Aunque para el universo del off, el trabajo del joven en dos obras emblemáticas de Claudio Tolcachir, su compinche creativo y alma máter de Timbre 4, tiene la consistencia de hit, de "una de las que sepamos todos", ya que el artista le puso el cuerpo al tierno y desopiltante Marito de "La omisión de la familia Coleman" por más de ocho años y encarnó a un desesperado protagonista en "El viento en un violín".

"Dínamo", aún en cartel y puestas como "Siempre me resistí a que terminara el verano (Teatro Marquina de Madrid) y la bella "Breve ejercicio para sobrevivir" (Madrid/Buenos Aires), son algunas de las puestas que dirigió, siempre desde su mirada poética y algo burlona.

Una familia devastada por la desaparición de su hijo hace más de diez años, deberá enfrentarse a sus propias miserias ante su repentino e inesperado regreso, un reencuentro que obligará al clan a defender una mentira, sin medir consecuencias, es el nudo de la trama de "Cronología de las bestias", una puesta generosa en suspenso y ritmo, cualidades no tan habituales en la cartelera actual.

Perotti conversó con Télam en la sala principal situada en México, donde el artista formado también en las artes plásticas -los detalles, los breves toques de color tan elocuentes en sus puestas- se mueve con una comodidad contagiosa.

Télam: ¿Cómo surgió la idea de montar una obra con tanta acción?
Lautaro Perotti: Quería que el espectador se sintiera en un lugar algo incómodo, porque precisa mantenerse activo para seguirla, el desafío era cómo administrar la información, e ir dándola gradualmente sin ponerme explicativo, pero tampoco impedir que cada persona empiece a armar la historia para determinado lugar y de pronto pueda decirse: '¡Ah, es una de miedo!', pero al mismo tiempo, cuando el espectador empieza a quedarse tranquilo con su casillero mental destinado a la trama, hacerla dar otro giro, sin encontrar soluciones inmediatas a la historia. Mi intención mientras la armaba era mantener el nivel de actividad hasta último momento.

T: ¿Cuánto tiempo demandó el proceso creativo?
LP: La historia estuvo en mi cabeza todo el año pasado mientras trabajaba en España y recién en el verano pude sentarme a escribirla. Me atraía pensar cómo se podía ser tan constante en sostener una mentira, cómo es posible tener un compromiso tan fuerte con el engaño, como sucedía en la dictadura con los apropiadores y los chicos. Las fotos con personas recortadas de los planos que aparecen en la puesta remiten en parte a esto. No quería hacer una obra sobre el tema en general, pero me rondaba, cómo los asesinos, responsables o cómplices de la muerte de los padres de la persona de quien se habían apropiado lograban sostener semejante mentira ante una persona que va creciendo y formulando cada vez más preguntas. Luego, me crucé con una noticia policial de Estados Unidos acerca del recorrido de una persona, quien regresó al hogar de donde estaba ausente desde hacía años y se instaló allí sin cuestionarse ni ser cuestionada. Al cabo de un tiempo, los resultados del análisis de ADN determinaron que el personaje era un chanta, no se trataba de la persona buscada.

T: ¿Cómo fue el proceso de ensayos?
LP: Hace mucho tiempo que venía con ganas de trabajar con estos actores, mientras los convocaba les conté que era una obra que precisaba ser ensayada para que pudiera darme cuenta si la información proporcionada sobraba o faltaba, por eso les anticipé las posibles modificaciones al texto, lo que requería una entrega por parte del elenco. Antes que nada soy actor y pensé la pieza desde ese lugar, hice muchas cosas en Timbre y quería algo distinto, usamos todo el espacio disponible para la puesta, hasta el pasillo y el baño.

T: La obra tiene escenas de una comicidad muy especial...
LP: Sí, disfruto del humor negro, más allá de los códigos simbólicos, tiene algo del orden del absurdo, no resulta lineal, es que en situaciones de vida tan extremas, el elemento disparatado suele aparecer.

T: ¿Cuáles son sus proyectos para el futuro?
LP: Seguir con 'Cronología...' hasta fines de diciembre, se descansa en enero y luego volvemos. Estoy empezando con los ensayos "Tebas Land", del dramaturgo franco-uruguayo Sergio Blanco, dirigida por Corina Fiorillo, donde actúo junto a Gerardo Otero, una historia para estrenar acá, donde aún estoy buscando a mi personaje, un escritor potente. Hacía tiempo que no hacía teatro, necesité parar un poco, fueron muchos años de trabajar acá, de giras, pero soy actor y estoy muy entusiasmado con el equipo y el texto.
"Cronología de las bestias" hace funciones en México 3554, los viernes, a las 21.30 y los domingos a 19.15, con generosos trabajos de Silvina Sabater (Olinda), Andrés Ciavaglia (Beltrán), Adriana Ferrer (Celia), Julián Krakov (César) y Juan Manuel Casavelos (el cura).
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