Internacional

06-11-2016 12:14 - Estados Unidos

Las mujeres, un electorado tan esquivo como imprescindible para Trump

La retórica misógina del candidato republicano convirtió al voto femenino en un segmento esquivo, pero vital para definir la elección frente a Hillary Clinton.

Por Leticia Pogoriles
Por Leticia Pogoriles
06-11-2016 | 12:14
Telam SE
 El electorado femenino estadounidense tiene en sus manos la llave para definir la elección en Estados Unidos, en la que, por primera vez en la historia, una mujer, Hillary Clinton, llega a las puertas de la Casa Blanca frente a Donald Trump, autodefinido como el "candidato más viril" y cuya retórica misógina convirtió a las mujeres en su segmento más esquivo.

Luego de que saliera a la luz el video con dichos sexistas y vulgares que el magnate hizo en 2005, y más aún luego de que varias mujeres denunciaran haber sido abusadas por Trump, el trato a las mujeres se convirtió en un tema de campaña, para pesar del candidato republicano, ya que largo historial de este tipo de diatribas amenazan con privarlo de un sector con el que su campaña cuenta para ganar.


Las encuestas, de hecho, le son cada vez más adversas. Según el instituto de estudios Public Religion Research Institute, de Washington, Trump "enfrenta un histórico déficit entre las votantes mujeres": sólo el 28% dijo que lo votaría frente al 61% apoya a Clinton.

Joan Caivano, especialista en liderazgo femenino y directora adjunta del Diálogo Interamericano, un centro de políticas del Hemisferio Occidental, dijo a Télam que Trump "ofendió a muchas votantes, incluso a las republicanas".

Pero, explicó: "Existen mujeres de ultraderecha o que odian a los Clinton, y que tienden a minimizar la importancia de la retórica degradante de Trump, que si bien es socialmente inaceptable, refleja lo que ellas mismas piensan y sienten". 

Muchas republicanas, de hecho, apoyan a Trump, pero se trata de una brecha educativa, no de género, ya que los sondeos muestran que le va mejor entre los republicanos sin educación, incluidas las mujeres.

Dentro de este grupo están las "security moms" -mamis por la seguridad- republicanas para quienes el extremismo y la seguridad interna son centrales y buscan un candidato duro y decisivo frente a esto. 

Telam SE
Pero, para la politóloga Kathy Dolan de la Universidad de Wisconsin, si bien Trump tuvo que recurrir a estas mujeres para tener éxito, en el segundo debate que mantuvo con Clinton, el domingo pasado, "no hizo" progresos para apelar a este "escurridizo grupo". 

El Observatorio de Políticas de Género en Estados Unidos analizó que con los dichos sexistas y los insultos a mujeres públicas, como llamarlas "perra", "cazafortunas", "cerda", "feas", Trump planteó una dinámica de género más cruda considerándose "el macho alfa" frente a la primera mujer de un partido importante nominada a la presidencia.

"Él alimenta a sus más ardientes seguidores que rechazan 'castigar a los hombres por sólo actuar como hombres', pero no es probable que atraiga a nuevos votantes, particularmente mujeres", analizó Melissa Deckman, profesora de Asuntos Públicos y Jefa de Ciencias Políticas del Washington College.

A cada paso, Trump cierra su camino a esa mayoría esquiva. Ni su mujer Melania, una ex reina de la belleza salida de alguno de los concursos que su marido supo presidir, pudo salvarlo del video, en el que afirma que puede tomar a las mujeres de sus partes íntimas sin su consentimiento, y reconstituirlo como un "hombre diferente".


Las denuncias hechas por cuatro mujeres que afirman que Trump abusó sexualmente de ellas complican al máximo la estrategia del magnate de resarcirse frente al electorado femenino, si es que no la condenan definitivamente al fracaso.

Es que frente a lo que se considera un "asalto sexual ilegal", las mujeres votan en su mayoría "como tales y no como militantes", dijo Shana Gadarian, una experta en psicología política y género al diario San Francisco Chronicle

Tras la difusión del video, que fracturó el voto republicano femenino, rápidamente Trump acusó al ex presidente Bill Clinton de "abusar" de mujeres y a Hillary de haber "acosado, atacado e intimidado" a las víctimas de su marido. Otro punto menos. 

"Las mujeres no aprecian ser castigadas por el pecado de sus maridos. Eso no es un argumento efectivo", dijo Kelly Dittmar, del Centro para Mujeres y Políticas de la Universidad de Rutgers. 

Es que Trump, sumó Dittmar, adhiere "a los tradicionales estereotipos de género en la hombría presidencial y asumió la masculinidad de forma paternalista y misógina; desde promocionar su propia virilidad y bravuconería hasta feminizar o castrar a sus oponentes y críticos".

Frente al republicano están las votantes históricamente demócratas que, según coinciden las especialistas, son mayoritariamente mujeres. Aun así, nada está dicho. Desde el Observatorio sostienen que el voto de las mujeres "es complicado".

Telam SE
Nancy Cohen, historiadora y autora del libro "Avance: La fabricación de la primera mujer presidenta de Estados Unidos", esgrimió a Télam una noción sobre el voto femenino: "En las elecciones presidenciales de Estados Unidos votan millones más de mujeres que de hombres. Desde los 90, la mayoría femenina vota demócrata porque el partido ofrece una plataforma más agresiva para favorecer la igualdad de género. Las latinas y afroamericanas son particularmente fieles a los demócratas". 

Pero las especialistas coinciden en que las mujeres no son un bloque monolítico, sino que en su voto inciden su identidad, partido, etnia, edad, nivel socio-económico y orientación sexual. 

Nichola Gutgold, profesora de Comunicación en Penn State Lehigh Valey y autora del libro "Allanando el camino para la señora presidenta" (2006), dijo a Télam que a muchas les preocupa "la seguridad nacional y la salud pública", pero también quieren "igualdad de sueldos, mejores cuidados para sus hijos y una mejoría general de la economía".

La presencia, por primera vez, de una mujer en las puertas de la Casa Blanca es clave en la historia de un país, ubicado en el puesto 72 en empoderamiento político de las mujeres. "Cualquiera que fuese elegida presidente tendría un efecto simbólico importante" dijo Cohen, y Caivano agregó: "Es enorme, incalculable y revolucionario".


Pero, en este escenario, la gente "no está acostumbrada a verlas actuar como líderes mundiales. Este es uno de los motivos que muchos señalan como la causa del odio visceral hacia Clinton", explicó Caivano sobre la mujer con reputación de fría, impersonal y distante. 

Para ella, la demócrata actúa "por fuera de los estereotipos y por eso es objeto de críticas basadas en el género como su forma de reírse, su físico, su voz o su forma de mover los brazos". 

Si bien su victoria rompería estereotipos y "permitiría que las niñas imaginen llegar al cargo más alto del país"; al mismo tiempo, "será juzgada más severamente por cada error. No va a tener 'luna de miel'", indicó la directora del Diálogo Interamericano. 

Pero también, advirtió Gutgold, así como la elección del primer presidente negro no borró las dificultades raciales en Estados Unidos, la elección de la primera mujer presidente "tampoco eliminara el sexismo". 

En cambio, una posible victoria del magnate, concluyó Cohen, "nos haría retroceder medio siglo. Los congresistas republicanos votan contra las leyes de igualdad de salarios y restringen el acceso al control de natalidad. Creo que las mujeres van a impedir que Trump gane".

Para acceder al cable de la noticia, acceder a https://cablera.telam.com.ar/cable/410240

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