22/10/2016 juicio

El hermano de la vctima pidi "justicia" e increp al "Loco de Caballito" al declarar

El hermano de Gabiela Parra, la mujer asesinada el año pasado por un taxista en una confitería de Caballito, pidió ayer al declarar en el juicio que se haga "justicia", le dijo al asesino de su hermana que "no se esconda" y aseguró que, por lo que le contaron tras el crimen, el imputado solía acosarla y amenazarla.

Se trata de Fabián Parra, quien al declarar en la jornada inicial del juicio en el que Alejandro Bajeneta (54) está acusado por el femicidio confirmó que el taxista fue novio de su hermana "en la adolescencia, desde que ella tenía 17 o 18 años y hasta los 21 o 22" y que el acusado "se crió" en el seno de su familia.

Explicó que luego de que se separara de su hermana, continuó viendo a Bajeneta porque integraba su grupo de amigos con los que jugaba al fútbol hasta que dejó de verlo por seis o siete años, lo volvió a frecuentar y que la última vez que lo vio fue en 2008 cuando lo invitó a un evento familiar en una chacra.

Parra dijo que una vez le preguntó a su hermana, cuando ella ya estaba separada de su marido, si había retomado la relación con Bajeneta, pero ella le contestó que "no".

"Con mi hermana teníamos confianza para algunas cosas, pero no me contó que él la acosaba. Eso me lo enteré después", aseguró y relató que, de acuerdo a lo que le contaron, el taxista "la amenazaba, la perseguía y le decía que se iba a matar", al punto de que en una oportunidad su hermana había llamado a la hermana del taxista porque Bajeneta le dijo que había abierto las llaves de gas de su casa.

Al final de su declaración, Parra miró al taxista, que estaba con la cabeza gacha, y dijo: “Quiero que se haga justicia. Que no se esconda ni baje la mirada como hoy está haciendo”.

Otro de los testigos fue Luis Burnovicz, el amigo que el día de crimen acompañó a Parra a la cita con Bajeneta y la vigiló desde un bar ubicado en frente a Plaza del Carmen.

"Yo sabía que iba a tener ese encuentro y no quería que fuera sola, por si había discusiones. Había una insistencia con llamadas y mensajes de parte de él. A mí Gabriela me dijo que en ese momento ella no tenía ninguna relación con él. Ella quería terminar el asunto", explicó el amigo.

Burnovicz lloró cuando recordó el momento en el que Parra estaba agonizando y él le hablaba "como en las películas para que no se desvaneciera".

También reconoció ante el tribunal la carta que Bajeneta le había entregado a Gabriela y estaba en la cartera de su amiga que él le entregó a la policía.

Otro testigo fue Juan Pablo Basile, el cliente del bar que intentó defender a Parra, arrojándole a Bajeneta el sillazo que hizo que el taxista se apartara de la víctima.

Basile contó que tras el ataque Parra le pidió que se quede con ella y recordó: "A mí me agarró la mano. Ella estaba en el piso y vi una aureola de sangre que crecía en el piso. Con un mantel le hice compresión en la herida. La sangre salía a borbotones. No sabía cómo ayudarla".

Otra testigo fue Andrea Breglio, quien vio la secuencia final de la detención de Bajeneta desde el local de su prima, frente a la confitería Plaza del Carmen, donde, según contó, el taxista llegó con un cuchillo en la mano, puso el mango contra un auto estacionado y empezó a apoyarse para autoapuñalarse.

"Le decía a la gente 'no se me acerquen, déjenme, me quiero morir', pero luego se desvaneció y lo detuvo la policía. Tenía el cuchillo atado con una cinta a la muñeca", recordó la testigo.