16/10/2016 libro

Melina Torres: "Hay algo en el policial que me gusta, el humor"

La oficial Silvana Aguirre y su ayudante Ulises Herrera intentan desentrañar en que los cuerpos femeninos son el enigma de los tres relatos que integran "Ninfas de otro mundo", el primer libro publicado por la autora.

Por Emilia Racciatti

"Ninfas de otro mundo" es el primer libro publicado por Melina Torres (Santa Fe, 1976) y está compuesto por tres relatos policiales en los que la dupla integrada por la oficial Silvana Aguirre y su ayudante Ulises Herrera intenta desentrañar casos cuyas protagonistas son mujeres y en los que sus cuerpos son el enigma de cada uno de los relatos.


"El alma va a venir", "Ninfas de otro mundo" y "Secretos de cocina" son los títulos de las tres piezas que componen el libro publicado por la editorial Iván Rosado y en el que Torres construye una atmósfera donde lo no dicho sobre las víctimas es el punto a partir del cual los integrantes de la Dirección Provincial de Análisis Criminal de Santa Fe llegarán a resolver los misterios de cada historia.

En los tres cuentos los que llevan adelante las investigaciones son Aguirre y Herrera, quienes comparten horas de trabajo atravesadas por la intensidad, el humor y la búsqueda de la verdad. Lo hacen recorriendo terrenos que no conocen y que llegan a descubrir sobre todo por la escucha, la charla y la voz de los habitantes que los llevan a recorrer pueblos de Santa Fe y del Chaco. 

Torres, que es comunicadora y se desempeñó como periodista en diversos medios de Santa Fe, es productora de documentales y asesora de contenido audiovisual. Recibió la beca de la Secretaría de Cultura de esa provincia en la categoría Comunicación Social y en 2010 la que otorga el Fondo Nacional de las Artes en la categoría Becas Grupales.

Desde Rosario, donde vive hace más de 20 años, Torres dialogó con Télam sobre las historias reunidas en el libro: la de una mujer que fue encontrada muerta en su cama, la de una travesti asesinada y la desaparición de la esposa de un conocido cocinero. 

-Télam: ¿Cómo construiste a estos integrantes de la policía de Santa Fe, Silvana Aguirre y Uises Herrera, que rompen con los estereotipos del género policial?
-Melina Torres: Es cierto que rompen con el estereotipo del género policial, pero fue una apuesta. A Silvana Aguirre y a Ulises Herrera los fui amasando de a poco, como el pan, dándoles tiempo. Quería llegar a una voz, no sé si lo logré, quería escucharlos, reírme con ellos. Me importa mucho el habla. En lo cotidiano le suelo prestar atención al "cómo habla la gente", para mí eso define gran parte del escenario. Una vez me había perdido en Paraná y no encontraba el rumbo. Frené el auto y le pregunté a una señora que estaba sentada en la vereda para dónde quedaba tal dirección y la señora me dijo: "empinando". Me encantó esa palabra para decir derecho. Paraná tiene lomas, subidas, bajadas, no es plana como Santa Fe o Rosario. Ella dijo empinando y describió todo su territorio en una sola palabra. Bueno, quería eso con mis personajes, que definan un ambiente.

-T: ¿Qué otros aspectos del género policial te interesaban?
-MT: Hay algo del género que me gusta y busqué especialmente: el humor. Ahí está, el humor, gran cuestión. Yo soy una tipa tirando a cara de culo. No me da risa nada. Pero hay algo en la literatura policial que me hace morir de risa. (James) Ellroy, por ejemplo. El humor está buscado y trabajado. Los resultados no sé si saltan a la vista. Las devoluciones me dicen que sí, pero en estos tiempos la palabra no tiene mucho crédito. 

-T: Los relatos suceden en pueblos como Los Carenday o Rouge, presentado como el primer boliche gay de Rosario. ¿Cómo fue esa selección de los escenarios? 
-MT: Los tres cuentos suceden en esta región calurosa, litoraleña en la que habito. Nací en Santa Fe, pero hace más de veinte años que vivo en Rosario. Eso no me quitó las ganas de sacarle las eses a algunas palabras: digo lo' ojos. Digo palo de piso y no lampazo. Los Carenday es un pueblo inventado, no existe. Los escenarios fueron elegidos porque me siento cómoda en esa naturaleza que huele a río, a viento cálido que sabe a tereré. Rouge no existe, está inspirado en Inizio, es más llevaba ese nombre pero el editor se persiguió y lo cambiamos. La disco es tal cual, súper trash. Sí existe por ejemplo la pizzería Santa María, que es un clásico de zona sur.

-T: En los tres casos las víctimas son mujeres. El gran enigma son sus cuerpos. ¿Fue una decisión previa a la escritura? 
-MT: De los personajes mujeres y de sus cuerpos es algo que me di cuenta una vez que estuvieron escritos. Es para diván. No creo que sea una coincidencia. Creo que es un interés tan profundo que ya es parte de mí. Vengo de un fin de semana intenso, con el Encuentro de Mujeres que se hizo acá, aún latiendo en la piel, con la emoción palpitando, los cantos de la marcha repercutiendo en la memoria, los testimonios, la risa y los llantos pulsando mi cuerpo, que imaginate que todo debe estar formándome y forjándome para la que seré mañana. La temática de género no me es para nada ajena. Creo que ahí está la respuesta. Ya está, zafé del analista.

-T: ¿Tu idea es seguir contando historias sobre estos personajes? 
-MT: Estos cuentos salieron de una selección, hay un par más que tienen los mismos personajes pero que no entraron, de forma que si el libro es un éxito de ventas ya tengo el dos (risas). Me encantaría seguir la saga. Yo soy lectora de policiales y me encariño con el personaje principal, sea policía o detective. Me gusta leer qué sucede con sus vidas, si tienen hijos o hijas, si se casan o se divorcian, más allá de los casos que resuelvan (o no). Me gusta el devenir. Qué se yo, por ejemplo cuando murió (Henning) Mankell me dio mucha tristeza saber que nunca más iba a leer lo que le iba a suceder a (Kurt) Wallander ni a su hija. Me gusta eso, que los personajes se me vuelvan personas conocidas. En una peli terminaría con un cartel: to be continued.